viernes, 28 de julio de 2017

La Increíble Fuerza Social de la Metáfora












Introducción
En toda narrativa – novela, teatro o cine – hay obras maestras, buenas, regulares y malas. Y por ello, no es sensato tener prejuicios ante un género concreto y pensar que, porque una novela o película sea de ciencia ficción, ya es “per se” un bodrio. Lo digo porque voy a empezar hablando de Star Trek y esta saga tiene abundantes enemigos, a éstos les ruego que tengan paciencia y no dejen de leer el artículo por esta razón. Prometo que la referencia va a durar unos pocos párrafos.

En el episodio dos de la quinta temporada de “Star Trek, La Nueva Generación”(1), titulado “Darmok”, nos encontramos con un magnífico guion que estuvo encima de la mesa de los productores de la serie durante más de dos años. Era tal la originalidad del argumento que realmente no sabían qué acogida podría tener entre los incondicionales y qué índice de audiencia podría obtener entre el público en general. Hubo discusiones agrias hasta que uno de los productores, enamorado de la historia, asignó el argumento al guionista Joe Menosky (2), para que le diera forma definitiva. Menosky redujo el número de personajes, le dotó de unos niveles emocionales altos – uno de los protagonistas fallece persiguiendo el sueño de la comunicación – y, sobre todo, hizo que los alienígenas formaran una sociedad que se expresaba en un lenguaje cargado de metáforas.

Los “tamarianos”, que es el nombre de esta sociedad alienígena, son incapaces de abstraer las ideas y acuñar palabras para definirlas, han desarrollado un lenguaje que les obliga a usar constantemente fábulas, leyendas mitológicas y referencias a héroes para expresarse, incluso en las situaciones más normales de la vida. Así que en su lengua utilizan un vocabulario básico y un sinfín de analogías y metáforas. El resultado es que no pueden comunicarse con el resto de seres de la galaxia, a pesar de que ha habido muchos primeros contactos. Nadie les entiende nada. Por ejemplo, para indicar los deseos de amistad entre civilizaciones acuden a la relación entre dos héroes míticos de su cultura que eran muy amigos; claro, se trata de una metáfora que sólo entienden ellos.

¿Somos muy distintos de los tamarianos?, ¿hasta qué punto usamos las metáforas para comunicarnos?, y por último, ¿utilizamos las metáforas en una serie de ámbitos concretos, o bien, las metáforas inundan todos los aspectos de la vida?.

Bien, contestar a estas preguntas nos va a llevar a sorpresas mayúsculas, os prometo un viaje muy interesante. Para ello debemos de equiparnos con la herramienta esencial del sociólogo: la mirada sociológica, que nos hace ver más allá de la apariencia y descubrir instituciones sociales en lugares insospechados, invisibles a los ojos de los no iniciados.

Análisis socio-metafórico de Lizcano
Yo siempre había sido, como la mayoría de las personas, completamente ajeno al hecho de que uso metáforas continuamente hasta que me topé, en la asignatura de Sociología del Conocimiento, con los escritos del Profesor Emmanuel Lizcano (3), en los que voy a basar la mayor parte de este artículo.

Para Lizcano todo discurso está poblado de metáforas, aunque la mayoría de ellas pasen desapercibidas tanto para quien las dice como para quien las oye y, no sólo eso, nos regodeamos en las metáforas pues, además de invadir los discursos, los organizan, les dotan de lógica y estructuran sus contenidos.

De esta forma, si el científico social analiza las metáforas, puede escarbar la superficie del discurso para acceder a lo no evidente, a sus presupuestos culturales e ideológicos, a las estrategias persuasivas, a las contradicciones, a los intereses en juego, es decir, puede hacer sociología en base al estudio sistemático de las metáforas. Es lo que Lizcano llama análisis socio-metafórico.

Lizcano podría haber utilizado esta herramienta para diseccionar cualquier hecho social, sin embargo, aplica este tipo de análisis a los textos y conceptos científicos que son, a priori, los que presentan más resistencia al estudio sociológico. Observa los conceptos científicos, no como entidades autónomas con un desarrollo propio basado en la lógica y el método científico, sino como movimientos sociales que cumplen el ciclo de vida de una metáfora. La verdad es que es un punto de vista bastante original.

El método socio-metafórico se basa en dos hipótesis, por un lado, que todos los conceptos científicos son metafóricos, y lo son en varios sentidos: nacen como metáforas, como tales son rebatidos y defendidos y como metáforas se reelaboran y refinan para resultar coherentes, como metáforas circulan de unas disciplinas a otras y, al final, como metáforas sufren el olvido cuando el uso continuado de la misma la convierte en un concepto puro sin rastro de la metáfora que le dio vida.

Por otro lado, toda metáfora es social. Depende de la cultura y del momento histórico de la sociedad en la que nace. “Salió como un toro del toril”, es una analogía que sólo es comprensible para alguien que conozca la cultura hispánica (dimensión cultural) y, puede que un joven español, poco aficionado a los toros, tenga dificultades para comprenderla (momento histórico caracterizado por la disminución de la afición taurina).

La unión de las dos hipótesis – los conceptos científicos son metáforas sociales -  es para Lizcano la idea central de su método.

Esta idea de que detrás de cada concepto científico late una metáfora ha estado presente en diversos autores. Podríamos destacar a Friedich Nietzsche (4) y a Michel Foucault (5).

Para Nietzsche la fuente original del lenguaje y del conocimiento no está en la lógica sino en la imaginación que es capaz de crear metáforas, analogías y modelos. En definitiva, el conocimiento es una hueste en movimiento de metáforas, antropomorfismos y relaciones humanas que han sido extrapoladas y embellecidas y que el tiempo convierte en canónicas, firmes y vinculantes, se convierten en “la verdad”, que no es otra cosa que una mentira colectiva tributaria del olvido y la inconsciencia, que hay que mantener gregariamente - por razones de utilidad social - como una cláusula de una especie de contrato social al estilo de Rousseau (6) .  En definitiva, los conceptos para Nietzsche son el residuo de una metáfora.

En los textos de Foucault las metáforas operan como artefactos del pensamiento y de la reflexión, que pueden ser usados para someter a escrutinio asuntos vitales de la vida social como puede ser el ejercicio del poder. Así, por ejemplo, en “Vigilar y Castigar”, nos enseña que se puede comprender una sociedad, un sistema educativo, un proceso industrial en términos de una cárcel. Se suele denominar esta figura,  la metáfora del panóptico (7), en referencia al dispositivo arquitectónico que permite ver todas las alas de una cárcel.

Pero, en definitiva, ¿qué es una metáfora?
Hemos estado trabajando hasta ahora con la idea que cada uno tenemos sobre lo que es una metáfora pero, quizás a estas alturas de la discusión debamos ponernos de acuerdo en qué consiste. Para este menester Lizcano propone comenzar con la definición tradicional que dio Aristóteles (8) en su “Poética” y en su “Retórica”.

Para el estagirita la metáfora se forma como fusión de una analogía. Dadas dos ideas, B  y D , y establecida una semejanza entre ellas (B es semejante a D) , se dice que A/B=C/D  es una analogía cuando A  es una parte de B  y C es una parte de D . Vamos a verlo más claro con un ejemplo del propio Aristóteles. 

Tomamos dos ámbitos diferentes: la vida de una persona (B) y la duración del día (D) . Podemos hacer una semejanza con ambos términos: “la vida es como un día”. A partir de la semejanza podemos establecer una analogía: vejez/vida=tarde/día, expresado en lenguaje natural, “la vejez es a la vida como la tarde es al día”. 

Pues bien, el bueno de Aristóteles extrae de aquí tres tipos de metáforas:
  1. A de D: “La vejez del día”, de aquí surgen más metáforas equivalentes como “envejecía el día”.
  2. C de B: “la tarde de la vida”, de aquí surge el típico “el ocaso de la vida”.
  3. A es C: “la vejez es un atardecer”

 
La metáfora está sometida a una doble tensión, a saber, el relativismo cultural y el relativismo temporal. No todas las culturas estructuran su visión del mundo de la misma manera, lo que es análogo para unos no tiene por qué serlo para otros, acordaos de los tamarianos de Star Trek, incluso, no tiene por qué estar clara esta diferencia, para nosotros tan evidente, entre significado literal y significado figurado. A esta característica cultural asociada a la sociedad en la que surge la metáfora hay que añadir el momento histórico en el que la metáfora nace.

La metáfora tiene un sujeto, “la vejez”, y un término, “el día”.  Y funciona como un “transmisor de significado”, traslada al término el saber adquirido sobre el sujeto. De hecho ese es su origen etimológico, metafóra viene de meta – más allá- y de phorein – pasar, llevar -. El significado de acercarse al final de la vida que tiene la vejez se traslada a la idea de la duración del día, y el receptor del mensaje dice “ ¡ah caramba!, está hablando del anochecer”.

El sentido de la transmisión del significado es siempre del sujeto al término, por lo tanto, la metáfora es asimétrica, no es lo mismo “la vejez del día” que “el día de la vejez”. Esto no pasa con las analogías que son perfectamente simétricas.

Por último, como señala el antropólogo Sperber (9),  la metáfora es una herramienta idónea para la construcción de nuevos significados. En un entorno en el que se produce un problema nuevo o una situación que no se ha experimentado anteriormente,  para los que no hay conceptos elaborados y el repertorio de la lengua no tiene términos adecuados, la creación de una metáfora proporciona una manera de expresar un significado que los miembros de la sociedad comprenden fácilmente, por la traslación de un significado conocido a una situación desconocida.

La vida de una metáfora
Supongamos que un científico da con un hallazgo completamente nuevo para el que no existe en nuestra lengua un término que lo identifique. Imaginemos al matemático griego clásico que descubre la operación aritmética de la resta.

Nuestro científico tiene que difundir sus ideas a sus compañeros, divulgarlas al público en general menos ducho en estas cuestiones, esto pasa sobre todo hoy en día que la ciencia necesita de tanta publicidad para sobrevivir.  ¿Qué hacer entonces?, ¿a qué acudir para hacer las explicaciones claras, fáciles de entender?.

El científico acudiría a referencias culturales de su sociedad en el momento histórico en el que está viviendo. Referencias culturales de mucha difusión que cualquier contemporáneo pueda entender. Así el matemático de la Grecia clásica para divulgar el concepto de la resta  acudió a un término muy popular en su época “aphaireò” que significa sustraer, sacar, arrancar, privar. Estas palabras indican la existencia de cierta sustancia de la que se sustrae una parte. La idea subyacente es que cuando se resta un número de otro es como si se extrajera del primer número – el minuendo, el que disminuye -  materia en la cantidad representada por el segundo – el sustraendo -, de manera que al final quedará un resto o residuo. Así que el matemático griego está pensado en el escultor que extrae fragmentos de un bloque de piedra para conseguir ese resto que será la escultura.

Con la metáfora del trabajo del escultor para ilustrar el concepto de la resta la gente entendió perfectamente en qué consistía la operación de la sustracción. Y empezó a usarla. Los romanos invadieron a los griegos y siguieron sustrayendo, en el imperio bizantino siguieron sustrayendo, los hombres de la edad media siguieron sustrayendo de la misma manera que los griegos. Y así hasta nuestros días.

Con el tiempo se olvidó la metáfora que estaba en el origen. En nuestros colegios, cuando se explica la resta. Nadie piensa en la metáfora original, se ha olvidado, se ha convertido en un concepto puro, que empieza y termina en sí mismo. 


Fuente: El autor. Pulse encima para hacerlo más grande


Es decir el concepto pasa por una fase de construcción de una metáfora que lo engloba que se basa en la cultura local y el momento histórico de que se trate, se difunde y se institucionaliza, le sigue una fase de olvido y de incorporación al acervo cultural, en el que adquiere sentido por sí misma.

Como dice Lizcano, en el momento en que se identifica la sustracción con la extracción de un material, la lógica propia del esculpir pasa a gobernar a la lógica interna de la matemática.

Y esto tiene unas curiosas consecuencias. Es evidente que el escultor nunca podrá extraer tanto material como el que contiene el bloque de mármol sobre el que trabaja, pues entonces nunca llegaría haber una estatua, de la misma manera – en este contexto cultural e histórico - nunca se podrá extraer de una magnitud otra tan grande como ella. Tan carente de sentido sería que el escultor esculpiera toda la piedra hasta quedarse sin estatua como la del matemático que restara cuatro de cuatro o mil de mil hasta quedarse sin ninguna magnitud. La cultura griega no podía entender nada parecido a lo que hoy llamamos cero. Tampoco los  número negativos, ¿puede haber materia negativa?.

En cambio en la cultura china durante la dinastía Han(10), que estaba en su apogeo más o menos por el mismo tiempo que la cultura griega clásica, el problema de la resta encontró otra forma de expresarse mucho más dialéctica, con consecuencias muy diferentes de las que sucedieron en el mundo occidental. El sujeto de la metáfora que encontraron los matemáticos chinos no fue la sustracción sino el de la “destrucción mutua” entre dos entidades que se oponen entre sí. En la antigua China dos números se restan como si esos dos números fueran dos contrarios que se enfrentan entre sí. Como dos ejércitos enemigos – la terminología de los matemáticos chinos estaba compuesta de términos bélicos -  que pueden vencer o perder o aniquilarse. Aquí la idea de cero tiene sentido e incluso la de los números negativos, los mismos números que el enciclopedista D’Alambert (11) seguiría manteniendo como absurdos víctima de un condicionamiento social que duraría más de veinte siglos. Algo que – como indica Lizcano - no suelen decir los tratados de historia de las matemáticas que ignoran por completo  esas condiciones sociales determinantes para ofrecer a cambio las reconstrucciones habituales basadas en un proceso impulsado por la racionalidad lógica.

La mayoría de los conceptos científicos se nos presentan no como resultado del ciclo de vida de las metáforas que hemos descrito en párrafos anteriores sino como hechos. Como términos propios y no como términos de una metáfora original construida socialmente, como cajas negras en cuyo contenido no se indaga. Los conceptos científicos, sentencia Lizcano, para que funcionen sin problemas dentro de cierto paradigma, exigen ser tratados como cajas negras cuya constitución interna debe ignorar el científico si no quiere empantanarse permanentemente.

Otros ejemplos de metáforas sorprendentes
Lizcano propone otros ejemplos de conceptos cuya relación con la metáfora original resulta sorprendente. De una raíz se puede afirmar que sea profunda o comestible,  su forma es como las de las ramas del árbol, invertida y sumergida en la tierra pero, en ningún caso, se puede afirmar que sea cuadrada. ¿Cómo acabó la operación llamándose raíz cuadrada?.

Pues tiene que ver con que el descubrimiento de esta operación algebraica fue realizado por una civilización agraria. Para las personas que vivían en la antigua Grecia, en el Medievo y en el Renacimiento, arraigados a la tierra, era natural percibir un cuadrado como algo asociado al suelo, del cual se extraen los alimentos vegetales. Para estas gentes la expresión “raíz del cuadrado” tenía un sentido casi literal que se hizo más metafórico cuando, a partir de la edad contemporánea, la gente empezó a irse del campo a la ciudad.

La analogía que subyace en esta metáfora es Raíz/Planta=Lado/Cuadrado, dicho de otra manera, la relación de un lado con su cuadrado es como la relación de una raíz con su planta, no olvidemos que el lado multiplicado por sí mismo nos da el área del cuadrado. De esta analogía se sigue la metáfora “raíz del cuadrado”, en la que raíz es el sujeto y el cuadrado es el término. Pero hoy en día tenemos completamente olvidado este origen metafórico, calculamos   y nos da  y no nos planteamos nada más, a otra cosa mariposa, aun cuando seguimos hablando de extraer la raíz cuadrada de 9.

En tiempos de Newton (12) se puso de moda hablar de “mecánica celeste”. El funcionamiento asombrosamente rítmico del movimiento de los planetas, de las relaciones gravitacionales entre éstos, en una sociedad en el que las máquinas empiezan a adquirir un papel relevante hizo surgir está metáfora, llevando al cielo las características de este tipo de ingenios. 

Me acuerdo de que cuando yo era un joven estudiante en la Universidad Politécnica (13) entendía perfectamente por qué el arte de los mecánicos de automóvil se llamaba mecánica, pero no entendía que la parte de la física que estudiaba el movimiento y las fuerzas que lo provocan se llamara mecánica si no había relación directa con las máquinas.

Hoy en día hemos olvidado esa analogía entre la máquina y el cosmos y para nosotros es un concepto puro y neutro, que se explica en sí mismo.
Y en las ciencias sociales, ¿usamos las metáforas?. Pues sí. Hablamos de “parámetros sociales”, de “coordenadas políticas”, de “hombre medio”, de “segmento social”, de “niveles de desarrollo”, de “despejar la incógnita” de si Rajoy se presentará a las elecciones (yo espero que esta última variable adquiera al despejarla el valor cero). 

Como hemos comentado en otros artículos de Sociología Divertida, el funcionalismo, una de las principales escuelas sociológicas, entendía metafóricamente a la sociedad como un organismo vivo, que se compone de distintos “órganos o estructuras sociales”, cada uno de ellos con una “función o funciones sociales” necesarias para que el “organismo social” pueda “vivir”. La sociedad es un sistema complejo cuyas partes u “órganos” “encajan” entre sí produciendo un equilibrio o estabilidad social. Toda la jerga funcionalista está plagada de metáforas.

Metáforas vivas, muertas y zombis
Si hablamos – metafóricamente - de la vida de las metáforas, tendremos que admitir de la misma manera, que podemos hablar de metáforas vivas y muertas. Las primeras serían las que están en la fase de construcción y difusión, cuando la ficción de la metáfora está vigente con respecto a las normas culturales del momento. Ante una metáfora viva el receptor de la misma es consciente de que está ante una metáfora.

Cuando la metáfora muere, el oyente ya no percibe el sentido de la misma, se trata de un concepto nuevo que se agota en sí mismo, que no representa ningún doble sentido.

¿Pero qué hay de las metáforas zombis?. Lizcano piensa que el olvido de la ficción original de la metáfora que se produce con su muerte simbólica no le quita fuerza metafórica, más al contrario, la refuerza. Pues al mantenerla inconsciente queda en segundo plano, impidiendo su control e imponiendo al discurso una lógica ajena. Volviendo al ejemplo de la sustracción, la tardanza en el uso del cero y de los números negativos en el mundo occidental, sería el resultado de la persecución de la metáfora original en estado zombi transmitiendo su significado más allá de su muerte. Por tanto, para Lizcano, más que muertas las metáforas son zombis, olvidadas pero influyentes.

La metáfora como institución social
Podemos entonces pensar en las metáforas como instituciones sociales. Recordemos que una institución social en sociología no es un organismo que desempeña una función de interés público, especialmente de tipo benéfico o docente - como la Cruz Roja o la Real Academia - , o bien, las organizaciones fundamentales que forman parte de un Estado - como el parlamento o el Tribunal de Cuentas -.

Una institución social es antes que nada una práctica que ha conseguido un grado amplio de aceptación social. En el sentido de que las acciones que se ajustan a esta pauta social no parecen visibles o destacables, siendo por el contrario muy visibles o extravagantes, aquellas otras que parecen alejarse de esas pautas o transgredirlas. Cuando una determinada práctica social adquiere esa aceptación generalizada se dice que tal práctica se ha institucionalizado.

Si pensamos en las metáforas como instituciones sociales – y podemos hacerlo pues son pautas sociales ampliamente aceptadas - las metáforas vivas pondrían de manifiesto la actividad social instituyente mientras que las metáforas muertas determinarían lo instituido en el proceso de institucionalización.

Si quedara todavía alguna duda de carácter social de la metáfora – a pesar de que la primera formulación de la misma sea necesariamente individual – podemos asegurar, en primer lugar, que el consenso acerca del sentido de la metáfora afecta a una comunidad amplia, desde una nación hasta una comunidad profesional o científica.

En segundo término, que de entre todas las posibles analogías sólo unas pocas cristalizan en una metáfora. Son factores culturales los que realizan este proceso de selección.

Y, por último, su internalización por los individuos fijará ciertas creencias y modos de conducta, imprimiendo un cierto carácter coercitivo al concepto final puro que aparece al olvidar la metáfora.
Por eso, la metáfora es un buen indicador del contexto sociocultural y el método propuesto por Lizcano – el análisis socio-metafórico – es una propuesta tan interesante.

Bueno y, todo esto,  ¿es malo o bueno?

Las metáforas no han sido bien recibidas por muchos filósofos, científicos y profesores. Ya hemos visto que Nietzsche hacía una crítica precoz de estas posturas. Decía que por razones de utilidad social se mantenía una mentira que consistía en creer que el conocimiento estaba basado en la lógica, cuando no era sino un conjunto de metáforas olvidadas e inconscientes convertidas en canónicas, firmes y vinculantes. La verdad oficial tenía su raíz en la inconsciencia y el olvido, lo que situaba al hombre más allá de la verdad y de la mentira, en una posición extramoral.

Durante el siglo XX los filósofos lógico-positivistas rechazaron el uso de las metáforas por suponer que pertenecen al lenguaje emotivo, que no indican nada sobre la realidad y que más bien lo hacen sobre el estado psicológico del que habla. Los docentes aprendieron esta postura por lo que la importancia de la herencia del pensamiento del Círculo de Viena (14), sigue presente con fuerza en nuestra sociedad. Para la mayoría de la gente, la metáfora es un recurso de la imaginación poética y de los ademanes retóricos. Por esta razón, muchos piensan que puede arreglárselas perfectamente sin metáforas.

Sin embargo, como hemos visto, nos parecemos mucho a los tamarianos de Star Trek, nuestra vida está llena de metáforas, impregnan la vida cotidiana, no solamente el lenguaje, sino también el pensamiento y la acción.  Somos así, por suerte o por desgracia.

Así que para mí, esto no tiene nada de malo, por muy extramoral que pudiera ser o por el mero hecho de pertenecer al lenguaje emotivo sin asomo de lógica. Y, por cierto, esto último lo dice alguien que se considera un enamorado de la lógica.

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo

Notas:
1.     
  1. Star Trek: La nueva generación o Viaje a las estrellas: La nueva generación en Uruguay (Star Trek: The Next Generation) (algunas veces abreviada ST:TNG o TNG) es una serie de ciencia ficción estadounidense dentro del universo de Star Trek. Situada en el siglo XXIV, un siglo después de Star Trek: la serie original, el programa cuenta con una nueva tripulación y una nueva nave Enterprise. Su estreno fue el 28 de septiembre de 1987 (21 años después de la serie original), contando con más de 27 millones de televidentes el episodio piloto "Encuentro en Farpoint". Con un total de 178 episodios (el mayor número de episodios que haya tenido alguna serie de Star Trek) y siete temporadas, llegó a su fin el 23 de mayo de 1994, con el episodio "Todas las cosas buenas". La serie fue emitida desde el primer momento en sindicación, con días y horarios que diferían según la estación de televisión emisora. El programa obtuvo un considerable número de seguidores durante su transmisión, y como su predecesora, permaneció popular en las reediciones. Fue la primera de varias series (las que la siguieron fueron Star Trek: Espacio profundo nueve, Star Trek: Voyager, y Star Trek: Enterprise) que mantuvieron episodios de Star Trek al aire en forma ininterrumpida hasta 2005. La nueva generación ganó 18 Premios Emmy, y en su séptima temporada se convirtió en la primera serie en sindicación en ser nominada al Emmy como Mejor Serie Dramática. Fue nominada para tres Premios Hugo, ganando dos, convirtiéndose en la primera serie de televisión desde Star Trek: La serie original en recibir ese reconocimiento. Esta serie también sirvió de base para la realización de cuatro películas: Star Trek VII: La próxima generación (1994), Star Trek: primer contacto (1996), Star Trek: insurrección (1998) y Star Trek: némesis (2002).
  2. Joe Menosky es un guionista de televisión que destacó por sus guiones en las distintas series de Star Trek a partir de “La Nueva Generación”.
  3. Emmánuel Lizcano Fernández es licenciado en Matemáticas (en la especialidad de matemáticas puras), doctor en Filosofía y profesor titular de Sociología del Conocimiento en la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Su trayectoria comprende trabajos de investigación y publicaciones centrados  en las relaciones entre el imaginario moderno y el tradicional, en particular, en los vínculos y conflictos entre saberes y prácticas locales, tradicionales, y el conocimiento científico o experto, sobre las relaciones entre las matemáticas académicas y las muy variadas formas de matemáticas indígenas o etnomatemática.
  4. Friedrich Wilhelm Nietzsche (Röcken, 15 de octubre de 1844-Weimar, 25 de agosto de 1900) fue un filósofo, poeta, músico y filólogo alemán, considerado uno de los pensadores contemporáneos más influyentes del siglo XIX. Realizó una crítica exhaustiva de la cultura, la religión y la filosofía occidental, mediante la genealogía de los conceptos que las integran, basada en el análisis de las actitudes morales (positivas y negativas) hacia la vida. Este trabajo afectó profundamente a generaciones posteriores de teólogos, antropólogos, filósofos, sociólogos, psicólogos, politólogos, historiadores, poetas, novelistas y dramaturgos. Meditó sobre las consecuencias del triunfo del secularismo de la Ilustración, expresada en su observación «Dios ha muerto», de una manera que determinó la agenda de muchos de los intelectuales más célebres después de su muerte. Si bien hay quienes sostienen que la característica definitoria de Nietzsche no es tanto la temática que trataba sino el estilo y la sutileza con que lo hacía, fue un autor que introdujo, como ningún otro, una cosmovisión que ha reorganizado el pensamiento del siglo XX, en autores tales como Martin Heidegger, Michel Foucault, Jacques Derrida, Gilles Deleuze, Georges Bataille, Gianni Vattimo o Michel Onfray, entre otros. Nietzsche recibió amplio reconocimiento durante la segunda mitad del siglo XX como una figura significativa en la filosofía moderna. Su influencia fue particularmente notoria en los filósofos existencialistas, críticos, fenomenológicos, postestructuralistas y posmodernos, y en la sociología de Max Weber. Es considerado uno de los tres «maestros de la sospecha» (según la conocida expresión de Paul Ricoeur), junto a Karl Marx y Sigmund Freud
  5. Michel Foucault, nacido como Paul-Michel Foucault (Poitiers, Francia, 15 de octubre de 1926-París, 25 de junio de 1984) fue un historiador de las ideas, psicólogo, teórico social y filósofo francés. Fue profesor en varias universidades francesas y estadounidenses y catedrático de Historia de los sistemas de pensamiento en el Collège de France (1970-1984), en reemplazo de la cátedra de Historia del pensamiento filosófico, que ocupó hasta su muerte Jean Hyppolite. Su trabajo ha influido en importantes personalidades de las ciencias sociales y las humanidades. Foucault es conocido principalmente por sus estudios críticos de las instituciones sociales, en especial la psiquiatría, la medicina, las ciencias humanas, el sistema de prisiones, así como por su trabajo sobre la historia de la sexualidad humana.
  6. Jean-Jacques Rousseau (Ginebra, 28 de junio de 1712-Ermenonville, 2 de julio de 1778) fue un polímata suizo francófono. Fue a la vez escritor, pedagogo, filósofo, músico, botánico y naturalista, y aunque definido como un ilustrado, presentó profundas contradicciones que lo separaron de los principales representantes de la Ilustración, ganándose por ejemplo la feroz inquina de Voltaire y siendo considerado uno de los primeros escritores del prerromanticismo. Sus ideas imprimieron un giro copernicano a la pedagogía centrándola en la evolución natural del niño y en materias directas y prácticas, y sus ideas políticas influyeron en gran medida en la Revolución francesa y en el desarrollo de las teorías republicanas, aunque también se le considera uno de los precursores del totalitarismo; incorporó a la filosofía política conceptos incipientes como el de voluntad general (que Kant transformaría en su imperativo categórico) y alienación. Su herencia de pensador radical y revolucionario está probablemente mejor expresada en sus dos frases más célebres, una contenida en El contrato social, «El hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado», la otra, presente en su Emilio, o De la educación, «El hombre es bueno por naturaleza».
  7. Foucault compara la sociedad moderna con el diseño de prisiones llamadas panópticos de Bentham (nunca construidas pero tomadas en cuenta): allí, un solo guardia puede vigilar a muchos prisioneros mientras el guardia no puede ser visto. El oscuro calabozo de la pre-modernidad ha sido reemplazado por la moderna prisión brillante, pero Foucault advierte que "la visibilidad es una trampa". A través de esta óptica de vigilancia, dice, la sociedad moderna ejercita sus sistemas de control de poder y conocimiento (términos que considera tan íntimamente ligados que con frecuencia habla del concepto "poder-conocimiento"). Foucault sugiere que en todos los planos de la sociedad moderna existe un tipo de 'prisión continua', desde las cárceles de máxima seguridad, trabajadores sociales, la policía, los maestros, hasta nuestro trabajo diario y vida cotidiana. Todo está conectado mediante la vigilancia (deliberada o no) de unos seres humanos por otros, en busca de una 'normalización' generalizada.
  8. Aristóteles (Estagira, 384 a. C.-Calcis, 322 a. C.) fue un polímata: filósofo, lógico y científico de la Antigua Grecia cuyas ideas han ejercido una enorme influencia sobre la historia intelectual de Occidente por más de dos milenios. Aristóteles escribió cerca de 200 tratados (de los cuales solo nos han llegado 31) sobre una enorme variedad de temas, entre ellos: lógica, metafísica, filosofía de la ciencia, ética, filosofía política, estética, retórica, física, astronomía y biología.1​ Aristóteles transformó muchas, si no todas, las áreas del conocimiento que abordó. Es reconocido como el padre fundador de la lógica y de la biología, pues si bien existen reflexiones y escritos previos sobre ambas materias, es en el trabajo de Aristóteles, donde se encuentran las primeras investigaciones sistemáticas al respecto. Entre muchas otras contribuciones, Aristóteles formuló la teoría de la generación espontánea, el principio de no contradicción, las nociones de categoría, sustancia, acto, potencia y primer motor inmóvil. Algunas de sus ideas, que fueron novedosas para la filosofía de su tiempo, hoy forman parte del sentido común de muchas personas. Aristóteles fue discípulo de Platón y de otros pensadores (como Eudoxo) durante los veinte años que estuvo en la Academia de Atenas. Fue maestro de Alejandro Magno en el Reino de Macedonia. En la última etapa de su vida fundó el Liceo en Atenas, donde enseñó hasta un año antes de su muerte.
  9. Dan Sperber (Cagnes-sur-Mer, Francia; 20 de junio de 1942) es un antropólogo, lingüista e investigador en ciencias cognitivas francés. Actualmente es director de investigaciones en el Instituto Jean-Nicod del CNRS. A comienzos de la década de los 70, Sperber fue uno de los críticos del estructuralismo francés en antropología. Con su trabajo sobre el simbolismo, Sperber imprimió un giro cognitivista al poner en evidencia el papel de la cognición en los fenómenos culturales, particularmente sobre las constricciones cognitivas que hacen posible la distribución de las representaciones culturales en el seno de una población, teniendo una importante influencia en la antropología cognitiva, la crítica literaria y la historia del arte. Es conocido especialmente por su trabajo sobre la pragmática y, en particular, sobre la "teoría de la relevancia" y la "epidemiología de las representaciones". Su obra más influyente, escrita con la británica Deirdre Wilson, es La Relevancia, que ha pasado a convertirse en el mainstream en pragmática, lingüística, inteligencia artificial y psicología cognitiva. Los procesos cognitivos estarían dirigidos hacia la consecución de una máxima pertinencia, es decir, la búsqueda de una relación óptima entre los esfuerzos cognitivos y sus efectos. En el 2009, Dan Sperber recibió el primer premio Lévy-Strauss, que busca reconocer cada año al mejor investigador de ciencias sociales en Francia.
  10. La dinastía Han siguió a la dinastía Qin y precedió al periodo de los Tres Reinos en China desde el 206 a. C. hasta el 220 d. C.. Durante la dinastía Han, sus reyes adoptaron las enseñanzas de los grandes filósofos de la antigüedad, Lao-Tse y Confucio. El gobierno se desarrolló bien logrando expansión territorial. Se fomentó la educación y la escritura en el recién inventado papel de arroz. Se propició gran intercambio de mercancías por la Ruta de la Seda, que va del Océano Pacífico hasta Persia e India. China se convirtió oficialmente en un Estado confuciano y prosperó en el ámbito interno: la agricultura, los productos hechos a mano y el comercio florecieron, y la población llegó a los 50 millones. Mientras tanto, el imperio extendió su influencia cultural y política sobre los actuales Vietnam, Asia central, Mongolia y Corea antes de derrumbarse bajo una combinación de presiones internas y externas
  11. Jean le Rond D'Alembert​​ (París, 16 de noviembre de 1717 - ibídem, 29 de octubre de 1783) fue un matemático, filósofo y enciclopedista francés, uno de los máximos exponentes del movimiento ilustrado. Fue célebre por crear —con Diderot— L'Encyclopédie y por su labor en el campo de las matemáticas, relativo a las ecuaciones diferenciales y a las derivadas parciales.
  12. Isaac Newton (Woolsthorpe, Lincolnshire; 25 de diciembre de 1642 jul./ 4 de enero de 1643 greg.-Kensington, Londres; 20 de marzo jul./ 31 de marzo de 1727 greg.) fue un físico, filósofo, teólogo, inventor, alquimista y matemático inglés. Es autor de los Philosophiæ naturalis principia mathematica, más conocidos como los Principia, donde describe la ley de la gravitación universal y estableció las bases de la mecánica clásica mediante las leyes que llevan su nombre. Entre sus otros descubrimientos científicos destacan los trabajos sobre la naturaleza de la luz y la óptica (que se presentan principalmente en su obra Opticks) y el desarrollo del cálculo matemático.
  13. La Universidad Politécnica de Madrid (UPM), es una universidad pública con sede en la Ciudad Universitaria de Madrid (España) y con instalaciones en varias ubicaciones de Madrid (Ciudad Universitaria, Campus Sur en Vallecas, entre otras) y Boadilla del Monte. Fue fundada en 1971 al agrupar diversos centros ya centenarios que estaban adscritos a distintos organismos. Sus facultades o escuelas imparten mayoritariamente enseñanzas técnicas, ya que en su creación agrupó estas enseñanzas mientras que las ciencias experimentales y humanidades fueron agrupadas en la Universidad Complutense de Madrid.
  14. El Círculo de Viena (Wiener Kreis en alemán) fue un organismo científico y filosófico formado por Moritz Schlick (Alemania) en Viena, Austria, en el año 1921 y disuelto definitivamente en 1936. Este movimiento, con el nombre original de Círculo de Viena para la concepción científica del mundo, se ocupa principalmente de la lógica de la ciencia, considerando la filosofía como una disciplina encargada de distinguir entre lo que es ciencia y lo que no, y de la elaboración de un lenguaje común a todas las ciencias. Se destaca su postura radicalmente antimetafísica y su concepción lógica de las matemáticas. Organizó el primer congreso internacional de epistemología en Praga en 1929 y fundó la revista Erkenntnis.  En la actualidad el círculo de Viena ya no representa un activo programa de investigación, pero influyó fuertemente en el desarrollo de la filosofía analítica y en la historia reciente de la filosofía de la ciencia.

Bibliografía:

Star Trek, La Nueva Generación
Guía de Episodios
Carlos L. García-Aranda y otros
Alberto Santos Editor
Madrid 2001, 1ª edición

La Metáfora como Analizador Social
Emmánuel Lizcano
Revista Empiria
Núm 2
Madrid 2009

Sobre verdad y mentira en sentido extramoral
Fiedrich Nietzsche
Tecnos
Madrid 1990

Lo que las metáforas obran furtivamente: discurso y sujeto
José Antonio Román Brugnoli
Forum Qualitative Sozialforschung/Forum Qualitative Social Research
Volumen 8. No 2, Art 12
Mayo 2007

Las Metáforas y los modelos
en la Enseñanza de la Química
José Antonio Chamizo Guerrero
Mariana Muñoz Galván
Comunicación
IX Congreso Internacional sobre Investigación en Didáctica de las Ciencias
Girona 2013

es.wikipedia.org















martes, 27 de junio de 2017

Documentalia


Documento de identificación de mi bisabuelo Gregorio Barajas en 1901

No le escriba por favor, hable con él
Jefe anónimo

Los documentos y la información son 
como un testigo: hablan sólo si se les interroga
Marc Bloch (1)

Los archivos no relumbran, pero son minas de oro
Ángeles Magdaleno (2)

Como ingeniero de software que ha trabajado durante décadas en una organización burocrática, he sobrellevado una lucha sin cuartel sobre la mejor manera de hacer un tratamiento mecánico de la gestión de la  documentación, es decir, de cómo almacenarla eficientemente para después recuperarla cuando interesa, de la forma más rápida y fácil, de que ocupe el menor espacio y de que fluya sin problemas entre los interesados. Y, con el tiempo, a la vez que ido resolviendo problemas técnicos, para lo que he recurrido a la informática de mis amores y he tomado prestadas técnicas de la archivística (3) de los documentalistas, he ido reflexionando sobre otras cuestiones que tendrían que ver más con la filosofía o con la sociología que hay detrás del mundo de la documentación. A esto último voy a dedicar el presente artículo, a filosofar sobre lo esencial, lo más básico que atañe a la documentación en una organización y a ciertas consecuencias sociales derivadas.

El problema de cómo llamar al conjunto de documentos de una organización

Hace unos años el entonces Secretario de Defensa Nacional de México, equivalente al Ministro del mismo ramo en España, hizo una declaración sobre la apertura de ciertos archivos que hasta aquel momento habían sido confidenciales. Al referirse al conjunto de todos esos documentos habló de “toda esa documentalia”. 

Sin embargo, si buscáis esa palabra en el diccionario de la Real Academia, no la encontraréis. Parece que el señor Secretario fue un innovador lingüístico, un inventor de palabras como aquel  “Cristobalía” (4), entrañable poetastro que inventaba ripios y palabras por el Madrid republicano de la preguerra. Sólo que el alto cargo mexicano no andaba muy desencaminado pues, al menos, el neologismo “documentalia” está bien construido.  Nuestra terminación «-alia» proviene del griego clásico, donde áλíα significa asamblea, reunión o conjunto. Por tanto, bien podría ser documentalia cualquier conjunto de documentos. A mí la palabreja me gusta. En castellano existen otras palabras terminadas en “alia” como parafernalia que tienen ese origen etimológico y, en España, tenemos costumbre de usar esa terminación en ferias y acontecimientos públicos como “Juvenalia”, “Navegalia”, “Higyenalia” o, un poco deformada, en “Militaria”. 

La palabra más correcta en este caso es, simplemente, la clásica, la de toda la vida: archivo. Pero entiendo la frustración del Sr Secretario y su inclinación a inventar una palabra pues es archivo un vocablo muy usado, casi desgastado por su uso y, además, es polisémico pues se refiere a, en primer lugar, el fondo documental, como conjunto de documentos producidos o recibidos por una persona física o jurídica en el ejercicio de sus actividades. En segundo término, al lugar donde se custodia dicho fondo o acervo documental y, por último, a la institución o servicio responsable de la custodia y tratamiento archivístico del fondo. Así que, al final, puede que no sepas si te refieres al conjunto de documentos, al sitio donde los guardas o a las personas que los custodian. Según la Real Academia hay ocho acepciones de la palabra archivo. Todo un embrollo.

Además archivo sólo describe las tareas relacionadas con el almacenamiento y custodia de documentos y esto es sólo una parte del tratamiento que éstos reciben en una organización. Por lo tanto se recurre al término gestión documental para describir todos los trabajos que se realizan sobre los documentos de una institución.

La gestión documental sería entonces el conjunto de normas técnicas y prácticas usadas para administrar el flujo de documentos de todo tipo en una organización, permitir la recuperación de información, determinar el tiempo que los documentos deben guardarse, eliminar los que ya no sirven y asegurar la conservación indefinida de los documentos más valiosos, aplicando principios de racionalización y economía. 

Un enfoque al modo de la física

A mí, que tengo tendencia a definir al estilo de los físicos, me gusta hablar de espacio documental. Y lo definiría como el conjunto de documentos realizados sobre cualquier tipo de soporte – papel o electrónico – que están almacenados en los sistema de archivo de la organización, es decir en estado de reposo, o están en uso por parte de empleados o clientes, es decir, se encuentran en movimiento por la organización.

Me gusta especialmente observar los documentos como si tratara de un mundo físico, en el que unos están en reposo y otros en movimiento. En este enfoque habría una dinámica documental que describe el comportamiento de la organización cuando los documentos se envían entre departamentos de la misma, o bien, se reciben o se envían desde o hacia una organización externa o hacia un cliente particular.

Y también habría una estática documental que describe el comportamiento de la organización cuando los documentos no están en movimiento entre unidades, ya sean internas o externas. Estos documentos pueden hallarse en reposo encima de un escritorio o almacenados en la memoria del ordenador o en un archivo tradicional o simplemente perdidos o desaparecidos.

Cada una de estas aproximaciones, dinámica y estática, tendría sus propias leyes que no sólo describirían la gestión documental sino que nos proporcionarían información sobre la estructura jerárquica de la organización y de su comportamiento general. En el análisis de estas cuestiones abandono mi yo informático y entra en acción mi yo sociológico.

Visión dinámica

Si analizamos la dinámica documental nos encontramos con una ley o principio básico. Los documentos para que tengan valor, estén escritos sobre soporte papel o sobre soporte electrónico,  deben estar en circulación, en movimiento entre distintos departamentos. Los documentos pierden valor en estado de reposo.

En una organización, sobre todo si es burocrática, un documento estático no beneficia a nadie, tan sólo ocupa sitio y ese almacenaje cuesta dinero. Es más se archivan porque se guarda la esperanza de que alguien los rescate para ponerlos en movimiento otra vez, ya que el movimiento de documentos da sentido a la maquinaria burocrática, justifica la presencia del personal encargado de su manipulación y de los mecanismos de comunicación de información. Además, sólo si el documento está “vivo” puede surtir efectos jurídicos.

A este respecto me acuerdo del dramático caso de una señora que acudió a mí para certificar cierta situación de la que disfrutaba veinte años antes. Fue imposible localizar el documento en todos los archivos de la Administración, a pesar de que disponía de una fotocopia parcial  que demostraba que el documento le había sido expedido en su día. Como no se pudo localizar, cómo no se recuperó, fue imposible certificar nada y la señora en cuestión sufrió un daño que no merecía. Vivo, el documento le hubiera servido, desaparecido o muerto, no le sirvió para nada. Yo imagino al documento en cuestión, no puedo evitar esta referencia a Indiana Jones, al lado del Arca de la Alianza en un inmenso almacén de trastos olvidados. 

El documento archivado adquiere valor por el paso del tiempo, pero desde  un punto de vista histórico, por supuesto ese valor es traducible a dinero, pero no lo tiene desde  una visión burocrática de la vida. A los documentos archivados le pasa algo parecido a lo que ocurre con los automóviles, van perdiendo valor conforme pasa el tiempo, hasta que en un momento dado – nadie sabe muy bien cuándo - adquieren valor histórico y se revalorizan pero, eso sí, tienen que estar en un buen estado de conservación… y, en el caso de los documentos, localizables. 

En relación con el movimiento de los documentos he podido observar un curioso comportamiento social. En una organización, vuelvo a afirmar que esto ocurre más en una de tipo burocrático, un  empleado no debería moverse por los pasillos de la sede sin llevar documentos en sus manos de manera visible para todos los demás. Es más, el empleado inteligente, al único lugar al que puede ir sin un papel visible entre las manos es al servicio.

Cuenta Plutarco, en su “Vida de Julio César”, que el famoso romano dijo la frase “A la mujer de César no le basta con ser honrada, sino que, además, tiene que parecerlo” referida a su tercera mujer Pompeya y a una historia un tanto truculenta con un amante y que acabó en divorcio. Al parecer, existían serias dudas sobre la culpabilidad de Pompeya en este asunto pero César quiso ir más allá exigiendo no sólo la honestidad sino también el reconocimiento público de esa honestidad.

Por tanto, lo que está haciendo el empleado al ir por los pasillos con papeles en las manos es demostrar fehacientemente que se mueve de su despacho por razones estrictamente laborales y no para su solaz. Aquí se pervierte un poco el sentido original de la frase cesárea, pues en realidad pierde importancia si el empleado está trabajando o no, lo realmente importante es hacer ver que está trabajando.

Podría parecer que, con la llegada del documento electrónico a las organizaciones, esta necesidad ha caído en desuso. Sin embargo, este hábito no se ha reducido con la sociedad de la información, porque, a ver quién es el guapo que demuestra la necesidad laboral de un paseo por los pasillos con un correo electrónico si no está impreso en papel. El empleado listo recibe el correo electrónico, lo imprime y pasea con él.

El único lugar al que no hace falta ir con papeles es al servicio o al aseo. En este caso es incluso contraproducente llevar papeles por dos causas principales, en primer lugar porque no parece un hábito muy higiénico y, en segundo término, porque llevar papeles al baño indica que se espera estar un buen rato en el mismo lo que va en contra de la laboriosidad que se pretende demostrar, en este caso, es mejor llevarse el teléfono móvil que abre infinitas posibilidades de entretenimiento gracias a internet.

Visión estática

En cuanto a la estática documental, hay otro principio o ley básica: Lo escrito, escrito está. Dicho de otra manera, lo escrito tiene vocación de permanecer en el tiempo recordándonos lo que una vez se escribió y lo malo es que, muchas veces, lo que se escribió ha perdido vigencia, en el mejor de los casos, o es diametralmente opuesto al pensamiento vigente. Como sabemos las sociedades cambian con el tiempo, y cambian mucho.

Cuentan que un famoso cantante español, muy comprometido con la izquierda de toda la vida, compuso, cantó e incluso grabó una canción de loa del General Franco cuando era prácticamente un adolescente y, como los derechos de autor son irrenunciables e inalienables, no se ha podido desvincular de su creación, aunque lo ha intentado por todos los medios. 

Esta anécdota ilustra muy bien lo que quiere decir este principio casi bíblico, las palabras se las lleva el viento se suele decir, pero lo escrito se archiva.

Debido a esto hay muchas personas que tienen cierta aversión a los escritos y prefiere realizar gestiones en conversaciones privadas o por teléfono, al menos cuando no se quieren comprometer, y luchan para que se levante un acta o se acuda a realizar un documento cuando quieren que la otra parte se comprometa.

Es esta también la razón de que existan los contratos escritos, pues un apretón de manos puede tener mucho valor en ciertas culturas, pero no es ninguna garantía real.

Y muchas veces el simple contrato escrito no nos parece suficiente si el asunto es de importancia vital para nosotros y contratamos los servicios de un tercero de confianza, de un notario que da fe y archiva el contrato por los siglos de los siglos. Y, no deja de ser curioso, entonces decimos que lo “elevamos a escritura pública” o lo “escrituramos”.

Los tiempos están cambiando y en este siglo XXI nuestro no sólo tenemos documentos en papel, tenemos una pluralidad de soportes electrónicos en los que almacenar nuestros documentos. Ese uso generalizado del documento electrónico ha impulsado el desarrollo de herramientas que garantizan la autoría - mediante los sistemas de firma electrónica (5)-  o la fecha del documento – mediante las técnicas de sellado de tiempo (6)- con lo que este principio se mantiene a pesar de las nuevas tecnologías.

Siempre que pienso en esto me acuerdo de un jefe que tuve hace años y que en actualidad es un personaje importante en nuestro país. Este señor, siempre que estábamos ante un asunto medianamente delicado y, ante la posibilidad de dejar algo por escrito que pudiera comprometernos en el futuro,  me decía: “Juan Carlos no le escriba por favor, hable usted con él”.


Este principio de que lo escrito permanece es hoy más cierto en nuestra sociedad posindustrial de lo que ha sido jamás en la historia de la humanidad, trasciende lo meramente documental y entra directamente en nuestra vida diaria. Cuando escribimos en las redes sociales o publicamos un contenido en Internet, permanecerá para siempre en algún servidor de los millones de servidores conectados entre sí que forman esa famosa nube de la que todo el mundo habla. Que se lo digan a los personajes públicos que son avergonzados diariamente por algo que escribieron cuando no eran tan públicos o en un funesto día que andaban con la mente distraída.

Conclusión

Tengo muchas más cosas pensadas acerca del espacio documental, hay en este mismo blog muchas entradas en las que he diseminado ideas sobre este asunto (7), a ver si las ordeno y, o bien hago un libro, o hago otro blog específico sobre el particular. El problema es el tiempo libre, bien escaso entre los bienes escasos. Supongo que lo haré cuando me jubile. 

En este artículo he tratado lo que para mí es lo más básico, por eso me he atrevido a utilizar inmodestamente la palabra “filosofía”, en atención a lo esencial de estas cuestiones que podemos resumir en dos leyes básicas, por un lado, los documentos para que valgan de verdad tienen que moverse y, cuando dejas algo escrito en un documento, queda escrito para siempre. Así de primeras, ambos principios parecen de Pero Grullo, pero sus consecuencias no lo son en absoluto.

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo e informático
Miembro colaborador del ICCA










Notas:

1. Marc Léopold Benjamin Bloch (Lyon, 6 de julio de 1886 - Saint-Didier-de-Formans,16 de junio de 1944) fue un historiador francés especializado en la Francia medieval y fundador de la Escuela de los Annales. Es uno de los intelectuales franceses más destacados de la primera mitad del siglo XX. Durante la Segunda Guerra Mundial se unió a la resistencia francesa, siendo detenido por la Gestapo el 8 de marzo de 1944. Diez días después del desembarco de Normandía fue fusilado junto con otros 29 resistentes. En su obra póstuma La extraña derrota escribió: «Afirmo, pues, si es necesario, frente a la muerte, que nací judío. [...] Extraño a todo formalismo confesional como a toda solidaridad pretendidamente racial, me he sentido, durante toda mi vida, ante todo y simplemente francés... Muero, como he vivido, un buen francés»

2. María de los Angeles Magdaleno, historiadora y politóloga, directora del Museo de la Independencia en Dolores Hidalgo (Guanajato, México)

3. La archivística o archivología es el estudio teórico y práctico de los principios, procedimientos y problemas concernientes a las funciones de los documentos de archivo y de las instituciones que los custodian, con el objetivo de potenciar el uso y servicio de ambos. La Archivística también aborda el estudio del contexto de la información archivística y de los posibles usos que se le puede dar, razón por la cual está incluida dentro de las Ciencias de la Información, junto con la Biblioteconomía y la Documentación. Aunque habitualmente esta relacionada con los grandes archivos públicos, también es de aplicación a archivos familiares o de pequeñas organizaciones.

4. Ignacio María de San Pedro, apodado «Don Cristobalía» se dedicó a vender versos delirantes y a subirse a las mesas del Café de Gijón, así como del Pombo (cafés en los que se reunía lo más granado de la intelectualidad española) a reclamar el cambio del nombre de América, por el de Cristobalía (origen de su apodo).

5. La firma electrónica es un conjunto de sistemas electrónicos que permiten establecer la identidad del autor o emisor de un documento electrónico. No hay que confundir firma electrónica con firma digital que es un tipo específico de firma electrónica. La legislación española y, por ende, la de la Unión Europea establece tres tipos de firma electrónica :
  • Firma electrónica: es el conjunto de datos en forma electrónica, consignados junto a otros o asociados con ellos, que pueden ser utilizados como medio de identificación del firmante. 
  • Firma electrónica avanzada: es la firma electrónica que permite identificar al firmante y detectar cualquier cambio ulterior de los datos firmados, que está vinculada al firmante de manera única y a los datos a que se refiere y que ha sido creada por medios que el firmante puede mantener bajo su exclusivo control.
  • Firma electrónica reconocida: es la firma electrónica avanzada basada en un certificado reconocido y generada mediante un dispositivo seguro de creación de firma. Esta firma es equivalente a la firma manuscrita.

6. El sellado de tiempo o timestamping es un mecanismo en línea que permite demostrar que una serie de datos han existido y no han sido alterados desde un instante específico en el tiempo

7. Para ver otros artículos en Sociología Divertida relacionados ver el apartado “burocracia” en el índice temático del blog.

miércoles, 31 de mayo de 2017

¿Qué es la Antropología?

Un Dios antropomórfico creando al hombre. Capilla Sixtina, Miguel Angel



Introducción

Ya lo he dejado escrito en otros artículos de Sociología Divertida, la antropología – en este caso la antropología social – fue una de las asignaturas que más me gustaron en mis tiempos de estudiante.

Fue de estas asignaturas que te enamoran, te parecen tan interesantes que no te conformas con lo que te dan en clase y amplías con más libros o artículos, lo cual tiene su peligro porque le quitas tiempo a otras asignaturas menos atractivas pero que hay que aprobar también. 

Estudiar antropología social es, en cierto modo, como ver documentales del “National Geographic”, hasta ese punto puede ser divertido. Es tanta la variedad cultural de estos pequeños, afanosos e inquietos seres humanos que habitan este viejo planeta, tantas costumbres originales diversas, apartadas en la distancia y en el tiempo de las nuestras, que no paras de asombrarte.

Ahora bien, como suele pasar en otras ciencias sociales, definir y establecer los límites de la antropología es tarea difícil. En el caso que nos ocupa yo diría que especialmente difícil. En primer lugar porque el concepto de antropología ha evolucionado mucho con el tiempo. En los principios de esta ciencia, el objeto era el estudio de lo que entonces, sin ningún rubor, se llamaban pueblos primitivos. Y no es hasta mediados del siglo pasado, quizás gracias a la figura de Levi-Strauss (1), cuando esta disciplina incorpora como objeto de estudio al ser humano a través de la ciencia contemplada en toda su integridad, es decir, desde una perspectiva holística. Esta nueva etapa se la podría caracterizar en única frase del propio Levi-Strauss cuando dijo que no existen pueblos en estado infantil. En la antropología moderna caben tanto estudios sobre una tribu de Nueva Guinea-Papúa y sobre una tribu urbana de una ciudad occidental.

En segundo lugar porque existe una confusión lógica entre el término antropología y el término etnología que no nos  ayuda precisamente a entender de qué estamos hablando. En opinión de Lombard (2), la diferencia entre ambas, si es que existe, sólo aparece cuando se examinan estos términos teniendo en cuenta las escuelas teóricas principales. El término antropología se usa más en las escuelas de influencia anglosajona y el término etnología se ha usado siempre en la escuela francesa conservado a contracorriente por razones institucionales y académicas y, supongo también, por esa tozudez tan francesa de mantener sus valores culturales resistiendo la fuerte ola de americanismo que nos invade. Visto lo cual, creo que podemos aventurarnos a considerar ambos términos como sinónimos.

Y en tercer lugar, como señala Kottak (3), porque se trata de una ciencia holística que estudia el pasado, el presente, la biología, la sociedad, el lenguaje y la cultura humanos. Y, como consecuencia, tiene muchas aplicaciones que han dado lugar a múltiples subdisciplinas que merecerían ser campos científicos separados como la antropología social y cultural, la antropología biológica y física, la antropología forense o la lingüística entre otras. 

Sin embargo hay un denominador común que une todas estas materias. Kottak nos habla de un interés común en la evolución. Evolución biológica y cultural, resultado de la adaptación humana a su entorno cambiante por ambas vías y que ha producido una evolución histórica de las formas sociales. Sin olvidar que, en este proceso, la gente ha tenido que ir enfrentándose a fuerzas generadas por sistemas cada vez más amplios en una escala que abarca la localidad, la región, la nación y, últimamente, el mundo. Cómo las personas se adaptan a estos cambios es objeto de estudio de la antropología. 

La antropología y sus disciplinas asociadas

Hemos visto en la introducción que hay razones históricas, geográficas y de aplicación a distintos campos de estudio, detrás del surgimiento de varias disciplinas que comparten en el marco común de la antropología. 

En este apartado vamos a dar un repaso a todas estas disciplinas. Hay que decir que no existe una clasificación única, hay bastante discrecionalidad entre los autores sobre lo que merece ser señalado como disciplina asociada o subdisciplina o como simplemente una aplicación específica de la antropología. Para resolver este problema vamos a basarnos en la clasificación del antropólogo norteamericano Philip Kottak. 

De esta manera, lo que sería la antropología general se puede subdividir en: antropología sociocultural, arqueología, antropología biológica, antropología lingüística, distintas antropologías aplicadas y la antropología filosófica, ésta última no la cita Kottak pero se encuentra a menudo nombrada en artículos y libros, así que algo diremos de ella.

La antropología sociocultural - o social y cultural, o social, o cultural, o socioantropología que de todas estas formas puedes encontrarla en la bibliografía - es el estudio de la sociedad y la cultura con especial énfasis en las similitudes y diferencias culturales entre sociedades tanto en el tiempo, es decir, la historia, como en el espacio entendido como el territorio o como la diversidad geográfica.

En este estudio comparado entre sociedades se distingue entre lo universal – las características biológicas, sociales y culturales compartidas por todos los seres humanos –, lo general – compartidas por muchos grupos humanos pero no por todos – y lo particular – propias de un grupo humano-.

Kottak señala dos aspectos principales en la antropología sociocultural: la etnografía y la etnología. La etnografía proporciona la descripción de un grupo humano, una sociedad o cultura particulares. Se basa en el trabajo de campo. Tradicionalmente, los etnógrafos han convivido con pequeñas comunidades y estudiado el comportamiento local en lo que se denomina observación participante (4).

El segundo aspecto es la etnología. Kottak, ya hemos visto la opinión del antropólogo francés Lombard en la introducción,  identifica la etnología y el análisis antropológico. Es el análisis y el estudio comparado de los resultados de la etnografía - y de las otras subdisciplinas - con el objeto de identificar y explicar las características culturales de la sociedad estudiada y las diferencias y similitudes entre culturas distintas.

La arqueología o antropología arqueológica reconstruye, describe e interpreta el comportamiento humano y los patrones culturales mediante el análisis de los restos materiales. Normalmente estos estudios se realizan sobre culturas históricas pero también hay estudios sobre sociedades vivas. Como curiosidad, como ejemplo de esto último, podemos citar la basurología (garbology) que es una disciplina que nace en los Estados Unidos hacia mediados de la década de 1970 y consiste en el estudio sistemático de la basura. Quienes la practican, a partir del análisis de los restos en los vertederos, estudian los hábitos de consumo de una población y de ahí gran parte de su comportamiento social.

El objeto de estudio de la antropología biológica o física es la diversidad humana en el tiempo y el espacio debido a presiones medioambientales - como el calor, el frío, la humedad, la altitud o las enfermedades - y a las características genéticas que varían en función de dichas presiones. 

La antropología lingüística se centra en el estudio del lenguaje en su contexto social y cultural. Se analizan las lenguas en un contexto temporal y geográfico con el fin de inferir las características universales del leguaje, de reconstruir lenguas antiguas o de descubrir patrones de pensamiento. Cuando se fija el objeto de estudio en la variación linguisitica en una lengua concreta, para mostrar cómo el habla refleja las diferencias sociales, se denomina sociolingüística

La antropología aplicada incluye cualquier uso del conocimiento y de las técnicas de las cuatro subdisciplinas que hemos descrito en párrafos anteriores para identificar, evaluar y resolver problemas prácticos. Por ejemplo se habla de antropología médica cuando los antropólogos colaboran en programas de salud pública que tienen que ser compatibles con la cultura de la población a la que va destinada esa política sanitaria, o bien, cuando los antropólogos trabajan para agencias de desarrollo o cooperación, evaluando las características culturales de las sociedades destinatarias de las ayudas. Y, cómo no, lo que estamos hartos de ver en las series policíacas norteamericanas, los antropólogos forenses que trabajan con la policía, los médicos y los juzgados para identificar a las víctimas de accidentes o asesinatos a partir de los restos humanos.

Por último, en esta contabilidad de antropologías, vamos a citar a la antropología filosófica. Ésta puede entenderse de dos maneras. En primer lugar podríamos hablar del estudio filosófico del ser humano desde los comienzos de la filosofía. Otra manera de entender la expresión sería más restringida, y se aplicaría a un movimiento o escuela de pensamiento fundada en Alemania en los años 1920 y 1930, formada por filósofos, antropólogos y sociólogos.

El objeto de la antropología filosófica como escuela de pensamiento sigue siendo el fenómeno humano, en especial, aquellas manifestaciones que entrañan un cierto enigma o paradoja, tales como el hecho del conocimiento científico, de los juicios de valor, de la libertad, de la comunicación interpersonal y de la religión. En la antropología filosófica el hombre es sujeto y objeto al mismo tiempo. Sus principales representantes son Max Scheler (5), Helmuth Plessner (6) y, el contemporáneo,  Peter Sloterdijk (7). En los últimos años, la antropología filosófica ha tenido cierto predicamento entre los intelectuales latinoamericanos (8).

La antropología y las otras ciencias sociales

Es difícil distinguir entre la sociología y la antropología sociocultural por su objeto de estudio. Ambas ciencias se preocupan por las relaciones sociales y culturales, se diferencian más por sus métodos y sus enfoques, es decir, por su forma de aproximarse a su objeto de estudio.

En los comienzos de ambas ciencias los sociólogos se dedicaron predominantemente al estudio de las sociedades del Occidente industrial. En cambio, como ya hemos comentado, los antropólogos iniciaron sus estudios en las sociedades no industriales. Dicho de un modo simple, realizaban estudios del mismo tipo sobre sociedades de distinto tipo.

Esta situación dio pie al uso de métodos de trabajo diferente. Los sociólogos prefirieron los métodos cuantitativos como el uso de la ciencia estadística y de las encuestas. Los antropólogos prefirieron técnicas cuantitativas como la observación participante y la etnografía.

Sin embargo esto no podía quedar así, es demasiado sencillo. Con el tiempo se ha producido una convergencia entre la antropología y la sociología en el marco de una creciente comunicación interdisciplinar y una gran expansión de la industrialización por esos mundos de Dios. Muchos antropólogos trabajan en las sociedades industriales en las que estudian los temas más diversos como el declive rural, la vida en la ciudad o la imposición de patrones culturales en los medios de comunicación por poner tres ejemplos pero son innumerables. Incluso se pueden encontrar empresas de socioantropología que se ganan la vida bastante bien (9).

También hay puntos de conexión entre la antropología y la economía, la etnografía ha contribuido a desentrañar los principios que mueven la economía en otras culturas.  Por otra parte es notable la influencia de la ciencia económica en la antropología norteamericana, por ejemplo, en movimientos como el materialismo cultural (10).

El enfoque antropológico, con su empeño en el estudio de las culturas en las sociedades humanas, ha tenido influencia en el estudio de las humanidades desde las bellas artes, hasta el modo de apreciar el arte popular y el folclore.

Pero no queda ahí la cosa, como dice Kottak, la mayoría de los psicólogos realizan sus investigaciones en la sociedad en la que viven, la antropología aporta datos de otras culturas a sus análisis. Por otra parte, la antropología y la psicología social comparten su preocupación por cómo la cultura influye en la personalidad de los individuos (11).

Y ya por último, la antropología y la historia. En las últimas décadas los historiadores interpretan cada vez más los documentos y relatos históricos como textos que requieren un estudio basado en su contexto cultural específico. Por otra parte, ya hemos comentado que ambas disciplinas tienen un interés común por el estudio de los restos materiales de las civilizaciones mediante la arqueología.

Salidas profesionales

Si nos fijamos en la socioantropología, hay un número creciente de campos en donde se demanda formación antropológica. Las administraciones públicas, las empresas y las organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales demandan cada vez más profesionales de la antropología, que se dedican a ofrecer servicios en los que el método de trabajo antropológico representa un valor añadido. 

Entre estas actividades cabe destacar en primer lugar las relaciones interculturales y de gestión de la diversidad cultural. Como por ejemplo las actividades de mediación, sensibilización, gestión y asesoramiento en ámbitos con creciente presencia de población culturalmente diversa y en donde se asiste a conflictos étnicos, raciales, sexuales o religiosos de diversa índole. 

En segundo término las actividades de desarrollo territorial y cooperación internacional como son, entre otras, el estudio de las condiciones socioculturales que propician, contribuyen o frenan el desarrollo humano y socioeconómico. Con especial incidencia en el conocimiento de los saberes locales e indígenas, en los aspectos ambientales, sanitarios, socioculturales, ideológicos o político-jurídicos fundamentales para la promoción del bienestar de los países en desarrollo y en los procesos de desarrollo y transformación socioeconómica.

En tercer lugar en la promoción, conservación y gestión del patrimonio etnológico y cultural. Por ejemplo en actividades relacionadas con el descubrimiento, conservación, gestión y difusión del patrimonio etnológico, museos, centros de gestión del patrimonio cultural, comisariado de exposiciones, dinamización sociocultural, el desarrollo del turismo cultural y la promoción cultural. Todo ello a través del conocimiento local del folklore, la música y el patrimonio etnológico.

En cuarto lugar, siempre nos queda la docencia y la investigación,  en centros de enseñanza universitaria, bachillerato, secundaria, así como en la formación permanente de profesionales de diversos ámbitos que trabajan con poblaciones culturalmente diversas como maestros, policías, funcionarios penitenciarios, educadores sociales, personal sanitario, turismo, entre otros.

Por último están surgiendo otros campos emergentes de trabajo para socioantropólogos como el estudio de patrones culturales en medios de comunicación y de entretenimiento, en estudios de mercado y de imagen de bienes y servicios ofrecidos por empresas.

Respecto a la antropología física y forense  las salidas profesionales más comunes están relacionadas con la participación en equipos que trabajan en identificación humana  en organismos como los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, dentro de la Policía Científica y la Policía Judicial , o como técnicos en las secciones de antropología e identificación humana de diversas instituciones dependientes de la Justicia.

Epílogo

Aquí ponemos punto y final a esta humilde presentación sobre lo que es la antropología, sus subdisciplinas, sus relaciones con otras ciencias sociales y sus posibles salidas profesionales. En la esperanza de que mi esfuerzo haya resultado útil,  haya hecho más comprensible el mundo de la antropología y en la esperanza también  de no haber metido demasiado la pata, pues cuando no habla dentro de su propio territorio, que en mi caso es la sociología, anda más expuesto al error o a la confusión.

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo

Notas:

  1.  Claude Lévi-Strauss (Bruselas, 28 de noviembre de 1908-París, 31 de octubre de 2009) fue un antropólogo y etnólogo francés, una de las grandes figuras de su disciplina en la segunda mitad del siglo XX. Al introducir el enfoque estructuralista en las ciencias sociales, fue de hecho el fundador de la antropología estructural, método basado en la lingüística homónima creada por Saussure y desarrollada por el formalismo ruso. Dado el peso de su obra, dentro y fuera de la antropología, fue uno de los intelectuales más influyentes del siglo XX.
  2. Jacques Lombard es un antropólogo francés especializado en el estudio de Madagascar y del país lobi en Burkina Faso. Sus trabajos más recientes tratan sobre el lugar de la imagen en la investigación en ciencias sociales (construcción de los hechos y escritura de la antropología) sobre todo a través del estudio comparativo de los fenómenos religiosos y sobre la aproximación de las nociones del imaginario común y del sujeto social.
  3. Conrad Phillip Kottak ( 6 de octubre de 1942 en Atlanta, Georgia, Estados Unidos) es un antropólogo estadounidense. Doctor en antropología por la Universidad de Columbia, ha realizado investigaciones en Brasil, Madagascar y sobre la cultura norteamericana como el fenómeno Star Trek o Halloween.
  4. La observación participante es un tipo de método de recolección de datos utilizado típicamente en la investigación cualitativa. Es una metodología ampliamente utilizada en muchas disciplinas, particularmente la antropología y la etnología, aunque también en sociología, estudios de comunicación, geografía humana y psicología social. Su objetivo es familiarizarse estrechamente con un determinado grupo de individuos (como un grupo religioso, ocupacional, sub-cultural o una comunidad en particular) y sus prácticas a través de una participación intensa con las personas en su entorno cultural, generalmente a lo largo de un periodo de tiempo extendido. El método se originó en el trabajo de campo de antropólogos sociales, especialmente Bronisław Malinowski en Gran Bretaña, Franz Boas en los Estados Unidos y la investigación urbana posterior de la Escuela de Sociología de Chicago.
  5. Max Scheler (22 de agosto de 1874, Múnich – 19 de mayo de 1928, Fráncfort del Meno) fue un filósofo alemán, de gran importancia en el desarrollo de la fenomenología, la ética y la antropología filosófica, además de ser un clásico dentro de la filosofía de la religión. Fue uno de los primeros en señalar el peligro que implicaba para Alemania el advenimiento del nazismo. Hijo de padre luterano y de madre judía, se convirtió inicialmente al catolicismo, del que más adelante se distanció.
  6. Helmuth Plessner (4 de septiembre de 1892, Wiesbaden - 12 de junio de 1985, Gotinga) fue un filósofo y sociólogo alemán, y uno de los impulsores de la "Antropología filosófica". De hecho se le considera uno de sus fundadores. Desde 1953 hasta 1959, fue director de la Deutsche Gesellschaft für Soziologie. Y hoy en día es conocido por la denominación que hizo sobre la excentricidad del hombre en el mundo, una teoría según la cual el ser humano es el único animal capaz de trascender a su propio cuerpo.
  7. Peter Sloterdijk (Karlsruhe, 26 de junio de 1947) es un filósofo y catedrático alemán de la Escuela de Arte y Diseño de Karlsruhe. Los intereses de Sloterdijk son tan amplios y variados, que superan a muchos de los de sus colegas: la música, el psicoanálisis, la poesía (sobre todo la francesa), la obra de ciertos autores olvidados como Gabriel Tarde, Gaston Bachelard o poco conocidos como Thomas Macho; el arte contemporáneo, la antropología, y un largo etcétera. También se ha preocupado por asuntos políticos, que ha desarrollado tanto en obras de hace tiempo (En el mismo barco) como más recientes (Si Europa despierta), en donde se muestra partidario de una Europa sólida y no sometida a las derivas de las potencias exteriores. Frente al academicismo de otros pensadores, su apuesta por los medios de comunicación, que estudia hace tiempo y sobre los que escribe también, le ha supuesto numerosas críticas. También se distingue del resto por su escritura muy estilizada, literaria incluso, que debe algunos rasgos al impulso de Ernst Bloch o a ciertos franceses virtuosos como Gilles Deleuze, pero adoptando su propia terminología y creación de neologismos arriesgados.
  8. El filósofo cubano-norteamericano Jorge J. E. Gracia destaca en este campo de la antropología filosófica latinoamericana al filósofo y político cubano Enrique José Varona y el célebre filósofo argentino José Ingenieros.
  9. No me resisto citar entre las empresas que se dedican al campo de la socioantropología a la empresa valenciana EixamEstudis buenos colegas, cuyos lunes sociológicos echamos mucho de menos. Su blog es muy recomendable.
  10. El materialismo cultural es un enfoque de investigación científico en antropología y sociología, que da prioridad a las condiciones materiales en la explicación sobre las causas de las diferencias y similitudes socioculturales. Propone tres divisiones para los componentes de las culturas: infraestructura, estructura y superestructura. La infraestructura corresponde a las prácticas de producción y reproducción y tendría prioridad causal sobre los otros dos sectores por estar más relacionada con la supervivencia y bienestar humanos. La estructura se compone de las características organizativas como las relaciones de parentesco y la política económica. La superestructura se compone de los sectores ideológicos y simbólicos como la religión
  11. Apartándose de las nociones de causalidad y evolución del siglo XIX, muchos antropólogos, influenciados por los escritos de Sigmund Freud, intentaron interpretar las culturas en términos psicológicos. Los escritos de Freud y el antievolucionismo de Boas prepararon todo para el desarrollo del enfoque conocido como cultura y personalidad. Dos de las más famosas discípulas de Boas, Ruth Benedict y Margaret Mead, fueron pioneras en el desarrollo de las teorías de cultura y personalidad. Estas teorías, en general, pueden ser descritas como formas psicológicas del funcionalismo que relacionan las creencias y prácticas culturales con la personalidad individual y la personalidad individual con las creencias y prácticas culturales. Muchos partidarios del enfoque de cultura y personalidad hacen hincapié en la importancia de las experiencias de la primera infancia, como el aprendizaje de la higiene, la lactancia materna y la educación sexual, en la formación de un tipo básico o moral de personalidad adulta o carácter nacional. Algunas teorías de cultura y personalidad intentan explicar las diferencias y similitudes culturales como consecuencia de la personalidad básica o moral. En general, sin embargo, los partidarios de cultura y personalidad no tratan el problema de por qué  las creencias y prácticas que moldean tipos particulares de personalidad o caracteres nacionales tienen lugar en algunas culturas pero no en otras.


Bibliografía:
Antropología, una explicación de la diversidad humana,
Conrad Phillip Kottak,
McGraw-Hill,
Madrid 1999

Introducción a la Etnología
Jacques Lombard
Alianza Universidad
Madrid 1997

Medio siglo de antropología filosófica en la América Latina
Jorge J. E. Gracia
Cuyo Anuario de filosofía argentina y americana. Vol 9. Primera época. Pp. 55-77
Buenos Aires 1973

¿Qué es la antropología?
M. Augé y J. Colleyn
Ed. Paidós Ibérica
Barcelona 2005