lunes, 30 de enero de 2023

La teoría general de sistemas y la sociología I

Ludwig von Bertalanffy

  

Resumen

La teoría de sistemas ha sido para mí una herramienta esencial durante cuarenta años de práctica de la ingeniería del software. Lo primero que hago cuando comienzo el análisis de un sistema de información es hacer diagramas -que provienen de esta disciplina- que permiten una primera formalización del sistema de trabajo que se pretende informatizar. En la mayor parte de los casos, ese trabajo es gran parte realizado por las personas de manera manual.

Yo he dedicado mi vida profesional a informatizar a la administración pública que no deja ser un sistema social, lo he hecho durante años sin saber que lo era, pues empecé a estudiar sociología a los 39 años cuando llevaba 15 años haciendo este tipo de trabajo. Cuando tuve suficientes conocimientos de sociología me di cuenta de que la teoría de sistemas funciona bien en entornos sociales.

Digo todo esto porque la aplicación de la teoría de sistemas a la sociología ha sido muy discreta, como dice Ritzer(1), con altibajos; en cualquier caso es un enfoque que, en mi opinión, no se ha usado lo suficiente y que podría aportar mucha capacidad de análisis a las ciencias sociales. Además, dadas las características de las aproximaciones a los sistemas sociales, es perfectamente compatible con otros enfoques sociológicos.

El presente artículo intenta, no sin dificultades, explicar de una manera sencilla los principios básicos de la teoría general de sistemas y su aplicación a la sociología. Dejo para posteriores artículos, las dos teorías más importantes basadas en la teoría de sistemas: la de Buckley (2) y Luhmann (3).

 

Abstract

Systems theory has been an essential tool for me during forty years of software engineering practice. The first thing I do when I start the analysis of an information system is to make diagrams - which come from this discipline - that allow a first formalization of the working system to be computerized. In most cases, this work is largely done manually by people.

I have dedicated my professional life to computerizing public administration, which is still a social system, and I have done it for years without knowing that it was one, since I began studying sociology at the age of 39 when I had been doing this type of work for 15 years. When I had enough knowledge of sociology I realized that systems theory works well in social settings.

I say all this because the application of systems theory to sociology has been very discrete, as Ritzer(1) says, with ups and downs; in any case it is an approach which, in my opinion, has not been used enough and which could bring a lot of analytical capacity to the social sciences. Moreover, given the characteristics of social systems approaches, it is perfectly compatible with other sociological approaches.

The present article attempts, not without difficulty, to explain in a simple way the basic principles of general systems theory and its application to sociology. In later articles the two most important theories based on systems theory: Buckley's (2) and Luhmann's (3) will be explained.

Índice

La teoría general de sistemas

La idea de sistema en sociología

Las teorías sociológicas basadas en la teoría de sistemas

 

La teoría general de sistemas

La teoría de sistemas o teoría general de sistemas (TGS) es el estudio interdisciplinario de los sistemas en general. Su propósito es estudiar los principios aplicables a los sistemas en cualquier nivel de análisis y en todos los campos de la investigación.

Un sistema se define como una entidad con límites por los cuales se distingue de su entorno, con partes interrelacionadas e interdependientes, los subsistemas, cuya suma es mayor a la suma de sus partes. El cambio de una parte del sistema afecta a las demás y, con esto, al sistema completo, generando patrones predecibles de comportamiento.

La teoría de sistemas, en su visión más amplia, trata de buscar reglas comunes a todos los sistemas, sean estos cuales sean y estén situados en cualquier nivel de la realidad.

Es una aproximación genérica, una abstracción, aparece por tanto como una metateoría, o sea, una teoría de las teorías que recoge en su seno tanto a teorías formales – es decir axiomáticas – como a principios metodológicos e hipótesis que no pertenecen a ninguna teoría formal. Como afirma Klir (3) se comporta como una superestructura en el estudio de los sistemas como hacen las matemáticas o la lógica con respecto a las ciencias empíricas.

Así que cuando aplicas la teoría de sistemas buscas lo que hay de común en los sistemas en estudio – lo que en el argot de las matemáticas se denomina como isomorfismos – aplicando las siguientes características:

·       El uso de los mismos términos y conceptos para describir los rasgos esenciales de sistemas reales muy diferentes. En primer lugar, la construcción de modelos como método de descripción del comportamiento de sistemas reales.

En segundo lugar, la aportación de técnicas para facilitar el desarrollo teórico en campos en los que es difícil la abstracción del objeto, o por su complejidad, o por su historicidad.

En tercer término la superación de la eterna oposición entre las dos aproximaciones al conocimiento de la realidad: La analítica, basada en operaciones de reducción y de deducción,  la sintética, basada en la composición.

Por último, es muy importante el estudio mediante el análisis del entorno exterior y de sus relaciones con otros sistemas.

En 1950, el biólogo austríaco Ludwig von Bertalanffy (4) planteó la teoría general de sistemas propiamente dicha, exponiendo sus fundamentos, su desarrollo y sus aplicaciones. En 1973, los biólogos chilenos Francisco Varela (5) y Humberto Maturana (6) propusieron el concepto de autopoiesis (7)–concepto que también usa Luhmann para sus sistemas sociales- para dar cuenta de la especificidad que tiene la organización de los sistemas vivos como redes cerradas de autoproducción de los componentes que las constituyen.

 

Aunque la Teoría General de Sistemas surgió en el campo de la biología, pronto se vio su capacidad de inspirar desarrollos en disciplinas distintas y se apreció su influencia en la aparición de otras nuevas. A partir de entonces se ha ido constituyendo el amplio campo de la sistémica o de las ciencias de los sistemas, incluyendo especialidades como la cibernética, la teoría de la información, la teoría de juegos, la teoría del caos o la teoría de las catástrofes.


También se ha aplicado a la sociología, que es precisamente lo que vamos a ver a partir de ahora.



La idea de sistema en la sociología

 

Como ya se ha comentado la teoría de sistemas no ha tenido una repercusión grande en la sociología, el propio Ritzer indica que si no hubiera desarrollado Luhmann su teoría nunca hubiera hecho un capítulo dedicado a esta disciplina en su afamado libro, es más, hasta la edición de 2003 no trató el asunto.

 

Las razones para esta falta de interés las citó Ramón Cotarelo (8) tomándolas a partir de los textos críticos con la teoría de sistemas, a saber:

 

En primer lugar, el carácter amplio de la teoría de sistemas hace que tenga una naturaleza difusa, la idea de que un sistema es mayor que la suma de sus partes es muy difícil de comprobar empíricamente. Yo lo puedo entender cuando desmonto un dispositivo electrónico para arreglarlo y al volverlo a montar, me sobran piezas, pero mantiene el funcionamiento. No sé si esto es válido para la Academia, pero a mí me sirve para entender el concepto.

 

En segundo término, los críticos aseguran que la teoría de sistemas es similar al funcionalismo, al ser lo mismo, no supone ninguna aportación nueva. Eso sería cierto si fuera verdad esa similitud, pero más allá de que ambas teorías se basan en la idea de sistema, el funcionalismo no aplica los principios básicos de la teoría de sistemas que vimos en el apartado anterior.

 

La tercera crítica que se formula es que la teoría de sistemas no aporta ninguna solución concreta. Esto es completamente cierto, pero no lo pretende. Es una metateoría, una abstracción general, por tanto, hay que adaptarla a los distintos casos de estudio. Hay que trabajar un poquito señores.

 

Por último, se suele decir que la teoría de sistemas no es capaz de explicar los significados de las acciones sociales. Esto se refutará por sí mismo cuando veamos la teoría de Luhmann que se mete de lleno en la explicación de los significados de las elecciones de las personas.

 

Antes de que von Bertanlanffy publicara su teoría de general de sistemas, la sociología había utilizado el concepto de sistema para aproximarse al estudio de las sociedades humanas. En concreto desde el funcionalismo estructural y desde la sociología marxista. Ambos enfoques tienen una importancia capital en la historia de la sociología, pero debe recordarse que no pertenecen a la teoría de sistemas.

Los teóricos de la tradición funcionalista  (9) consideran a la sociedad como un conjunto de partes, estructuras, instituciones, normas o pautas culturales definidas en términos de las funciones particulares que cada uno realiza o satisface, es decir, contempla un sistema social compuesto de subsistemas, un organismo social suele ser la metáfora que se utiliza. Esto incluye, por ejemplo, su contribución al mantenimiento y la reproducción del sistema en su conjunto.

El principal funcionalista es Talcott Parsons (10), la sociedad parsoniana se contempla como un sistema con diversos grados de coherencia, integración y eficacia. Los subsistemas sociales, como la política, el derecho, la economía y la educación están interrelacionados y pueden contribuir de forma diferenciada al rendimiento sistémico global, cuya calidad y cantidad puede variar.

 

Para Marx (11), dicho de una manera muy sucinta, la estructura de las sociedades se componía de dos sistemas: la infraestructura y la superestructura. La primera sería la base material que determina la estratificación social, el desarrollo económico y el cambio social. Es el aparato que incluye a las fuerzas productivas y a las relaciones de producción.

 

De ella depende la superestructura que sería el conjunto de elementos de la vida que justifican un determinado tipo de organización social, por ejemplo, las formas jurídicas, políticas, artísticas, filosóficas y religiosas de un momento histórico concreto. Cada tipo de sociedad tiene su infraestructura y su superestructura y las de la sociedad capitalista tienen las suyas peculiares para mantener su peculiar orden social.

 

Entre otros desarrollos posteriores importantes relacionados con la sociología marxista, cabe mencionar la teoría de los sistemas mundiales de Wallerstein (12) (ver en este mismo blog “La estratificación social 2. El sistema económico mundial), que aborda la dependencia entre las naciones y el imperialismo, situando la evolución de los sistemas desde una perspectiva global y comparativa. Otra variante de la teoría marxista de sistemas es la de Pierre Bourdieu (13), que unifica lo material y lo simbólico, así como la agencia y la estructura.

 

Teorías sociológicas basadas en la teoría de sistemas

 

Una vez publicados los trabajos de von Bertanlanffy sobre la teoría general de sistemas se empezó a difundir como una herramienta útil para el desarrollo de la ciencia. Este pensamiento llegó a las ciencias sociales configurándose enfoques basados directamente en la teoría de sistemas como son: la dinámica de sistemas de Burns y Stalker, la sociocibernética de Geyer y van des Zouwen, la teoría moderna de los sistemas de Buckley y la teoría general de sistemas de Luhmann. Vamos a ver brevemente las dos primeras teorías y con mayor detenimiento, en apartados específicos, las dos últimas.

 

La dinámica de sistemas de Burns (14) y Stalker (15) entra dentro de la sociología de las organizaciones. Estudiaron, usando las herramientas de la teoría de sistemas, la parte administrativa de las organizaciones y se encontraron con una diversidad de métodos y procedimientos administrativos. En base a esta diversidad clasificaron a las empresas como mecanicistas y orgánicas.

En las empresas mecanicistas, los problemas y las tareas a las que el conjunto se enfrenta se asignan a especialistas. Están adaptadas a condiciones ambientales estables. En cambio, las empresas orgánicas, se adaptan a condiciones inestables cuando surgen problemas y exigencias de acción que no pueden ser fragmentadas y distribuidas entre especialistas en una jerarquía claramente definida. Este tipo de organizaciones la innovación es un valor imprescindible.

La sociocibernética es la aplicación de la cibernética a los sistemas sociales. La cibernética es una ciencia nacida hacia 1942 e impulsada inicialmente por Norbert Wiener (16), su objeto es el  estudio interdisciplinario de los flujos de información estrechamente vinculados al control de todo tipo de sistemas ya sean físicos, orgánicos o sociales.

 

Los sistemas complejos mantienen interactúan con su entorno de manera que se influyen mutuamente,  afectan  a su ambiente externo y se automodifican para adaptarse. La sociocibernética  se centra, por tanto, en las funciones de control y comunicación que permiten esta dialéctica entre el sistema y su entorno. Especial atención se presta a la retroalimentación y sus conceptos derivados.

La retroalimentación —también referida de forma común como realimentación— es un mecanismo por el cual una cierta proporción de la salida de un sistema se redirige a la entrada, con señales de controlar su comportamiento.

Esta capacidad de interacción entre el sistema y el entorno es natural en los organismos vivos, se ha usado en la tecnología – especialmente en la electrónica e la informática - y ha servido para modelizar las organizaciones.

 


Diagrama básico de una retroalimentación


La investigación sociocibernética parte de dos principios. En primer lugar,  una visión relacional del mundo y los objetos que estudia. En segundo término, entiende como procesos los cambios que gobiernan los estados de los sistemas.

Tomando como referente estos principios, la sociocibernética centra su trabajo en una tipología de problemas específicos, como por ejemplo: el hambre, la pobreza o los efectos medioambientales que produce la sociedad posindustrial. Estos fenómenos, se desarrollan en una escala global y son hijos de una gran complejidad en la que se puede identificar una amplia confluencia de factores. Para lo que plantea, como principal desafío, generar un enfoque interdisciplinario que permita tratar problemáticas sociales complejas.

Para comprender los procesos relacionados con estos problemas de investigación, la sociocibernética utiliza como herramienta principal la elaboración de modelos teóricos con diferentes grado de abstracción.

 

Por último, vamos a hacer un breve repaso de los dos enfoques sociológicos más importantes basados en la Teoría de Sistemas: la Teoría Moderna de los Sistemas Sociales de Buckley y la Teoría General de Sistemas de Luhmann.

 

Buckley realizó un estudio comparativo de los sistemas socioculturales, los sistemas mecánicos y los sistemas orgánicos. De este proceso extrajo sus propiedades y características generales. Como segundo paso, estudió la sociedad desde el nivel macro hasta el nivel individual apoyándose en el interaccionismo simbólico de Mead (17).

 

Luhmann desarrolló un enfoque sociológico que combinaba el funcionalismo estructural de Parsons (9), la Teoría General de Sistemas y conceptos de la biología cognitiva y la cibernética.

 

Por el interés especial que tienen estas dos últimas teorías vamos a tratarlas en artículos aparte. Así que como introducción a la teoría sistemas en creo que por ahora es más que suficiente y se me ocurre que tal vez lo más oportuno ahora sería decir “continuará”, como en las series por episodios.

 

Juan Carlos Barajas Martínez

Sociólogo

 

Nota inicial

 

Al mismo tiempo que preparaba y escribía este artículo me acordé de una anécdota que viví cuando era estudiante, estaba haciendo la mili y fui a un examen final de teoría de sistemas en la facultad. Así que he escrito esta historia y la tenéis en la colección de relatos cortos “Las aventuras de un joven desventurado”, se llama “Un examen extraño”, este es el enlace:

 

 

Notas

 

  1. George Ritzer nació en 1940 en la ciudad de Nueva York, se graduó en sociología en la Escuela Superior de Ciencia del Bronx en 1958. En la actualidad es profesor de sociología de la Universidad de Maryland. Sus principales áreas de interés son la Teoría Sociológica y la Sociología del Consumo. Fue director de las secciones de Teoría Sociológica (1989-1990) y de Organizaciones y ocupaciones (1980-1981) de la Asociación Americana de Sociología.
  2. Walter Frederick Buckley (17 de abril de 1921 - 27 de enero de 2006) fue un sociólogo estadounidense y profesor de sociología en la Universidad de New Hampshire . Buckley fue uno de los primeros en aplicar conceptos de la teoría general de sistemas basados ​​en el trabajo de Bertalanffy a la sociología. Buckley estudió sociología en la Universidad de Wisconsin–Madison . En 1958 recibió su doctorado con una tesis en la que esboza una teoría no funcionalista de la estratificación social. Fue, a principios de la década de 1960, profesor asistente de sociología en la Universidad de California, Santa Bárbara, en el departamento de sociología, de 1971 a 1985 fue profesor de Sociología en la Universidad de New Hampshire . En la década de 1970 participó en el Círculo de Teoría de Uppsala en la Universidad de Uppsala en Suecia fundado por Tom R. Burns . En 1998 fue galardonado con el presidente honorario del Comité de Investigación Socio-Cibernética de la Asociación Sociológica Internacional. Buckley ha sido descrito como un pionero en la teoría de los sistemas sociales que desafió los puntos de vista convencionales. En su vida personal apreciaba la música jazz y tocaba el saxofón tenor.
  3. Niklas Luhmann (8 de diciembre de 1927 en Luneburgo, Baja Sajonia - †6 de noviembre, 1998 en Oerlinghausen, Renania del Norte-Westfalia) fue un sociólogo alemán, alumno de Talcott Parsons, reconocido a nivel académico por su formulación de la teoría general de los sistemas sociales. También es uno de los máximos exponentes del uso de la metodología Zettelkasten. Luhmann escribió prolíficamente, con más de tres docenas de libros publicados sobre una variedad de temas, incluyendo leyes, economía, política, arte, religión, ecología, medios de comunicación y amor.
  4. Karl Ludwig von Bertalanffy (Viena, 19 de septiembre de 1901-Búfalo (Nueva York), 12 de junio de 1972) fue un biólogo y filósofo austríaco, reconocido fundamentalmente por su teoría de sistemas. Ingresó en la Universidad de Innsbruck para estudiar historia del arte, filosofía y biología, finalizando su doctorado en 1926​ con una tesis doctoral sobre psicofísica y Gustav Fechner. En 1937 se fue a vivir a Estados Unidos gracias a la obtención de una beca de la Fundación Rockefeller, donde permaneció dos años en la Universidad de Chicago, tras los cuales vuelve a Europa por no querer aceptar declararse víctima del nazismo[cita requerida]. En 1939 trabajó como profesor dando clases de biología teórica en la Universidad de Alberta en Edmonton, Canadá. De 1961 a 1969 en la Universidad Estatal de Nueva York en Búfalo.
  5. Francisco Javier Varela García (Santiago, 7 de septiembre de 1946 - París, 28 de mayo de 2001) fue un biólogo y filósofo chileno, investigador en el ámbito de las neurociencias, las ciencias cognitivas y la filosofía de la mente. Junto con su profesor Humberto Maturana, es conocido por introducir el concepto de autopoiesis en la biología, y por cofundar el Mind and Life Institute, institución encargada de promover el diálogo entre la ciencia y el budismo.
  6. Humberto Augusto Gastón Maturana Romesín (Santiago, 14 de septiembre de 1928-Ibídem, 6 de mayo de 2021) conocido simplemente como Humberto Maturana, fue un biólogo, filósofo2​ y escritor chileno, premio nacional de ciencias en 1994. Trabajó en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) entre 1958 y 1960.​ Más tarde, junto con su alumno y luego colaborador Francisco Varela, desarrolló su concepto original de la autopoiesis en su libro De máquinas y seres vivos (1972), concepto que da cuenta de la organización (interna) de los sistemas vivos como redes cerradas de autoproducción de los componentes que los constituyen. Además, sentó las bases de la «biología del conocer», disciplina que se hace cargo de explicar el operar de los seres vivos en cuanto sistemas cerrados y determinados por su estructura. Otro aspecto importante de sus reflexiones corresponde a la invitación que Maturana realizó al cambio de la pregunta por el «ser» (pregunta que supone la existencia de una realidad objetiva, independiente del observador) a la pregunta por el «hacer» (pregunta que toma como punto de partida la objetividad entre paréntesis, es decir, que los objetos son «traídos a la mano» mediante las operaciones de distinción que realiza el observador, entendido este como cualquier ser humano operando en el lenguaje).
  7. La autopoiesis o autopoyesis (del griego: auto, ποίησις [auto, poiesis] ‘a sí mismo; creación, producción’) es un neologismo que designa la cualidad de un sistema de reproducirse y mantenerse por sí mismo mediante la creación de sus propias partes. El término fue introducido en la publicación de 1972 Autopoiesis and Cognition: The Realization of the Living de los biólogos chilenos Humberto Maturana y Francisco Varela para definir la química de automantenimiento de las células vivas. Desde entonces, el concepto se ha aplicado a los campos de la cognición , la teoría de sistemas , la arquitectura y la sociología . Niklas Luhmann introdujo brevemente el concepto de autopoiesis a la teoría organizacional.
  8. Ramón Cotarelo García (Madrid, 1943) es un politólogo, publicista, escritor y traductor español, catedrático emérito de Ciencia Política y de la Administración de la UNED. Su trabajo se ha centrado en varias áreas con una perspectiva pluridisciplinar. Se ha ocupado de los partidos políticos. Su obra Los partidos políticos fue texto en varias Facultades de Ciencias Políticas y Derecho. Igualmente ha trabajado en aspectos como la Teoría del Estado y política comparada. Dentro de este campo destaca una línea de estudio e investigación sobre el Estado del bienestar  en el que señalaba en 1990 que la crítica neoliberal amenazaba ya con desmantelar el Estado del bienestar. Se ha ocupado asimismo del análisis de la transición española, una visión crítica sobre este tema lo acusa de haber presentado una visión edulcorada y legitimatoria del fenómeno e, incluso de haber coadyuvado a elaborar una visión “oficial” o pretendidamente “modélica” de la transición. En su obra posterior, el propio autor parece haberse distanciado de sus primeras posiciones y adoptado un punto de vista más crítico. Desde fines del siglo XX, Cotarelo ha venido centrando su trabajo en la teoría y la praxis de la sociedad de la información. Ha publicado abundante obra sobre el impacto de internet en el proceso y la comunicación políticas y es el principal animador de las periódicas Jornadas de Ciberpolítica, reuniones bienales de especialistas de este campo de estudio que tienen cada vez mayor repercusión. También es un ciberactivista, autor de un blog, Palinuro (www.cotarelo.blogspot.com) y con una fuerte presencia en las redes sociales. En los últimos tiempos, su figura ha sido muy controvertida por su apoyo al independentismo catalán. Buscar su bibliografía es un jaleo porque invirtió el orden de sus apellidos.
  9. En este mismo blog he publicado 4 artículos sobre el funcionalismo: El Funcionalismo I: Talcott Parsons, El Funcionalismo II: Robert Merton, El Funcionalismo III: Alexander y el Neofuncionalismo y El Funcionalismo IV: Sociología Aplicada.
  10. Talcott Parsons (13 de diciembre de 1902 – 8 de mayo de 1979) fue un sociólogo estadounidense. Cursó estudios en el Amherst College, el London School of Economics y la Universidad de Heidelberg (Alemania). Dio clases de sociología en la Universidad Harvard de 1927 hasta 1974 como director del Departamento de Sociología de dicha universidad (1944). Más tarde fue nombrado presidente del nuevo Departamento de Relaciones Sociales 1946 y posteriormente presidente de la American Sociological Association en 1949. Es uno de los mayores exponentes del funcionalismo estructural en Sociología. Dicha teoría social sostiene que las sociedades tienden hacia la autorregulación, así como a la interconexión de sus diversos elementos (valores, metas, funciones, etc.). La autosuficiencia de una sociedad está determinada por necesidades básicas, entre las que se incluían la preservación del orden social, el abastecimiento de bienes y servicios, la educación como socialización y la protección de la infancia.
  11. Karl Marx, conocido también en castellano como Carlos Marx (Tréveris, Reino de Prusia, 5 de mayo de 1818-Londres, Reino Unido, 14 de marzo de 1883), fue un filósofo, intelectual y militante comunista alemán de origen judío. En su vasta e influyente obra  en los campos de la filosofía, la historia, la ciencia política, la sociología y la economía; aunque no limitó su trabajo solamente al área intelectual, pues además incursionó en el campo del periodismo y la política, proponiendo en su pensamiento la unión de la teoría y la práctica. Junto a Friedrich Engels, es el padre del socialismo científico, del comunismo moderno, del marxismo y del materialismo histórico. Sus escritos más conocidos son el Manifiesto del Partido Comunista (en coautoría con Engels) y El Capital.
  12. Immanuel Maurice Wallerstein (Nueva York, 28 de septiembre de 1930-31 de agosto de 2019)1​ fue un sociólogo y científico social histórico estadounidense que llegó a ser el principal teórico del análisis de sistema-mundo.
  13. Pierre-Félix Bourdieu  (Denguin, 1 de agosto de 1930 – París, 23 de enero de 2002) fue uno de los más destacados representantes de la sociología contemporánea. Logró reflexionar sobre la sociedad, introdujo o rescató baterías de conceptos e investigó en forma sistemática lo que suele parecer trivial como parte de nuestra cotidianidad. Algunos conceptos claves de su teoría son los de "habitus", "campo social", "capital simbólico" o "instituciones". Al final de su vida se convirtió, por su compromiso público, en uno de los principales actores de la vida intelectual francesa. Su pensamiento ha ejercido una influencia considerable en la conciencia humana y social, en especial de la sociología francesa de posguerra. Caracterizó su modelo sociológico como "constructivismo estructuralista"; la problemática constructivista tiende a descifrar las realidades sociales como construcciones históricas cotidianas de actores colectivos e individuales que se sustraen del control de estos actores. Su sociología reveladora ha tenido críticos que lo acusan de una particular visión determinista de lo social.
  14. Tom Burns  (1913 - 2001) fue un sociólogo inglés , autor y fundador del departamento de Sociología de la Universidad de Edimburgo Miembro de la Academia Británica , Tom Burns fue profesor de Sociología en la Universidad de Edimburgo de 1965 a 1981,  y también enseñó en Harvard y Columbia.Sus primeros intereses fueron la sociología urbana y trabajó con el West Midland Group en reconstrucción y planificación de la posguerra. Mientras estuvo en Edimburgo, su preocupación particular fueron los estudios de diferentes tipos de organización y sus efectos en los patrones de comunicación y en las actividades de los gerentes. También ha explorado la relevancia de las diferentes formas de organización para las condiciones cambiantes, especialmente para el impacto de la innovación técnica. En colaboración con el psicólogo George Macpherson Stalker , Burns ha estudiado el intento de introducir el trabajo de desarrollo electrónico en las empresas escocesas tradicionales, con miras a que entren en esta industria moderna y en rápida expansión a medida que disminuyen los mercados para sus propios productos bien establecidos. Esto resultó en el libro de 1961, "La gestión de la innovación".
  15. George Macpherson Stalker (1945), psicólogo británico, estudió en la Universidad de Edimburgo. No es académico siempre ha trabajado en el mundo de la empresa y fue colaborador de Tom Burns en el desarrollo de su teoría de sistemas mecanicistas y orgánicos.
  16. Norbert Wiener (Columbia, Misuri, Estados Unidos, 26 de noviembre de 1894-Estocolmo, Suecia, 18 de marzo de 1964) fue un matemático y filósofo estadounidense, conocido como el fundador de la cibernética.1​ Acuñó el término en su libro Cibernética o el control y comunicación en animales y máquinas, publicado en 1948.

Bibliografía

George J. Klir, Teoría General de Sistemas, ICE ediciones, Madrid 1980

Ritzer, George: Teoría Sociológica Moderna, Mac Graw-Hill, Madrid 2003

Burns, Tom: General Systems Theory, Encyclopedia of Sociology, Blackwell; Londres 2010

Wikipedia español e inglés


jueves, 29 de septiembre de 2022

La teoría queer


 

Resumen

La teoría queer y el activismo político influencia por ella, viene desde los años ‘90 reivindicando la sexualidad de todos aquellos que no se sienten identificados con la corriente principal de pensamiento social acerca de la conducta sexual.

En este artículo se examinan los antecedentes teóricos y orígenes históricos de la teoría, así como, sus propuestas de la sexualidad como construcción social y la cuestión de las identidades sexuales como significantes más que como categorías sociales, la política queer como praxis de la teoría y, por último, las principales críticas cosechadas por este polémico enfoque.

Abstract

Queer theory, and the political activism influenced by it, has since the 1990s been reclaiming the sexuality of all those who do not identify with mainstream social thinking about sexual behavior.

This article examines the theoretical background and historical origins of the theory, as well as its proposals of sexuality as a social construction and the question of sexual identities as significants rather than social categories, queer politics as a praxis of the theory and, finally, the main criticisms harvested by this controversial approach.

Índice

  • Introducción
  • Antecedentes
  • La sexualidad como construcción social y la cuestión de la identidad
  • La política Queer
  • Críticas a la teoría
  • Conclusión

Introducción

 

En Sociología Divertida se ha tocado en varias ocasiones el tema de la sociedad posindustrial con el estudio de autores como Zygmunt Bauman (1), Ulrich Beck (2) o Jean Baudrillard (3) y sus respectivas obras, todas sus teorías explican una segunda modernidad desde distintos puntos de vista: la volatilidad de la sociedad actual, los riesgos a los que nos ha llevado el desarrollo tecnológico o la percepción hiperreal del mundo a la que nos dirigen esas nuevas tecnologías. Pero lo que hasta ahora no hemos abordado es una teoría que no explica este período de nuestra historia, sino que es hija de él, es producto de esta segunda modernidad o posmodernidad como prefieren llamarla otros: la teoría queer.

La teoría queer es, primero que nada, un enfoque interdisciplinario para el estudio de la sexualidad. En un corto resumen – pues más adelante entraremos en cada uno de estos puntos – la teoría queer afirma que la sexualidad es una construcción social, el género no se basa en nada primigenio como la biología y las personas no encajan en el sistema sexual binario imperante y, para poder afirmar esto, pone en tela de juicio la cuestión de las identidades personales. De estas tres premisas principales los teóricos queer sacan la conclusión de que no existe una sexualidad normal, un arquetipo de conducta sexual al que se deben subordinar todas las demás, estamos hablando claro está de la heterosexualidad. Entre los autores queer clave destacan Gayle Rubin (4), Eve Kosofski Sedwick (5) y Steven Seidman (6).

Antecedentes

La palabra “queer” significa “marica”, es decir, un término despectivo con el que se designa peyorativamente a los homosexuales masculinos. Los activistas políticos gais y lesbianas reivindicaron este término con la intención de quitarle la connotación peyorativa mediante la adopción del vocablo “queer” con orgullo.

En su sentido más amplio incluye a todas las categorías sociales en contra del modelo imperante hombre-mujer, es decir, aparte de los homosexuales, los transexuales, travestis, bisexuales y demás siglas de la serie LGTBQIAK (7), pongo todas las siglas para no olvidar a nadie, aunque para acortar ahora usan LGTBIQ+, lo cual es muy de agradecer para los sexagenarios y mayores que apenas tenemos memoria para acordarnos de nuestro propio nombre.

Para buscar los orígenes teóricos de este enfoque hay que viajar en el tiempo hasta la década de 1970, cuando el filósofo francés Michel Foucault (8) publica la “Historia de la Sexualidad”, obra en la que describe la sexualidad como una construcción social y califica a las identidades sexuales como productos del poder sin una relación básica con la Naturaleza. En los años ’80 se publicaron trabajos académicos como los de Teresa de Lauretis (9) y Gloria Anzaldúa (10) que cuestionaron la forma en que el orden social en los países occidentales usa normas rígidas de género y conducta sexual como método de regulación de la sociedad. La mayoría de los autores señalan también a la filósofa feminista Judith Butler (11) como fuente teórica del movimiento queer quien, en su obra de 1990 “El Género en Disputa”, aborda como hiciera Foucault antes, la construcción social del género, sólo que en su caso, nos dice que el motor es la repetición constante de actos y conductas.

De todas formas, tanto en la antropología social como en la sociología, ha habido autores que, antes de que hubiera una teoría queer, han criticado la idea convencional de que la sociedad está divida entre homosexuales y heterosexuales y que esto es un universal cultural a lo largo de la historia de la humanidad. El constructivismo social (12) y postestructuralismo (13) han hecho aportaciones en esta dirección.

Por último, hay que señalar que, en la práctica política, la crisis del SIDA y la alarma sanitaria resultante identificó a los homosexuales como protagonistas principales. Desde muchos sectores se señaló con el dedo a estos colectivos lo que trajo nuevas oleadas de aislamiento y marginación. Como respuesta a este fenómeno las ideas queer encontraron un caldo de cultivo propicio para su difusión e implantación generalizada en estos segmentos de la población.

La sexualidad como construcción social y la cuestión de la identidad

Seidman mantiene que la industrialización y la urbanización sexualizaron el espacio social, creando un ámbito público asociado al mundo del trabajo que es claramente masculino y un espacio privado relacionado con el hogar que es básicamente femenino.

Este planteamiento formalizó los patrones masculino y femenino y reguló las relaciones interpersonales y, dentro de estas, el comportamiento sexual asociando la normalidad en este aspecto a la heterosexualidad, es lo que denomina heteronormatividad. Dicho de un modo breve, la mujer en casa con la pata quebrada, el hombre como mantenedor económico de la familia, sexualmente activo tanto en el hogar como fuera de él y la homosexualidad como perversión.

El constructivismo social afirma que cualquier experiencia que los seres humanos consideran “real” es en sí misma una creación social, siendo al mismo tiempo producto y producción social.

Según este enfoque teórico, se debe distinguir en lo tocante a la sexualidad entre comportamientos e identidades. Las identidades sexuales - el género dicho de un modo más general – es cultural no natural, pero una vez socialmente establecidas o institucionalizadas existen como hechos empíricos relativamente estables y como formas válidas de representar a las personas. La identidad gay, asociada a un período histórico concreto, se refiere a un grupo social delimitado.

Los teóricos queer en este punto difieren del constructivismo, argumentan que, aunque puede ser útil para el análisis referirse a las identidades sexuales como grupos sociales limitados, también hay que prestar atención a las diferencias, lo que complica la validez empírica de las identidades.

Por otra parte, considerar a las identidades como estables ayuda a consolidar la heteronormatividad.  Así, en la mejor de las versiones posibles, el mundo heterosexual se asocia a una serie de aspectos culturales positivos como la familia, el amor romántico, el matrimonio o la virtud; mientras que el mundo homosexual se asocia a valores alternativos positivos como el sentimiento de comunidad o la afirmación positiva del placer sexual. Para la teoría queer esto no deja de ser un sistema inestable de significación cultural y lingüística.

La homosexualidad y la heterosexualidad se necesitan para definirse mutuamente, no se refieren a nada empírico, sino que, como signos de un sistema lingüístico, se refieren y derivan su significado entre sí. La heterosexualidad, para para poder articularse de forma significativa, debe hacer referencia a la homosexualidad y al mismo tiempo repudiarla.

Butler pone el ejemplo de la boda como ritual heterosexual, durante el momento de "Yo te declaro" en una boda heterosexual, la homosexualidad representa el “otro tácito”, invisible, pero siempre presente. Siempre según esta autora, la ceremonia cultural de la boda va en contra de que el sexo heterosexual es natural - algo basado en la biología - y afirma que la heterosexualidad debe ser mantenida continuamente. El hecho de que la heterosexualidad solo puede derivar culturalmente de la invocación y el repudio de la homosexualidad es la razón de que ambas identidades sexuales sean inestables.

En esta relación los homosexuales luchan por nuevos derechos y un mayor reconocimiento, su objetivo es la normalización, conseguir que sean una opción positiva y equivalente éticamente a la heterosexualidad lo que, en definitiva, perpetúa un modelo injusto para todos aquellos que no tienen una etiqueta homologable, a aquellas formas de sexualidad más ambiguas que amenazan esta relación social binaria heterosexual-homosexual. Este es precisamente el terreno de la lucha de la política queer.

La política Queer

La política queer es la praxis de la teoría queer y, por lo tanto, está estrechamente ligada a ésta. Los activistas queer se han alejado de una política normalizadora basada en las minorías y se han centrado en el modo en que el binario heterosexual/homosexual opera para hacer que la heterosexualidad sea superior y para excluir formas más ambiguas de identidad sexual.

Esta política antinormalizadora se opone a la dominación social de la sexualidad heterosexual, y también a la corriente principal  de la comunidad de gays y lesbianas que busca su homologación. La justicia sexual de este punto de vista, no puede lograrse simplemente con la idea de que los gays y las lesbianas son "normales",  porque este tipo de retórica solo consolida el estado de discriminación de los queer.

Aboga por lo que Seidman denomina “una visión menos represiva de la diferencia”, un posmodernismo social cuyo objetivo es desafiar todas las normas mediante política de reconocimiento y afirmación de la diferencia en vez de una política conservadora identitaria” de tal manera que “diferencia y democracia puedan coexistir”.

La política queer aspira a defender a los queers, a las personas con VIH/SIDA, a las mujeres, a los ancianos, a los jóvenes y a las víctimas del tercer mundo de las industrias farmacéuticas del primer mundo.

Todos estos individuos comparten, según la política queer, una característica común: ocupan cuerpos que han sido clasificados y  luego tratados como más débiles, menos capaces o discapacitados, menos poderosos o menos atractivos por un orden disciplinario que convierte la masculinidad hegemónica, la fuerza y la virilidad más deseable desde el punto de vista social.

Críticas a la teoría

La teoría queer ha ido recogiendo numerosas críticas, vamos a examinar algunas de ellas. En primer lugar, aunque cuestiona el concepto de identidad se ha convertido en una etiqueta que designa en particular a identidades sexuales discriminadas como gais, lesbianas, bisexuales o transexuales. Al final, es una etiqueta nueva para un concepto viejo, que se ha utilizado para unificar categorías muy diversas como si fueran iguales dejando de lado desigualdades y diferencias importantes.

Se la ha acusado de elitista, por el uso de una jerga muy técnica escrita por un grupo selecto de  personas con acceso a los medios, todo esto le confiere – según los críticos – un sesgo clasista. De todas formas a mi me parece que no es la única teoría escrita en una jerga técnica y quien esté libre de culpa que tire la primera piedra.

Dado que desde el propio mundo queer se ha definido el movimiento como un sitio en el que se puede alojar todo aquel que se sienta desplazado debido a sus preferencias sexuales, por esa razón hay críticos que han advertido que puede ser usado para validar conductas sexuales cuestionables como el sadismo o la pederastia.

Desde la teoría queer se ha afirmado que la pornografía es queer porque es lo opuesto a lo normal, pues presenta un catálogo de representaciones sexuales desinhibidas. Olvidando que la representación de la mujer en la mayor parte de las revistas y películas está orientada a una visión machista de la sexualidad.

Algún crítico hay que reprocha que la teoría no tiene en cuenta ni la clase ni la raza, no tiene en cuenta limitaciones, como por ejemplo el dinero, que ponen difícil el hecho de permitirse el lujo de ser transgresor.

La teoría queer afirma que ha sido la primera teoría social que distingue entre sexo y género. Esta distinción lleva bastante tiempo aceptada tanto en la antropología social como en la sociología y el feminismo había convertido esta idea en reivindicación en la década de 1970.

Desde la sociología se ha criticado el exceso en el cuestionamiento de la identidad que realiza la teoría queer, ésta la reduce a un mero significante lingüístico sin interés empírico y, al hacerlo, limitan nuestra comprensión de la forma en que las identidades se insertan en las instituciones, los roles sociales y las prácticas cotidianas.

Desde un punto de vista personal y, admitiendo con humildad que puedo estar equivocado pues tan solo soy un divulgador, hay tres cosas de la teoría queer que me chirrían. En la primera no estoy solo, coincido con los que no ven en este teoría una crítica a las desigualdades socioeconómicas, precisamente porque no es una teoría completa, sino un enfoque para el estudio de la sexualidad. No se pueden extrapolar, así como así, los análisis sexuales para explicar toda la complejidad social. Dicho de un modo chusco, no se le pueden pedir peras al olmo, pero tampoco el olmo puede presumir de tener peras.

En segundo lugar, alguno de los autores queer niegan el sustrato biológico en las relaciones sexuales lo que representa, desde un punto de vista filosófico, una negación del cuerpo; a pesar de que la noción de cuerpo es precisamente uno de sus campos de batalla. Esto es contradictorio desde el punto de vista teórico, ¿cómo se puede formalmente reinvindicar los cuerpos vilipendiados por la heteronormatividad cuando estamos negando el papel de lo  biológico, y por tanto del cuerpo, en las relaciones sexuales?.

Y, por último, me chirría la negación de la normalidad. El primer objetivo de la teoría queer es ir en contra de la noción de “normal”, lo normal no existe. Bien, habría que ver contra  qué definición de normal cargan, Emile Durkheim (14) definía la normalidad desde un punto normativo, es decir, normal era lo que era frecuente y representaba un bien para la sociedad. Contra esa definición también cargo yo. No en la parte de la frecuencia sino en la parte normativa, aquello que es bueno para la sociedad.

Ahora bien lo frecuente, lo común, lo ordinario existe y me da la impresión de que cuando niegan la normalidad su negación también incluye esta primera parte de la definición de Durkheim. Como existe la frecuencia existen mayorías y minorías, que tienen sus propias dinámicas, y es algo a tener en cuenta cuando se diseña una teoría social.

 

Conclusión

El movimiento queer ha sido un fenómeno social de primer orden en las últimas décadas, que ha puesto en tela de juicio conceptos que provocaban y provocan desigualdades y tratos discriminatorios. Tiene mucha influencia en la cultura actual, en las artes plásticas, en la literatura, en el cine y en la televisión.

Como dice el sociólogo Chet Meeks (15) el futuro de la teoría y de la política queer pasa probablemente por pensar más allá de los límites de un modelo minoritario de sexualidad y política para gays y lesbianas, más allá del constructivismo, y teorizar las posibles coaliciones con otros que luchan contra una gama variada de normas corporales y sexuales.

Meeks añade que los estudios queer en el futuro deberán ser más concretos, empíricos y sociológicos sobre la contribución de lo social a lo sexual, y de la forma en que las identidades sexuales se insertan en las instituciones y los roles sociales. Si los principales contribuyentes a la teoría queer en 1990 eran sobre todo literatos y filósofos, el futuro de la teoría queer -al menos una gran parte de ella- pertenece a la sociología.

Cualquier visión que favorezca la igualdad, promueva los derechos civiles, pretenda evitar discriminación y marginación, cualquier teoría que, en definitiva, nos haga pensar, bienvenida sea.

JuanCarlos Barajas Martínez

Sociólogo

Notas

  1. Zygmunt Bauman (Poznań, 19 de noviembre de 1925 — Leeds, 9 de enero de 2017)​ fue un sociólogo, filósofo y ensayista polaco de origen judío. Su obra, que comenzó en la década de 1950, se ocupa, entre otras cosas, de cuestiones como las clases sociales, el socialismo, el holocausto, la hermenéutica, la modernidad y la posmodernidad, el consumismo, la globalización y la nueva pobreza. Desarrolló el concepto de la «modernidad líquida», y acuñó el término correspondiente. Junto con el también sociólogo Alain Touraine, Bauman recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010
  2. Ulrich Beck (Słupsk, Pomerania, 15 de mayo de 1944-Múnich, Baviera, 1 de enero de 2015)​ fue un sociólogo alemán, profesor de la Universidad de Múnich y de la London School of Economics. Estudió aspectos como la modernización, los problemas ecológicos, la individualización y la globalización. En los últimos tiempos se embarcó también en la exploración de las condiciones cambiantes del trabajo en un mundo de creciente capitalismo global, de pérdida de poder de los sindicatos y de flexibilización de los procesos del trabajo, una teoría enraizada en el concepto de cosmopolitismo. También contribuyó con nuevos conceptos a la sociología alemana, incluyendo la llamada «sociedad del riesgo» y la «modernidad reflexiva».
  3. Jean Baudrillard (Reims, 27 de julio de 1929-París, 6 de marzo de 2007) fue un filósofo y sociólogo francés, crítico de la cultura francesa. Su trabajo se relaciona con el análisis de la posmodernidad y la filosofía del postestructuralismo.
  4. Gayle S. Rubin (Carolina del Sur, 1949) es una antropóloga cultural estadounidense, más conocida como activista y teórica influyente en políticas de sexo y género. Ha escrito acerca de varios temas que incluyen feminismo, sadomasoquismo, prostitución, pedofilia, pornografía y literatura lesbiana, así como estudios antropológicos e historias sobre subculturas sexuales, especialmente focalizadas en contextos urbanos. Es profesora asociada de antropología, estudios de las mujeres y literatura comparada en la Universidad de Míchigan en Ann Arbor.
  5. Eve Kosofsky Sedgwick (2 de mayo de 1950 – 12 de abril de 2009) fue una pensadora feminista de Estados Unidos, especializada en los campos de los estudios de género, teoría queer (estudios queer) y teoría crítica. Influenciada por Michel Foucault, Judith Butler, el feminismo, el psicoanálisis y el deconstructivismo, sus trabajos reflejan un constante interés en un amplio abanico de temas y asuntos, incluyendo la performatividad y la actuación (performance) queer; la escritura crítica experimental; los trabajos de Marcel Proust; el psicoanálisis no lacaniano.
  6. Steven Seidman (17 de octubre de 1948) es un sociólogo, profesor en la Universidad del Estado de Nueva York en Albany. Sus áreas de estudio son la teoría social, cultura, sexualidad, sociología comparada, teoría de la democracia, nacionalismo y globalización.
  7. LGBT o LGTB es la sigla compuesta por las iniciales de las palabras Lesbianas, Gais, Bisexuales y Trans (transgénero, transexuales y travestis).​ En sentido estricto, agrupa a las personas con las orientaciones sexuales e identidades de género relativas a esas cuatro palabras, así como las comunidades formadas por ellas. La expresión tuvo su origen en el idioma inglés en los años noventa, pero estas iniciales coinciden en varios idiomas, entre ellos el español. El término ha sido resultado de una evolución en la que se fueron agregando letras con el fin de incluir a diversas comunidades discriminadas por su identidad sexual. Inicialmente se utilizaba la expresión «homosexual» o «gay», pero algunas organizaciones de personas lesbianas y bisexuales la cuestionaron como insuficiente, dando paso a la creación de la sigla «LGB». Posteriormente las personas transexuales hicieron una crítica similar dando origen a la sigla «LGBT». El orden de las letras dentro de la sigla puede variar según el uso de cada comunidad o de cada país. En los últimos años han surgido nuevas ampliaciones de la sigla con el fin de incluir a otras comunidades, como a las personas intersexuales (LGBTI), queer (LGBTQ),​ asexuales (LGBTA) y kink dando origen a la sigla LGBTQIAK.
  8. Michel Foucault (pronunciación francesa: [miˈʃɛl fuˡko]), nacido como Paul-Michel Foucault (Poitiers, Francia, 15 de octubre de 1926-París, 25 de junio de 1984) fue un historiador de las ideas, psicólogo, teórico social y filósofo francés. Fue profesor en varias universidades francesas y estadounidenses y catedrático de Historia de los sistemas de pensamiento en el Collège de France (1970-1984), en reemplazo de la cátedra de Historia del pensamiento filosófico, que ocupó hasta su muerte Jean Hyppolite.  Su trabajo ha influido en importantes personalidades de las ciencias sociales y las humanidades. Foucault es conocido principalmente por sus estudios críticos de las instituciones sociales, en especial la psiquiatría, la medicina, las ciencias humanas, el sistema de prisiones, así como por su trabajo sobre la historia de la sexualidad humana.
  9. Teresa De Lauretis (Bolonia, 1938) es una teórica feminista que ha realizado importantes aportes a los estudios de género, queer, cinematográficos así como al psicoanálisis. Traducida a más de diecisiete idiomas, De Lauretis es conocida internacionalmente por ser autora de influyentes libros tales como “Alice Doesn’t” (1984), “Technologies of Gender” (1987) y por haber acuñado la expresión “Queer theory” (1990) para marcar una discontinuidad radical en la epistemología y las políticas sexuales feministas-LGBT.​ Actualmente es Distinguida Profesora Emérita por University of California, Santa Cruz.
  10. Gloria Evangelina Anzaldúa (Valle del Río Grande, 26 de septiembre de 1942-Santa Cruz (California), 15 de mayo del 2004), fue una académica, activista política, feminista, escritora y poeta chicana.
  11. Judith Pamela Butler (Cleveland, 24 de febrero de 1956)​ es una filósofa materialista​ y posestructuralista​ judeo-estadounidense que ha realizado importantes aportes en el campo del feminismo, la filosofía política y la ética, y ha sido una de las teóricas fundacionales de la teoría queer. Es considerada «una de las voces más influyentes en la teoría política contemporánea»6​ y la teórica de género más leída e influyente del mundo.​ Ejerce desde 1993 en la Universidad de California en Berkeley y pertenece al Departamento de Estudios Psicosociales del Birbeck College y a la European Graduate School, entre otros.
  12. El constructivismo social es una teoría que sugiere que el conocimiento científico no constituye un corpus neutro de datos independiente de las prácticas culturales y los valores, sino que se origina en el seno de la sociedad, con lo que ello conlleva. Por lo tanto, los datos y las prácticas de la ciencia son, o bien construcciones sociales en su totalidad (constructivismo duro) o bien lo son en parte (constructivismo blando). En la práctica, el constructivismo social se interesa por el trabajo en el laboratorio, las publicaciones científicas y los flujos de información en tanto qué procesos deben estudiarse desde una perspectiva sociológica y no sólo en términos puramente científicos.
  13. El posestructuralismo o postestructuralismo está asociado con los trabajos de una serie de filósofos y teóricos críticos de la región continental francesa de mediados del siglo XX que se consagraron internacionalmente en los años 1960 y 1970.​ El término se define por su relación con un movimiento intelectual anterior: el estructuralismo (desarrollado en Europa desde principios hasta mediados del siglo XX). El estructuralismo propone que uno pueda entender la cultura humana por medio de una estructura, modelada en el lenguaje (lingüística estructural), que difiere de la realidad concreta y de las ideas abstractas, un «tercer orden» que media entre los dos. Los autores posestructuralistas presentan diferentes críticas al estructuralismo, pero los temas comunes incluyen el rechazo de la autosuficiencia del estructuralismo y un cuestionamiento a las oposiciones binarias que constituyen sus estructuras.4​ Los escritores cuyas obras a menudo se caracterizan como posestructuralistas incluyen: Roland Barthes, Jacques Derrida, Michel Foucault, Gilles Deleuze, Judith Butler, Jean Baudrillard, Julia Kristeva y Jürgen Habermas, así como otros de la Escuela de Fráncfort, aunque muchos teóricos que han sido llamados «postestructuralistas» han rechazado la etiqueta.
  14. Émile Durkheim (Épinal, Francia, 15 de abril de 1858 – París, 15 de noviembre de 1917) fue un sociólogo francés. Estableció formalmente la disciplina académica y, junto con Karl Marx y Max Weber, es considerado uno de los padres fundadores de dicha ciencia. Ver “Decuando la sociología daba sus primeros pasos” en este mismo blog
  15. Chet Meeks fue un sociólogo norteamericano, profesor en la Universidad de Wyoming, trabajó en el estudio de políticas sexuales de la diferencia y sociedad civil.

Bibliografía

C. Thorpe, C. Yuil, M. Hobbs, M. Todd, S. Tomley, M. Week: El Libro de la Sociología, Akal Editores, Madrid 2016

Chet Meeks, Queer’s Theory, Encyclopedia of Sociology, Blackwell; Londres 2010

Javier Sáez del Álamo, Teoría Queer y Psicoanálisis, Editorial Síntesis, Madrid 2004

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domingo, 28 de agosto de 2022

Ulrich Beck y la sociedad del riesgo

 


Resumen

Este artículo describe las ideas de Ulrich Beck sobre la sociedad postindustrial desde la perspectiva de los nuevos riesgos que la tecnología han traído, nuevas amenazas que generan un miedo difuso y constante que ha provocado una forma de pensar (la modernidad reflexiva) y un nuevo modelo de sociedad (la sociedad del riesgo).

Es también muy interesante la opinión de Beck sobre el cálculo obsoleto de las probabilidades de que los riesgos se materialicen en desastres, la falta de expertos, la falta de límites territoriales y temporales de las amenazas, la percepción social del riesgo y la correlación inversa entre riesgo y nivel económico.

Abstract

This article describes Ulrich Beck's ideas about post-industrial society from the perspective of the new risks that technology has brought, new menaces that generate a diffuse and constant fear that has provoked a way of thinking (reflexive modernity) and a new model of society (the risk society).

Beck's opinion about the outdated calculation of the probabilities of risks materializing into disasters, the lack of experts, the lack of territorial and temporal limits of hazards, the social perception of risk and the inverse correlation between risk and economic level is also very interesting.

 

Índice

 

La modernidad reflexiva y la sociedad del riesgo

Cómo ya hemos comentado muchas veces en este blog, la revolución industrial trajo de su mano un nuevo mundo, el mundo moderno. Diversos autores dividen este período histórico de la sociedad contemporánea entre diferentes modernidades, distinguen entre modernidad inicial y modernidad avanzada o modernidad clásica y modernidad reflexiva o entre modernidad sólida y modernidad líquida o entre modernidad y posmodernidad, hay un debate acalorado al respecto, pero si somos sinceros vienen todos a decir lo mismo y las diferencias son meros matices.

El caso es que sacando mínimo común divisor de todas estas ideas habría una modernidad asociada a los comienzos de la sociedad industrial, de relaciones más estables, más asentadas en un determinado territorio, con tecnologías menos cambiantes y una nueva modernidad mucho más variable, flexible, informe como un líquido, no relacionada únicamente con el tejido industrial sino con la información y el conocimiento, ni con un territorio concreto sino que es global y en lo que no sirve ya se tira, ya sean animales, vegetales o minerales. Y lo curioso es que, como los cambios se sociales se acumulan como los estratos en un terreno, podemos reconocer a nuestro alrededor elementos de ambos tipos de modernidades.

Toda esta tecnología nos ha traído prosperidad, pero también ha venido cargada de nuevos peligros. La energía nuclear, la inteligencia artificial, la producción industrial robotizada, entre otras muchas tecnologías, ha proporcionado una cantidad nunca antes vista de crecimiento económico, pero al mismo tiempo, han traído consigo nuevos peligros y formas de destruirnos a nosotros mismos y a nuestro entorno. Todos estos avances han abierto la posibilidad de que ocurran desastres de alcance global y cuyas consecuencias, en caso de producirse, son difícilmente reparables.

Esta situación ha generado un nuevo tipo de reflexión en individuos y sociedades, un nuevo pensamiento relacionado con la seguridad y los riesgos de que se lleguen a producir accidentes irreversibles.

El gran sociólogo alemán Ulrich Beck (1) analizó con detalle este nuevo modo de pensar. Como otros sociólogos y filósofos, Beck pensaba que la vida social había evolucionado hacia una segunda etapa de la modernidad, fue uno de los que junto con Anthony Giddens (2) usó el termino modernidad reflexiva.

Esta modernidad reflexiva está marcada por la toma de conciencia de que no es posible, no ya dominar a la Naturaleza, sino que no podemos estar seguros de que podamos controlar las propias realizaciones del ser humano.

Así que, de manera casi natural, la modernidad reflexiva ha dado lugar a la emergencia de una sociedad del riesgo en la que los dirigentes, científicos, políticos y público en general están cada vez más preocupados con la producción, difusión y permanencia de los riesgos asociados a la actividad humana.

¿Qué es el riesgo?

Podemos entender el riesgo como la proximidad de sufrir algún daño, es decir, como la probabilidad de que se produzca un problema, teniendo en cuenta que cabe la posibilidad de que éste no llegue a materializarse. Esto es importante porque el riesgo es una amenaza, pero no necesariamente una realidad, nos pasamos la vida temiendo sucesos que no llegan a ocurrir.  Esa amenaza constante genera un miedo constante y difuso, miedo al riesgo de padecer una enfermedad, al desempleo, al terrorismo yihadista y a tantas cosas más, reales o irreales.

Beck señala cuatro propiedades básicas en los riesgos modernos. En primer lugar, los riesgos son hijos de las fuentes de riqueza de la sociedad moderna.

En segundo término, no tienen limitaciones ni en el espacio – no están sujetos a un territorio, por ejemplo, ni la contaminación nuclear ni el terrorismo global se paran en las fronteras – ni en el tiempo – las consecuencias pueden presentarse durante generaciones.

En tercer lugar, son irreparables, no se puede volver a la situación anterior al daño producido.

Y, por último, las formas de calcular las probabilidades de que un riesgo se materialice han quedado obsoletas dado que son muy nuevos o no hay precedentes ni experiencia previa de los desastres que pueden producir.

La percepción del riesgo y los expertos

Otra variable muy importante en el análisis de Beck es la percepción del riesgo pues de ello depende la respuesta social al mismo, influye en cómo la sociedad mide la gravedad y lo que está dispuesta a invertir en la prevención y en los procedimientos de contingencia si el riesgo llega a convertirse en desastre.

Beck detecta una ambigüedad en la percepción social del riesgo, por un lado, los riesgos son reales y no pueden ignorarse, pero al mismo tiempo, son virtuales porque no dejan de ser un temor a situaciones que no se han producido.

Gestionar esto no es fácil, gastar dinero y esfuerzos en prevenir posibles peligros no siempre es popular. Representa un problema para gobiernos y empresas, unos porque normalmente tienen que adoptar políticas muy impopulares que necesitan de mucha pedagogía o tienen que responder con mayor diligencia a los grupos de presión que a sus ciudadanos, los otros porque tienen la inveterada costumbre de repartir dividendos entre sus accionistas y no siempre se preocupan por el modo de hacerlo.

Por si fuera poco, Beck apunta que ni los mismos expertos tienen una idea clara en materia de riesgos, concluye, que no hay expertos sino gente que pasa por serlo. El razonamiento es el siguiente, muchos de los riesgos actuales son tan complejos que ni científicos ni ingenieros consiguen ponerse de acuerdo en cuanto a su probabilidad, gravedad, prevención y contingencia. Además, para una parte de la sociedad los mismos expertos son parte del problema y no de la solución, los expertos en energía nuclear son los que hacen malabarismos con los átomos, aunque no sean las mismas personas, estudian y trabajan en lo mismo, entonces, ¿cómo tomarles en serio?

De todas las formas Beck concluye que, a pesar de los pesares, los científicos son indispensables en la sociedad del riesgo porque no tenemos otro remedio que recurrir a ellos, aunque sean falibles y se vean sorprendidos o superados.

Las sociedades tecnológicas presentan tres clases de respuestas ante los riesgos. En primer lugar, la negación; se hace como si no existieran, es la reacción más común. En segundo término, la apatía, se reconoce el riesgo, pero no se hace nada. Y, por último, la transformación que Beck define como la gestión colectiva global – cosmopolita según su terminología – para vivir de forma positiva bajo la sombra del riesgo.

Riesgos y clase social

Para Beck el riesgo y la clase social guardan una cierta relación. El riesgo, como la riqueza, sigue una pauta clasista, sólo que inversa. Mientras la riqueza se acumula arriba, los riesgos lo hacen abajo. En este sentido parecen reforzar, no abolir, la sociedad de clases. La pobreza atrae a una elevada y desafortunada cantidad de riesgos, en cambio, la riqueza – en renta, en educación o poder – puede comprar seguridad y liberación de los riesgos.

Lo que ocurre en las clases sociales también se da entre las naciones. Los riesgos se concentran en las naciones pobres mientras que es más fácil que las naciones ricas los eviten y encima se benefician de los riesgos que ellas generan ensayando en el tercer mundo medidas de prevención y contingencia que pudieran ser aplicables ante crisis posteriores similares.

Sin embargo, en la sociedad del riesgo, ni los individuos ni las naciones ricas están completamente a salvo, es lo que Beck denomina efecto bumerang, los propios agentes de la modernización están atrapados por los peligros que ellos mismos han desatado, al menos mientras que nadie se pueda bajar en marcha de esta nave espacial que es nuestro planeta. La radiactividad generada por Chernóbil no necesitó de pasaporte para desplazarse por Europa, la pandemia del Covid parecía durante las navidades de 2019 que era cosa de los chinos que no tienen criterio a la hora de elegir animales con los que alimentarse.

Pros y contras de la globalización del riesgo

En contra de lo que pudiera parecer Beck no es un pesimista irredento, sino que se mueve entre el temor y la esperanza.

Por el lado del temor, es indudable que la globalización ha traído consecuencias negativas que incluyen las crisis financieras periódicas y la amenaza del terrorismo.

Con los instrumentos financieros de alto riesgo que están tan de moda, los mercados globales interconectados y las operaciones financieras cuya respuesta se obtiene en tiempo real, ningún Estado puede parapetarse tras sus fronteras para evitar las crisis financieras cuando estas se producen, lo sabemos de buena tinta.

Los atentados terroristas, planeados y perpetrados por grupos a los que las fronteras les valen un ardite y que se producen a muchos kilómetros de distancia del lugar de la concepción del ataque, normalmente, en las grandes ciudades globales como París, Madrid o Nueva York.

 Por el lado de la esperanza, Beck aprecia aspectos positivos en este marco aparentemente deprimente. Considera que el aumento del riesgo nos ha llevado a una situación que denomina “cosmopolitismo”.

El cosmopolitismo es un concepto multidimensional. En primer lugar, afrontar un riesgo global implica una respuesta global, las consecuencias catastróficas de la materialización de un riesgo afecta a toda o a gran parte de la humanidad lo que requiere de la respuesta de naciones y organizaciones internacionales favoreciendo la cooperación.

En segundo lugar, la cobertura mediática internacional ayuda a entender el mayor impacto de los desastres en los sectores pobres de la población y en las naciones en vías de desarrollo.

Por último, beck señala que la conciencia pública del riesgo fomenta el diálogo entre grupos ecologistas y empresas, unidas en la protesta por la falta de respuesta de los gobiernos ante el cambio climático.

Conclusión

Las ideas de Beck han tenido un gran eco más allá del debate puramente sociológico pues su enfoque multidisciplinar está dirigido hacia muchas de las principales preocupaciones de la humanidad. La publicación de su obra “La Sociedad del Riesgo” coincidió con el debate sobre la capa de ozono (3), el accidente de Bhopal (4) y el desastre de Chernóbil (5), pero la historia no se ha detenido ahí y hemos acumulado accidentes, pandemias y desastres naturales que derivan de riesgos que estaban identificados y para los que no estábamos suficientemente preparados.

Esto genera miedo, pero finalmente Beck presenta un mensaje positivo: la necesidad de afrontar el riesgo global puede generar soluciones innovadoras y cambio sociales constructivos que superen los egoísmos e intereses limitados de particulares, empresas y Estados.

 

Juan Carlos Barajas Martínez

Sociólogo

 

Notas

  1. Ulrich Beck (Słupsk, Pomerania, 15 de mayo de 1944-Múnich, Baviera, 1 de enero de 2015)​ fue un sociólogo alemán, profesor de la Universidad de Múnich y de la London School of Economics. Estudió aspectos como la modernización, los problemas ecológicos, la individualización y la globalización. En los últimos tiempos se embarcó también en la exploración de las condiciones cambiantes del trabajo en un mundo de creciente capitalismo global, de pérdida de poder de los sindicatos y de flexibilización de los procesos del trabajo, una teoría enraizada en el concepto de cosmopolitismo. También contribuyó con nuevos conceptos a la sociología alemana, incluyendo la llamada «sociedad del riesgo» y la «modernidad reflexiva».
  2. Anthony Giddens (Londres, Inglaterra, 18 de enero de 1938) es un sociólogo inglés, reconocido por su teoría de la estructuración y su mirada holística de las sociedades modernas. También adquirió gran reconocimiento debido a su intento de renovación de la socialdemocracia a través de su teoría de la Tercera Vía. Es considerado como uno de los más prominentes contribuyentes modernos en el campo de la Sociología, es autor de al menos 34 libros publicados en no menos de 29 idiomas —publicando en promedio más de un libro por año—. También se lo ha descrito como el científico social inglés más conocido desde John Maynard Keynes
  3. La capa de ozono es una capa que envuelve la Tierra impidiendo que los rayos solares y los rayos ultravioleta lleguen a los seres vivos. Se denomina capa de ozono u ozonosfera a la zona de la estratosfera terrestre que contiene una concentración relativamente alta1​ de ozono. Esta capa, que se extiende aproximadamente de los 15 km a los 50 km de altitud, reúne el 90 % del ozono presente en la atmósfera y absorbe del 97 al 99 % de la radiación ultravioleta de alta frecuencia (150-300 nm). Fue descubierta por los físicos Charles Fabry y Henri Buisson en el año 1913. El seguimiento observacional de la capa de ozono, llevado a cabo en los últimos años, ha llegado a la conclusión de que dicha capa puede considerarse seriamente amenazada. El desgaste grave de la capa de ozono provocará el aumento de los casos de melanomas, cáncer de piel, cataratas oculares, supresión del sistema inmunitario en humanos y en otras especies. También afectará a los cultivos sensibles a la radiación ultravioleta. Las últimas mediciones realizadas con satélites indican que el agujero en la capa de ozono se está reduciendo, a la vez que los niveles de clorofluorocarburos (CFC) han disminuido. Esos compuestos químicos dañan la capa de ozono de la atmósfera que protege nuestro planeta. Durante más de cincuenta años, el número de CFC presentes en la parte alta de la atmósfera ha aumentado a un ritmo constante hasta el año 2000.​ Desde entonces, la concentración de CFC se ha reducido a razón de casi un 1 % anual. El descenso permite esperar que el agujero de la capa de ozono pueda cerrarse a mediados de siglo
  4. El desastre de Bhopal, ocurrido entre el 2 y el 3 de diciembre de 1984 en la región de Bhopal (Madhya Pradesh, India), se originó al producirse una fuga al aire libre de isocianato de metilo (MIC)en una fábrica de plaguicidas propiedad de un 51 % de la compañía estadounidense Union Carbide​ (parte de cuyos activos fueron posteriormente adquiridos por Dow Chemical) y del restante 49 %, del Gobierno de la India. Dejando más de 25 000 muertos​ y 500 000 heridos. Se considera uno de los peores desastres industriales del mundo. ​ Más de 500.000 personas estuvieron expuestas al gas MIC. La sustancia altamente tóxica se abrió camino hacia los pequeños pueblos ubicados cerca de la planta y sus alrededores.
  5. ​El accidente de Chernóbil fue un accidente nuclear sucedido el 26 de abril de 1986 en la central nuclear Vladímir Ilich Lenin, ubicada en el norte de Ucrania, que en ese momento pertenecía a la Unión Soviética, a 2,7 km de la ciudad de Prípiat, a 18 km de la ciudad de Chernóbil y a 17 km de la frontera con Bielorrusia. Es considerado el peor accidente nuclear de la historia, y junto con el accidente nuclear de Fukushima I en Japón en 2011, como el más grave en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares (accidente mayor, nivel 7). Asimismo, suele ser incluido entre los grandes desastres medioambientales de la historia.

 

Bibliografía

Juan Carlos Barajas Martínez, La muerte de Juan Sin Miedo, Sociología Divertida, 2015

C. Thorpe, C. Yuil, M. Hobbs, M. Todd, S. Tomley, M. Week: El Libro de la Sociología, Akal Editores, Madrid 2016

George Ritzer: Teoría Sociológica Moderna, 5ª Edición, ED. McGraw-Hill, Madrid 2001

Adolfo Vásquez Rocca, Zygmunt Bauman: Modernidad Líquida y Fragilidad Humana, Nómadas, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas, Universidad Complutense de Madrid, marzo 2008

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miércoles, 13 de julio de 2022

Zygmunt Bauman y la licuefacción de la sociedad

 


Resumen

En marzo de 2011 quedé muy impresionado con el terremoto de Japón que llegó a 9,1 de magnitud, provocó un tsunami cuyas olas llegaron a una altura máxima de 40,5 metros y se llevó por delante la central nuclear de Fukushima. Murieron casi dieciséis mil personas, hubo más de seis mil heridos y dos mil quinientos desaparecidos. Pudimos ver mil imágenes imposibles de borrar de la memoria, una de ellas fue el proceso por el cual empezó a salir agua del asfalto y de las aceras de las ciudades, agua que no procedía de las tuberías sino de la tierra. A este proceso se le denomina licuefacción, se produce por la enorme presión que se ejerce sobre bloques de terreno hasta el punto de que exprime toda el agua que contiene como si de una esponja se tratara.

Para el gran sociólogo Zygmunt Bauman este fenómeno se ha producido también en la sociedad, un gran cataclismo de cambios sociales ha provocado que en pocas generaciones se haya pasado de una sociedad sólida asentada sobre bases indiscutibles y duraderas a una sociedad líquida en la que no hay nada seguro ni permanente, ni las instituciones, ni las costumbres, ni la ética, ni el trabajo, ni la vida. Yo mismo, que ya tengo mis años, apenas reconozco en mi entorno social algún carácter de la sociedad en la que nací.

Abstract

In March 2011, I was very impressed by the earthquake in Japan, which reached a magnitude of 9.1, triggered a tsunami whose waves reached a maximum height of 40.5 meters, and swept away the Fukushima nuclear power plant. Almost sixteen thousand people died, more than six thousand were injured and two thousand five hundred were missing. We were able to see a thousand images impossible to erase from our memory.

In one of them, you could see how water began to come out of the asphalt and the sidewalks of the cities, the water did not come from the pipes but from the ground.

This process is called liquefaction, produced by the enormous pressure exerted on blocks of land to the point that it squeezes out all the water it contains as if it were a sponge.

For the great sociologist Zygmunt Bauman, this phenomenon has also occurred in society. A great cataclysm of social change has meant that in just a few generations we have gone from a solid society based on unquestionable and lasting foundations to a liquid society in which nothing is certain or permanent, neither institutions, nor customs, nor ethics, nor work, nor life.

Now that I am 60 years old, I hardly recognize my social environment or any character of the society in which I was born.

Índice

  • Introducción
  • Modernidad sólida
  • Proceso de licuefacción
  • Modernidad líquida
  • Somos lo que compramos
  • A todo el mundo no le va todo igual
  • Conclusión

Introducción

A finales del siglo XIX se produjo la segunda revolución industrial que trajo consigo una serie de fenómenos sociales y económicos. Entre estos fenómenos habría que destacar la economía financiera gracias a la mayor acumulación de capitales, la producción masiva de bienes y equipos gracias a la cadena de montaje y al uso industrial de la electricidad, el consumo generalizado de esos bienes y equipos para lo que fue necesario aumentar el nivel de vida de las clases menos favorecidas, la industrialización de la agricultura al introducir maquinaria en el campo, la mejora de los transportes gracias al motor de explosión y la mejora de las telecomunicaciones gracias en primera instancia al telégrafo eléctrico y, posteriormente, al teléfono y la radio.

Estos cambios repercutieron en las sociedades de los países desarrollados produciendo un nuevo tipo de mundo al que la mayoría de los autores denomina modernidad. Un mundo cuyas instituciones eran relativamente estables, el pleno empleo era un objetivo factible y el nivel de vida razonablemente alto, más que en ninguna etapa histórica anterior.

Según el gran sociólogo polaco Zygmunt Bauman (1), este mundo moderno se fue alejando, a lo largo del siglo XX, de esta modernidad que califica de “sólida” hacia un nuevo tipo de modernidad que define como “líquida” que se caracteriza por incertidumbre y el cambio continuo que afecta tanto a la sociedad en su conjunto como a cada uno de los individuos que la componen.

El concepto de “líquido” hace referencia a la fluidez, al cambio, a la impredecibilidad; es una idea atractiva porque explica los cambios históricos que se produjeron durante el siglo XX y, al mismo tiempo es fácil de comprender. No extraño entonces que haya trascendido el mundo académico para llegar, a través de los medios de comunicación, a las conversaciones de los ciudadanos medios, convirtiendo a Bauman – que recibió los premios Adorno y Príncipe de Asturias – en una especie de sociólogo “superstar”.

Modernidad sólida

Como el concepto de modernidad líquida se construye por oposición a la modernidad sólida, vendría bien que nos centráramos en primer lugar en definir el marco histórico en el que se desarrolló está última, así como las características que presentaba.

Como ya hemos avanzado, la modernidad sólida empezó a gestarse a finales del siglo XIX con la segunda revolución industrial. El proceso de industrialización que venía produciéndose desde finales del siglo XVIII cambió su naturaleza y el modelo económico varió hacia formas en las que economía financiera tomó una importancia mayor.

La tecnología avanzó enormemente, múltiples inventos y aplicaciones, así como nuevas fuentes de energía como la electricidad o el petróleo y todos sus derivados se incorporaron al proceso industrial, en este contexto tecnológico, se inventó la cadena de montaje. Todos estos cambios aplicados al proceso industrial desembocaron en un aumento sin precedentes de la productividad.

Esta mayor producción provocó cambios que afectaron a la organización del trabajo, al consumo y, por último, a la política. Dentro de esta última, el ciudadano, en tanto que consumidor y productor, acabó teniendo voto y empezó a participar de manera perceptible en las decisiones colectivas.

Si la primera revolución industrial se limitó territorialmente casi en su totalidad al Reino Unido, esta segunda se desarrolló también en casi toda Europa Occidental, Estados Unidos y Japón lo que indujo a la creación de un gran mercado internacional y la consolidación de las diferencias entre el centro mundial constituido por esas regiones económicas desarrolladas y la periferia del mundo constituida por todas las demás naciones, muchas de ellas, bajo el yugo colonial.

Y en estos países del centro es dónde se desarrolló ese modelo de sociedad que muchos autores denominan modernidad y que Bauman identifica como modernidad sólida. Para Bauman este modelo se caracterizaba por ser ordenado, predecible, racional, relativamente estable y organizado según métodos burocráticos que es – siempre según el criterio de este autor – la forma más eficiente de organizar la conducta y la interacción en organizaciones con un gran número de personas.

Bauman destaca el alto grado de equilibrio en las estructuras sociales en la modernidad sólida. Tanto las normas, como las tradiciones y las instituciones tenían vocación de permanecer estables lo que no significa que no sufrieran cambios sociopolíticos, sino que se sucedían de un modo ordenado y predecible. La modernidad sólida no era revolucionaria sino evolucionista.

El nivel de seguridad en el empleo era muy alto en la modernidad sólida, casi todas las personas tenían la esperanza de conseguir un trabajo indefinido, jubilarse en la misma empresa y pasar toda su vida en la misma zona geográfica, cerca de sus padres.

Es la época en la que se producen avances en la protección de las clases trabajadoras caminando tímidamente hacia el concepto de Estado del bienestar.

Bauman considera que la modernidad sólida es la quintaesencia de los valores de la Ilustración. Representa la materialización de la idea ilustrada de que la razón – mediante el conocimiento científico, la comprensión y control del mundo natural – conduce a la emancipación de la humanidad. Nunca ha habido en las instituciones ni en la sociedad en general tanta fe en el progreso, tanta admiración hacia las grandes obras de la arquitectura y la tecnología modernas.

En una sociedad estable o conceptualmente estable como la modernidad sólida, no es extraño que produjera un repertorio de identidades estables y posibles versiones de la individualidad con las que las personas podían identificarse. En aquel momento las personas tenían una identidad estable, coherente y racional formadas por varias categorías como la profesión, la religión, el género, la nacionalidad y la etnia o el estilo de vida; para los que encajaban bien es esas clases – la mayoría de la gente – era una vida confortable y segura, pero para los que no conseguían encajar en una de esas categorías la vida no era tan fácil.

Este mundo gobernado por la modernidad sólida se mantuvo predominante hasta después de la Segunda Guerra Mundial, a pesar de las crisis económicas y bélicas que de vez en cuando atizaban fuerte. Después, de manera gradual, las cosas empezaron a cambiar.

El proceso de licuefacción

 

En palabras de Bauman, a partir de la segunda mitad del siglo XX, se reinventó el mundo de una manera “compulsiva, obsesiva y adictiva”.

Cinco son los cambios que cita Bauman para explicar el paso de la modernidad sólida a la líquida. En primer lugar, la pérdida de poder de los estados-nación. Los gobiernos han ido perdiendo capacidad de decisión tanto en las esferas nacionales como en el escenario internacional. En la esfera nacional con el surgimiento de mesogobiernos, formas de gobernanza que se alejan del “ordeno y mando” y la presión de los grupos de interés. En la sociedad internacional los gobiernos han sido debilitados, por un lado, por el aumento del poder de las multinacionales y, desde otro punto de vista, por el surgimiento de organizaciones supranacionales sobre las que se ha depositado parte de la soberanía nacional.

En segundo término, Bauman señala la expansión global del capitalismo que ha contribuido a la descentralización de la autoridad estatal.

En tercer lugar, las nuevas tecnologías de la información y de las comunicaciones permiten un intercambio supranacional de información y conocimiento en microsegundos.

En cuarto lugar, Bauman señala que las sociedades están cada vez más preocupadas por la seguridad. Quizás porque hay miedo a perder ciertas cotas de bienestar y cierto grupo de derechos sociales que se han alcanzado con el esfuerzo de las generaciones precedentes. También, al haber más intercambio de información hay más miedo ante peligros potenciales.

Y, por último, los flujos migratorios han aumentado enormemente en el planeta. Si con la modernidad sólida se dio un flujo del campo a la ciudad, en la modernidad líquida, la gente emigra de la periferia al centro.

Modernidad líquida

Lo primero que destaca Bauman es que definir a la modernidad líquida es una cuestión paradójica. ¿Cómo definir algo que está en continuo cambio? Quizás por eso hay tantas definiciones distintas para describir este período de tiempo y, no sólo entre autores diferentes, sino también hay diferencias en las opiniones del mismo autor a lo largo del tiempo de manera que es muy difícil glosar su obra, algo que con – mayor o menor acierto – intento hacer yo.

No obstante, a pesar de su miedo inicial, Bauman consigue una buena descripción de la modernidad líquida abordando sus aspectos principales.

Para empezar, se ha perdido la idea de progreso, aquella fe en la ciencia y la tecnología de la que hablábamos en párrafos anteriores. Ya no se sigue el ideal racionalista de la Ilustración, sino que la ciencia y la tecnología – y por tanto los científicos y los tecnólogos – están bajo sospecha. Se les identifica como la causa de los problemas medioambientales, políticos y de empleo.

Aquella vida razonablemente asegurada y estable ha dejado de existir. Las personas han perdido la certidumbre acerca del empleo y la educación. Los padres ven como un hecho muy probable que sus hijos vivan con menor bienestar que ellos y los jóvenes se preguntan si merece la pena el esfuerzo de abordar los estudios superiores si una carrera universitaria no te garantiza un nivel salarial alto.

El empleo para toda la vida también ha muerto y en su lugar ha venido para quedarse la precariedad en los contratos laborales. Bauman coincide con Richard Sennet (2) en que se ha producido un proceso de reestructuración en las empresas – entendido este término como una disminución en el tamaño – con el fin de aumentar la productividad y la competitividad en un mercado global reduciendo los costes salariales.

La reestructuración de las empresas redunda en la precariedad laboral provocando una mayor movilidad en el empleo que obliga a las personas a seguir formándose – muchas veces a su cargo – a lo largo de su carrera profesional para diferenciar su currículo y seguir siendo competitivo en el mercado de trabajo.

Toda esta precariedad se desarrolla todavía en peores condiciones porque la protección social está disminuyendo. El Estado del bienestar retrocede y con él la red de seguridad para el caso de sufrir enfermedad o desempleo; y sin acudir a las desgracias, las ayudas en educación y vivienda también disminuyen con lo cual todavía nos hacemos más pobres.

Somos lo que compramos

Durante la modernidad sólida, se desarrolla el consumo porque hay que dar salida a los productos industriales, por eso mejoran económicamente las clases sociales menos privilegiadas. Vuelvo a hacer constar que esto pasaba en los países industrializados.

En este contexto, la modernidad líquida convierte al consumo en algo desaforado, rápido y constante, los bienes son de usar y tirar ( “throw away society”) cuando no de tirar directamente.

Durante la modernidad sólida las identidades personales estaban claras, o bien pertenecías a una de las categorías estándar de género, profesión, etnia o nacionalidad; o bien, quedabas fuera del sistema. Lo que eras no dependía de lo que consumías sino de donde se te etiquetara.

En la modernidad líquida la identidad personal está fragmentada, carece de coherencia, para Bauman, la identidad personal no es más que la resultante de las elecciones de consumo que acaban representando a las personas. De ahí viene la pasión por las marcas, entre los jóvenes, si no tienes una determinada marca de zapatillas, de camiseta, de pantalones o de teléfono móvil, no eres nadie independientemente de la clase a la que se pertenezca; entre los adultos, suele ser el automóvil.

Para Bauman, el yo auténtico y la representación del yo se difuminan mediante elecciones de consumo, dice, “somos lo que compramos y nada más, el significado profundo y superficial se han fusionado y resulta imposible separarlos”.

Así las cosas, sin identidades sólidas, la gente acude a todo tipo de gurús, desde los más alternativos como “coaches”, religiones sectarias o terapeutas de dudoso origen a la ayuda profesional de psicólogos. La persecución de una identidad que nos defina y a la que agarrarse se ha convertido en un problema, se necesita realizar una introspección constante, un ponerse al día cada poco tiempo lo que genera ansiedad y confusión. No bien has aprendido a ser un “hombre sensible” lees un artículo en El País Semanal que te dice que lo que mola ahora es ser “metrosexual”. El concepto de metrosexual se pierde tan rápido como llegó y tienes que hacerte hípster para volver a cambiar a no sé qué porque ya no se habla de hípsters pero no sé por cual gilipollez ha sido sustituido. Francamente, es un sinvivir.

A todo el mundo no le va todo igual

Vivimos en un mundo desigual, hemos analizado en este blog estas diferencias y sus causas. Por otra parte, hemos visto que el flujo de migraciones es una de las características principales de la modernidad líquida. Pues Bauman funde ambos conceptos cuando habla de turistas y vagabundos.

Los turistas son los que se benefician de la fluidez de la modernidad líquida, son los privilegiados que tienen formación en idiomas, conocimientos competitivos, acceso a la información – normalmente a través de internet – y que, gracias a las posibilidades que ofrecen los medios modernos de comunicación, pueden viajar a cualquier parte del globo y realizar sus actividades allá dónde las condiciones económicas sean más estables y ventajosas. Ningún gobierno pone peros a este tipo de migrantes.

Por otro lado, los vagabundos pertenecen al grupo de personas que por sus condiciones económicas y por la estructura de las sociedades a las que pertenecen no disponen de ese nivel de formación, ni acceso a la información ni facilidad para desplazarse. Están obligados a quedarse estancados en sus lugares de procedencia con un nivel de vida muy bajo o salir de su país en condiciones muy precarias como refugiados económicos o asilados políticos. Estas buenas gentes se encuentran con todo tipo de trabas, de barreras físicas y burocráticas, por parte de las autoridades.

Conclusión

Bauman nunca quiso acogerse a ninguna tradición sociológica concreta, sin embargo, se le considera uno de los pensadores más influyentes de las últimas décadas. Como él mismo decía la definición de la modernidad líquida es asimismo líquida, esto causa que haya múltiples nombres y teorías de muchos autores diferentes para explicar el funcionamiento de la sociedad y, no sólo eso, sino que el mismo autor va dando diferentes versiones de su visión en estudios sucesivos, las explicaciones se renuevan constantemente.

La fortaleza del pensamiento de Bauman reside en una característica doble, por un lado, explica muy bien la problemática del mundo actual y, por otro lado, es muy fácil de entender. Estas dos características hacen a la de Bauman una de las mejores explicaciones que tenemos de la sociedad actual.

Juan Carlos Barajas Martínez

Sociólogo

 

Notas

  1. Zygmunt Bauman (Poznań, 19 de noviembre de 1925 — Leeds, 9 de enero de 2017)​ fue un sociólogo, filósofo y ensayista polaco de origen judío. Su obra, que comenzó en la década de 1950, se ocupa, entre otras cosas, de cuestiones como las clases sociales, el socialismo, el holocausto, la hermenéutica, la modernidad y la posmodernidad, el consumismo, la globalización y la nueva pobreza. Desarrolló el concepto de la «modernidad líquida», y acuñó el término correspondiente. Junto con el también sociólogo Alain Touraine, Bauman recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010
  2. Richard Sennett (Chicago, 1 de enero de 1943) es un sociólogo estadounidense adscrito a la corriente filosófica del pragmatismo. Es profesor emérito de Sociología en la London School of Economics, profesor adjunto de Sociología en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y profesor de Humanidades en la Universidad de Nueva York. Ha sido miembro del Centro de Estudios Avanzados en Ciencias de la Conducta y es miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias y de la Royal Society of Literature de Gran Bretaña. Es también el director fundador del New York Institute for the Humanities.

 

Bibliografía

C. Thorpe, C. Yuil, M. Hobbs, M. Todd, S. Tomley, M. Week: El Libro de la Sociología, Akal Editores, Madrid 2016

George Ritzer: Teoría Sociológica Moderna, 5ª Edición, ED. McGraw-Hill, Madrid 2001

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