domingo, 14 de febrero de 2016

El Cambio Social





Todo fluye, nada permanece
Heráclito de Éfeso


Cuestiones básicas
Como ya dijimos en el artículo “¿Qué es la Sociología?”, la persona que inventó el término “sociología” - Augusto Comte (1) – considerado por muchos como el primer sociólogo, dividió ya su “Física Social” – término que consideraba más justo para su recién inventada ciencia – en “Estática” y “Dinámica Social”. 

La primera comprendía el estudio de lo que hoy se denomina estructura social, consiste en la observación e investigación de la sociedad en un momento concreto, es decir, los distintos grupos sociales, las relaciones entre ellos, las estrategias sociales, las funciones que cumplen cada uno de estos grupos. Se trata de hacer una foto fija de un momento social. La otra perspectiva, el cambio social, es el estudio de los fenómenos que en el tiempo hacen variar el cuerpo social, las variaciones en los grupos, los cambios  en las relaciones entre ellos, lo que implica un cambio en las estrategias y en las funciones. Ambas perspectivas son complementarias y no se puede describir las sociedades sin un completo análisis de ambas.

Así que, podríamos definir el cambio social como la transformación de la cultura y de las instituciones sociales, de las pautas sociales al fin y al cabo, a lo largo del tiempo. Y hay pautas sociales que son relativamente estáticas, como el estatus o los roles sociales, y otras muy dinámicas, como la moda en el vestir o el lenguaje, pero todas están sujetas a cambio. Y del mismo modo podemos decir que los cambios no son en esencia buenos o malos, aunque son procesos que tienen consecuencias positivas y negativas, y suelen escapar a la voluntad de los individuos precisamente por su dimensión social.

Como podéis observar esta cuestión de las consecuencias y las características de un cambio social depende en gran medida de la perspectiva del observador. Si una variación en un fenómeno es un cambio social o no, o, si este cambio tiene consecuencias positivas o negativas es algo opinable. Yo puedo argüir por ejemplo que los cambios en los productos, en las tecnologías o en los precios, pueden cambiar la naturaleza de un mercado o, desde una perspectiva más abstracta, puedo aseverar que desde que surgió el capitalismo la institución social del mercado no ha sufrido cambios esenciales. Y en cuanto a si las consecuencias son positivas o no, yo puedo decir que la industrialización ha traído consigo niveles de bienestar no vistos anteriormente pero también puedo asegurar que las emisiones de la industria están haciendo daño a nuestro querido planeta.

Esta relatividad de los cambios sociales también se presenta en la cuestión cuantitativa. ¿En qué punto de la variación en el tiempo de un fenómeno social puedo afirmar que se ha presentado un cambio?. ¿Es el paso del 50 al 51% de empleos en el sector de los servicios el que me indica si estamos hablando de una sociedad industrial o posindustrial?, ¿o el paso del 60 al 61%?. ¿En qué punto concreto de la historia puedo situar un cambio social?, ¿fue la toma de Constantinopla o el descubrimiento de América el hecho histórico que marcó el punto final del medievo?, ¿fue el invento del microprocesador o el del circuito integrado el que nos metió en la era de la información?. No creo que se pueda dar un resultado más o menos exacto como en un problema de física, sino que en la inmensa mayoría de los hechos sociales deberemos dar un resultado aproximado u opinable.

Por si fuera poco, el cambio se presenta en distintas sociedades a distintas velocidades. En general en las sociedades tecnológicamente complejas los cambios suelen ser rápidos, las personas pueden llegar a conocer cambios importantes a lo largo de su vida, el cadete de caballería de hace unas décadas ha terminado dirigiendo una brigada aerotransportada o, más moderno todavía, una división de ciberguerra; o bien, los padres que se casaron por la iglesia asisten al espectáculo de unos hijos que se emparejan sin pasar por la vicaría.  En cambio, en las sociedades agrarias, los cambios suelen ser  lentos y la vida de las personas apenas cambia a lo largo de su existencia, aunque – bien es verdad – cada vez quedan menos lugares en la Tierra que se vean aislados de las corrientes continuas del cambio. 

Pero incluso, sin cambiar de sociedad, algunos elementos culturales cambian de forma más rápida que otros. La teoría del desajuste cultural de William Ogburn (2) propone que la cultura material, lo tangible – tu teléfono móvil o tu corbata -, cambia más rápidamente que los elementos de la cultura no material – las ideas o las actitudes -, por ejemplo, no hemos desarrollado ceremonias civiles que sustituyan a las ceremonias religiosas de toda la vida, aun cuando - en Europa al menos – lo sagrado ha perdido vigencia a favor de lo secular.

Los cambios sociales presentan distintos grados de importancia, unos cambios sociales son menos importantes que otros. Siendo un poco extremos para ilustrar esta idea y volviendo al ejemplo de la moda, es evidente que la longitud de una falda o el ancho de una corbata tienen menor trascendencia que la incorporación de la mujer al mundo laboral. Luego podemos afirmar que ciertos cambios tienen una importancia pasajera mientras que otros son transformaciones que permanecen durante generaciones y generan más cambios sociales. Incluso hay cambios o grupos de cambios más o menos coincidentes en el tiempo que pueden llegar a producir un cambio en el modelo de sociedad, como pasó cuando la revolución industrial provocó el paso de la sociedad agraria a la industrial.

El cambio social puede provocarse, por ahí hay algunos que presumen de dictar la moda o las formas de pensar de grupos sociales, pero lo más frecuente es que no sea intencionado y, desde luego, raramente se pueden prever todas las consecuencias de los cambios que se promueven, hay por ahí grandes meteduras de pata, por ejemplo, revoluciones que han llevado a situaciones peores que las de partida, además, los cambios tecnológicos suelen presentar las dos caras de la moneda, positiva y negativa, y si no, que le pregunten a Alfred Nobel (3) que fundó su famoso premio para no ser recordado como inventor de explosivos que pueden ser usados tanto para la construcción o como para la guerra.

Hay cambios sociales que generan o son el resultado de desacuerdos o, directamente, de conflictos y los hay también que son consecuencia de las ideas. Por ejemplo, la revolución industrial trajo consigo la presencia de máquinas en las fábricas lo que contentaba a los propietarios, porque aumentaba la productividad y los beneficios, pero amenazaba a los trabajadores porque temían ser sustituidos o, cuando menos, perder el control de su trabajo. Carlos Marx (4) nos enseñó que la tensión y el conflicto en el seno de una sociedad provocan el cambio y Max Weber (5), por su parte, se dedicó al estudio de cómo las ideas, cuando arraigan como ideología o visión del mundo, producen cambios sociales importantes. 

De lo dicho en el párrafo anterior se infiere que el diagnóstico acerca los cambios sociales depende de la aproximación teórica que se use para su estudio. No existe una única explicación para los mismos fenómenos. Y es a lo que nos vamos a dedicar ahora, a analizar las teorías del cambio social.

Teorías del cambio social






Si tuviera que agrupar las teorías del cambio social las dividiría en dos grandes grupos. En primer lugar aquéllas que están basadas en principios generales, leyes generales del cambio social si se quiere, que pueden ser identificadas y enunciadas y que marcan el ritmo de la evolución social a lo largo de la historia.

En segundo lugar, hay otras teorías que rechazan estos principios generales, los cambios sociales se presentan en un momento concreto de la historia debido a una serie de causas que conforman la configuración de esa sociedad en ese momento concreto. Son teorías que explican acontecimientos concretos.

El primer grupo de teorías se basan en la idea de evolución, de manera que existe un mecanismo o ley general del cambio social que marca un cambio entre distintos estados de la sociedad. Estos estados son la expresión de esos principios generales y apuntan en una cierta dirección, en la mayoría de los casos hacia un horizonte de progreso y mejora, de forma de que cada estado social es mejor que el anterior o, al menos, más desarrollado. Se trata de un paradigma de crecimiento, se trata de un paradigma optimista. 

Así para Comte, las sociedades pasan por tres estados o etapas, la etapa teológica o ficticia, la metafísica o abstracta y la científica o positiva. En el estado teológico, el espíritu humano encamina sus esfuerzos a intentar conocer la naturaleza íntima de las causas primeras y finales de los fenómenos; pretende, en una palabra, conocimientos absolutos y se representan los fenómenos como algo producido por la acción directa y continua de seres sobrenaturales. En el estado metafísico, que en el fondo es una modificación del anterior, los agentes sobrenaturales se reemplazan por fuerzas abstractas. En el estado positivo, ya no se busca la causa última de los fenómenos sino que se persigue el descubrimiento de las leyes efectivas de los mismos apoyándose en la razón y la observación. Comte no termina ahí, el estado de organización social depende de estado de civilización, por lo tanto, la etapa teológica produce una sociedad arcaica; la etapa metafísica una sociedad feudal y militar y, la etapa positiva, determina la sociedad industrial. 

A Marx también puede incluírsele dentro de este esquema evolucionista, sólo que éste evolucionismo marxista es de una clase especial. Para empezar, porque el principio básico escondido detrás del cambio es el conflicto entre las clases sociales derivado de las contradicciones, es decir tensiones irresolubles, que se producen cíclicamente en las sociedades. 

Para Marx la principal fuente de esas contradicciones presentes en los modelos de sociedad queda al descubierto cuando se producen cambios económicos. En cualquier sociedad estable existe un equilibrio entre la estructura económica, las relaciones sociales y el sistema económico. Al modificarse las fuerzas productivas, el equilibrio se desmanda, las contradicciones se intensifican conduciendo a choques abiertos entre las clases y, finalmente, a la revolución.

Los estados sociales por los que la historia habría pasado y habría de pasar en el futuro son, el comunismo primitivo, la esclavitud, el feudalismo, el capitalismo, el socialismo como primera fase del comunismo y el comunismo, que sería el horizonte utópico de una sociedad sin clases
.
Otro subgrupo de teorías evolucionistas serían aquellas que relacionan la evolución social y la evolución biológica de manera estrecha. Herbert Spencer (6) desarrolló un esquema evolucionista para explicar el cambio social a lo largo de la historia basándose en la idea de que la evolución de la sociedad se podía comprender comparándola con el crecimiento de un organismo. 

Fue el primero en usar el concepto de diferenciación social que influyó en el funcionalismo. La diferenciación social se refiere a un proceso mediante el cual grupos de actividades realizadas por una única institución social con el tiempo pasan a ser realizadas por varias instituciones diferentes, lo que supone una especialización creciente de los diferentes elementos de una sociedad.

Durkheim (7), añadió al concepto de diferenciación social el concepto de densidad dinámica, entendido como el número de personas que interactúa con otras, siendo éste un dato crítico para el estudio del cambio social. Si la densidad dinámica aumenta las sociedades se segmentan de manera que unidades similares se fusionan para formar unidades más grandes, aumentando la diferenciación y la complejidad social. 

Esto nos lleva a distinguir entre las sociedades primitivas con poca densidad dinámica, que se caracterizan por una fuerte solidaridad mecánica basada en creencias comunes, en que la totalidad de sus miembros tienen aptitudes y conocimientos similares y en el consenso necesario derivado de esta situación, y las sociedades industriales, con una fuerte división del trabajo y una gran interdependencia en las relaciones económicas. Cada persona realiza en la sociedad moderna una gama de tareas relativamente pequeña por lo que necesita a otras muchas para poder vivir. Este pegamento que une a las sociedades complejas Durkheim lo llamó solidaridad orgánica.

Tanto para Spencer como para Durkheim el principal mecanismo por el que se produce el cambio social es el incremento de la población y la diferenciación social que se sigue del mismo. Existe una teoría evolucionista del cambio social mucho más reciente que se basa en cambio en el incremento de las capacidades tecnológicas  de las sociedades y que es menos rígida en la interpretación de las etapas de la historia. Se trata de la teoría de la evolución sociocultural de Lenski (8), de la que hablamos cuando estudiamos los tipos de sociedades (9).

Así que, siguiendo el enfoque de Lenski que toma como rasgo distintivo a la tecnología, cinco serían los tipos de sociedades que se habrían ido siguiendo a lo largo de la historia. A saber, las sociedades de cazadores y recolectores, las primeras sociedades agrícolas y de pastores, las sociedades agrarias, las sociedades industriales y las sociedades posindustriales.

La verdad es que he tenido dificultades para situar la teoría de Lenski, porque es sin duda evolucionista pero, al tratarse de una teoría reciente, incorpora elementos de las teorías que estudian acontecimientos concretos. Lenski tiene en cuenta que la forma en que las sociedades se suceden en la historia no está basada en cambios dramáticos y drásticos. Son procesos graduales que toman forma en un momento dado a través de acontecimientos que se van acumulando. De hecho, unas no sustituyen del todo a las anteriores, sino que se van acumulando como los estratos en un terreno. Las modernas sociedades posindustriales conviven con elementos de la sociedad industrial y con elementos de la sociedad agraria y las sociedades de cazadores y recolectores – las más antiguas -  no han desaparecido del todo de la faz de la Tierra.

Muy cercano al evolucionismo se encuentra el funcionalismo que contempla a la sociedad como un sistema complejo compuesto de subsistemas interconectados. Cada subsistema tiene unas  funciones necesarias para el funcionamiento social normal, en última instancia, para que la sociedad siga existiendo. En este contexto el cambio social se entiende como la adaptación de dicho sistema social a su entorno, mediante el proceso de diferenciación y el aumento de la complejidad estructural. El cambio  se explica como un epifenómeno de la constante búsqueda de equilibrio entre las distintas partes de la sociedad y su entorno.

Talcott Parsons (10), el autor más conocido de esta tendencia, desarrolló en la década de 1960 una teoría funcionalista de la evolución sociocultural. Para Parsons la evolución social tiene un carácter multidimensional. La diferenciación social que postulara en su momento Spencer es básica pero no es la única dimensión. Ésta se complementa con la adaptación al entorno o el aprendizaje acumulativo – es decir la cultura - que conduce a establecer tecnologías más eficientes y  a conseguir un mayor conocimiento de nuestro mundo.

La evolución, para Parsons, actúa – cómo pensaban Comte, Durkheim y Spencer - mediante un proceso general que provoca una serie de ciclos, pero éste proceso general no afecta a todas las sociedades por igual. Algunas sociedades son más “funcionales” que otras, de manera que trabajan a favor de la evolución y otras, en cambio, debido a conflictos internos o limitaciones ambientales tienen un proceso evolutivo más lento o, simplemente, desaparecen de la historia incapaces de cambiar adecuadamente. Así las sociedades pasaban por las etapas primitiva, intermedia y moderna. Aun así, Parsons intentó evitar dar la impresión de formular una teoría unilineal de etapas diciendo que el proceso evolutivo ni es lineal ni constante.

Existe otra teoría que entronca en la tradición funcionalista, se trata del análisis cíclico de Sorokin (11). Las raíces de este enfoque se encuentran en las obras de los filósofos Arnold Toynbee (12) y Oswald Spengler (13). Sorokin se fija en los ciclos de crecimiento y decadencia de las sociedades, para él, éstas oscilan entre tres tipos de mentalidades diferentes: la sensorial, la ideacional y la idealista.

La mentalidad sensorial enfatiza el papel de los sentidos en la comprensión de la realidad, la mentalidad ideacional se fija en principios trascendentales o religiosos y la mentalidad idealista combina los dos tipos anteriores. El cambio social surge de la lógica interna de la aplicación de estas mentalidades a los sistemas sociales, que evolucionan hasta alcanzar su punto final, momento en que el sistema se transforma en otro diferente. La originalidad de este pensamiento es que la evolución no es lineal sino circular, cada estado – en un momento dado – puede repetirse en el futuro.

Como decíamos al principio, existe una alternativa a las teorías evolucionistas basadas en principios generales: teorías que se basan en el estudio de procesos en lugar de estados. La sociedad no es vista ya como un sistema rígido y duro que transita entre etapas fijas sino como un campo “blando” de relaciones, como una red de conexiones constantes. Una sociedad existe mientras algo acontezca dentro de ella, toda realidad social es pura dinámica de procesos de cambio. Lo que realmente existen son procesos constantes de agrupamiento y reagrupamiento y en lugar de estructuras sociales estables hay procesos de estructuración. Hay que echar mano por tanto a la herramienta histórica, los cambios sociales hay que colocarlos en su contexto histórico y cultural, según Calhoun (14), el método a usar es la comparación histórica, hasta el punto de que podríamos hablar de sociología histórica. Cuando se toma esta perspectiva, la unidad más pequeña de análisis resulta ser el acontecimiento, entendido como un estado momentáneo del campo social.

Max Weber  fue un pionero en este tipo de enfoque. Weber contempla los cambios históricos como una serie de acontecimientos únicos asociados a un momento histórico caracterizado por unas propiedades irrepetibles. Por ejemplo, el ascenso del capitalismo sería el resultado de una serie de combinaciones de condiciones que sucedieron en mismo momento, se produjeron juntas. En su famoso ensayo sobre “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”, Weber, sostiene que el protestantismo y, en especial el calvinismo, es sólo el último eslabón de una cadena de acontecimientos más o menos coincidentes que impulsaron al capitalismo.

Otros autores que posteriormente han seguido estas pautas weberianas han sido, en los sesenta, Barrington Moore (15) que analizó las condiciones históricas que han desembocado en dictaduras o en democracias o, en los setenta, Theda Skocpol (16) que estudió las situaciones revolucionarias resultante de derrotas militares, o por último, en los ochenta y noventa, Randall Collins (17) que desarrolló una teoría geopolítica de los cambios sociales cuya variable más importante es el éxito del Estado como institución, como entidad que proporciona legitimidad interna y prestigio externo.

Pienso yo que después de ver tantas teorías quizás haya llegado la hora de que los sociólogos piensen en hacer de su ciencia algo más acumulativo y buscar una teoría unificada del cambio social, tal y como hacen los físicos con sus teorías.

Y creo que ya tengo que poner el punto final, que siempre me resulta lo más difícil, ¿hasta dónde profundizo?, ¿en cuántos folios me extiendo para que no me acusen de aburrir o de no ser lo suficientemente riguroso?, luego me tuitean y me dicen que no cité la teoría de fulanito o de menganito, y tienen razón, o me dicen que extiendo demasiado y también tienen razón. ¡ Qué difícil es alcanzar el equilibrio!.

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo.

Notas:

  1. Auguste Comte, cuyo nombre completo Isidore Marie Auguste François Xavier Comte (Montpellier, Francia, 19 de enero de 1798-París, 5 de septiembre de 1857), es considerado el creador del positivismo y de la sociología, aunque hay sociólogos que solo le atribuyen haberle puesto el nombre. Mirad "De cuando la sociología daba sus primeros pasos".
  2. William Fielding Ogburn (Butler Georgia 29 de junio de 1886 -  Tallahasee, Florida 27 de abril de 1959) fue un sociólogo, estadístico y educador norteamericano. Fue profesor en la Universidad de Columbia, director del departamento de sociología de la UNiversidad de Chicago y presidente de la Asociación Americana de Sociología. 
  3. Alfred Bernhard Nobel (Estocolmo, 21 de octubre de 1833-San Remo, 10 de diciembre de 1896) fue un químico, ingeniero, inventor y fabricante de armas sueco, famoso principalmente por la invención de la dinamita y por crear los premios que llevan su nombre.
  4. Karl Marx, conocido también en castellano como Carlos Marx (Tréveris, Reino de Prusia, 5 de mayo de 1818-Londres, Reino Unido, 14 de marzo de 1883), fue un filósofo, intelectual y militante comunista alemán de origen judío. En su vasta e influyente obra  en los campos de la filosofía, la historia, la ciencia política, la sociología y la economía; aunque no limitó su trabajo solamente al área intelectual, pues además incursionó en el campo del periodismo y la política, proponiendo en su pensamiento la unión de la teoría y la práctica. Junto a Friedrich Engels, es el padre del socialismo científico, del comunismo moderno, del marxismo y del materialismo histórico. Sus escritos más conocidos son el Manifiesto del Partido Comunista (en coautoría con Engels) y El Capital. Ver en este mismo blog "De cuando la sociología daba sus primeros pasos II: Alemania".
  5. Maximilian Carl Emil Weber (Erfurt, 21 de abril de 1864-Múnich, 14 de junio de 1920) fue un filósofo, economista, jurista, historiador, politólogo y sociólogo alemán, considerado uno de los fundadores del estudio moderno de la sociología y la administración pública, con un marcado sentido antipositivista. Ver en este mismo blog "De cuando la sociología daba sus primeros pasos II: Alemania".
  6. Herbert Spencer (Derby, Inglaterra, 1820-Brighton, Inglaterra, 1903) fue un naturalista, filósofo, psicólogo, antropólogo y sociólogo inglés. Fue uno de los más ilustres positivistas de su país. Ingeniero civil y de formación autodidacta, se interesó tanto por la ciencia como por las letras. Ver en este mismo blog: “De cuando la sociología daba sus primeros pasos III: Reino Unido e Italia”.
  7. Émile Durkheim (Épinal, Francia, 15 de abril de 1858 – París, 15 de noviembre de 1917) fue un sociólogo francés. Estableció formalmente la disciplina académica y, junto con Karl Marx y Max Weber, es considerado uno de los padres fundadores de dicha ciencia. Ver “De cuando la sociología daba sus primeros pasos” en este mismo blog
  8. Gerhard Emmanuel Lenski (nacido el 13 de agosto 1924 en Washington DC) es un sociólogo norteamericano conocido por sus contribuciones a la sociología de la religión, la desigualdad social y la teoría ecológico-evolutiva.
  9. Hay tres artículos en Sociología Divertida relacionados con los tipos de sociedades: Tipos de Sociedades I: Las Sociedades Preindustriales, Tipos de Sociedades II:Las Sociedades Preindustriales, Tipos de Sociedades III: Las Sociedades Preindustriales.
  10. Talcott Parsons (13 de diciembre de 1902 – 8 de mayo de 1979) fue un sociólogo estadounidense. Cursó estudios en el Amherst College, el London School of Economics y la Universidad de Heidelberg (Alemania). Dio clases de sociología en la Universidad Harvard de 1927 hasta 1974 como director del Departamento de Sociología de dicha universidad (1944). Más tarde fue nombrado presidente del nuevo Departamento de Relaciones Sociales 1946 y posteriormente presidente de la American Sociological Association en 1949. Es uno de los mayores exponentes del funcionalismo estructural en Sociología. Dicha teoría social sostiene que las sociedades tienden hacia la autorregulación, así como a la interconexión de sus diversos elementos (valores, metas, funciones, etc.). La autosuficiencia de una sociedad está determinada por necesidades básicas, entre las que se incluían la preservación del orden social, el abastecimiento de bienes y servicios, la educación como socialización y la protección de la infancia.
  11. Pitirim Sorokin (Turya, cerca de Syktyvkar, 1889- Harvard, 1968) fue un sociólogo estadounidense de origen ruso. Expulsado en 1922 de la Unión Soviética en el Barco filosófico emigró a los Estados Unidos en 1923, después de haber participado en la Revolución rusa junto con sus compañeros del Partido Social-Revolucionario. Fue diputado de la Asamblea Constituyente Rusa por Vólogda disuelta por los bolcheviques. Fue el fundador del Departamento de Sociología en la Universidad Harvard. Al igual que C. W. Mills, se opuso firmemente a las teorías de Talcott Parsons.
  12. Arnold Joseph Toynbee, CH (14 de abril de 1889, Londres - 22 de octubre de 1975) fue un historiador británico. Especialista en filosofía de la historia, estableció una teoría cíclica sobre el desarrollo de las civilizaciones. Según Toynbee, las civilizaciones son el resultado de la respuesta de un grupo humano a los desafíos que sufre, ya sean naturales o sociales. De acuerdo con esta teoría, una civilización crece y prospera cuando su respuesta a un desafío no sólo tiene éxito, sino que estimula una nueva serie de desafíos; una civilización decae como resultado de su impotencia para enfrentarse a los desafíos que se le presentan.
  13. Oswald Spengler (Blankenburg, 29 de mayo de 1880 - Múnich, 8 de mayo de 1936) fue un filósofo e historiador alemán, conocido principalmente por su obra La decadencia de Occidente. Spengler presentaba la historia universal como un conjunto de culturas (Antigua o Apolínea, Egipcia, India, Babilónica, China, Mexicana, Occidental o Fáustica) que se desarrollaban independientemente unas de otras –como cuerpos individuales- pasando a través de un ciclo vital compuesto por cuatro etapas: Juventud, Crecimiento, Florecimiento y Decadencia, como el ciclo vital de un ser vivo, que tiene un comienzo y un fin determinados. Además, cada una de las etapas que conformaban el ciclo vital de una cultura presentaba, según el esquema spengleriano, una serie de rasgos distintivos que se manifestaban en todas las culturas por igual enmarcando los acontecimientos particulares. Con base en este esquema y aplicando un método que él llamó la “morfología comparativa de las culturas”, Spengler proclamó que la cultura Occidental se encontraba en su etapa final, es decir, la decadencia y afirmó que era posible predecir los hechos por venir en la historia del occidente.
  14. Craig Calhoun (nacido en 1952) [1] es un sociólogo americano y un defensor de la utilización de las ciencias sociales para abordar cuestiones de interés público. Es director de la London School of Economics and Political Science de septiembre de 2012
  15. Barrington Moore Jr. (12 de mayo 1913 - 16 de octubre 2005) fue un sociólogo político de Estados Unidos. Es conocido por su libro Los orígenes sociales de la Dictadura y la Democracia: Señor y Campesino en la Formación del Mundo Moderno (1966), un estudio comparado de la modernización en Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos, China, Japón e India, al tiempo que una historia de las ideas que condujeron al totalitarismo.
  16. Theda Skocpol es una socióloga y politóloga norteamericana, decana entre 2005 y 2007 de la Escuela de Artes y Ciencias de la Universidad de Harvard. Es especialista en las aproximaciones sociológicas comparativa e histórico institucional y muy conocida por su teoría de la autonomía del Estado. También es conocida popularmente por sus escritos de divulgación.
  17. RandallCollins, (nacido en 1941 en Knoxville, Tennessee ) es un sociólogo norteamericano que es profesor de sociología en la Universidad de Pensilvania. Es un teórico de sociedad contemporánea  cuyas áreas de especialización incluyen la sociología macro-histórica de cambio político y económico; micro-sociología, incluyendo la interacción cara a cara; y la sociología de los intelectuales y el conflicto social.  Es considerado como uno de los teóricos del conflicto no marxista más importantes de los Estados Unidos, y fue presidente de la Asociación Americana de Sociología , de 2010 a 2011


Bibliografía:

María C. Iglesias, Julio Aramberri y Luis Zúñiga
Los Orígenes de la Teoría Sociológica
Akal Editor
Madrid 1989

John J. Macionis y Ken Plummer
Sociología
Paerson-Prentice Hall
Madrid 2005

Dusko Sekulic
Social Change (págs 4368-4372)
The Blackwell Encyclopedia of Sociology
Blackwell Publishing
Oxford 2007

Piotr Sztompka
Sociología del Cambio Social
Alianza Editorial
Madrid 1995






viernes, 8 de enero de 2016

De cuando la sociología daba sus primeros pasos V: España





Escuela y despensa y doble llave al sepulcro del Cid
Joaquín Costa, lemas
Por entonces no había aún esta cosa que llamamos sociología por llamarla de algún modo
Miguel de Unamuno, Vida de Don Quijote y Sancho I, II

Los mismos fenómenos que dieron origen a la sociología científica en Francia estaban en parte también presentes en la España del siglo XIX, sin embargo, mientras en Francia se desarrolló la disciplina con relativa rapidez y mucha profundidad, en nuestro país tardó mucho en institucionalizarse. Hasta la segunda mitad del siglo XX no cabe afirmar la existencia de una sociología empírica plenamente instaurada.

Como hemos visto en artículos  anteriores de Sociología Divertida, la sociología ha tenido una historia caracterizada por una cierta evolución, unos autores o grupos de autores se basaban  en los anteriores continuando u oponiéndose a sus ideas. Pero, probablemente a causa de nuestra historia, no se ha seguido en España una linea evolutiva sino que más bien ha sido una historia fundada sobre procesos discontinuos, parones cuando parecía que iba a todo a despegar y vuelta a empezar casi desde cero. Este período de discontinuidades sucesivas abarca unos cien años hasta que finalmente se institucionaliza la sociología española.

Felipe Morente (1) distingue hasta cuatro etapas o fases en este desarrollo. En primer lugar, la fase de los precursores que si bien estaban más preocupados por la política, el derecho, la historia  o la economía, estructuraron un pensamiento social basado en estudios sociales empíricos. A la que sigue una segunda etapa de ruptura con la anterior fase debida al peso que adquiere  la filosofía social en nuestro país con Ortega y Gasset y Unamuno. La guerra civil supone una nueva ruptura que da paso a una tercera etapa de institucionalización, partiendo del panorama ceniciento de la posguerra, en la que unos pocos autores reconstruyeron el paradigma de una sociología empírica en el ambiente hostil de la época autárquica de la dictadura de Franco. A partir de esta base más sólida se inicia una cuarta etapa de consolidación, coincidiendo con una mayor apertura de la sociedad española en los años sesenta y un desarrollo económico sin precedentes, fase que se caracteriza por la especialización y la pertenencia de los autores a varios paradigmas sociológicos. Vamos a ver estas fases con más detalle.

Fase
Actividad
Terminología de Morente
1 Precursores
Teoría social
preparadigmática
2 Filosofía Social
filosofía social no positivista
ruptura paradigmática
3 Institucionalización
sociología empírica
paradigmática
4 Consolidación
especialización sociológica
multiparadigmática
fuente: Felipe Morente Mejías

Fase de los precursores
Como ya se ha señalado en este blog, la sociología como ciencia nació sobre un sustrato formado por  varias causas coincidentes en el tiempo. Entre otras, el discurso en contra y el discurso a favor  de la revolución francesa y la filosofía  de la Ilustración, la revolución industrial, el prestigio derivado del progreso de la ciencia, la urbanización y el capitalismo. 

Esas mismas causas, en mayor o menor grado, algunas en estado embrionario o localizadas en territorios muy específicos, estaban vivas en la sociedad españolas en la mitad del siglo XIX, mezcladas con otras más locales como el retraso económico y la lucha política descarnada. En cualquier caso, entre los intelectuales - como entre sus colegas europeos - se daba una preocupación indisimulada por lo social que toma cuerpo en cuatro tendencias ideológicas como son el regeneracionismo (2) - con el protagonismo de los krausistas (3) acompañados de algún positivista (4) -, los autores católicos, los hegelianos y los neokantianos.

Los movimientos principales fueron el regeneracionismo y el  krausismo por un lado, y los alineados con el pensamiento conservador católico por otro. Según Morente, a pesar de sus diferencias, tenían un objetivo común que no era tanto especializar un saber como redescubrir España y  sacarla, mediante la ciencia, del retraso perpetuo incorporándola al club de países de más allá de los Pirineos.

Me interesa especialmente el regeneracionismo y el krausismo español. El regeneracionismo fue un movimiento intelectual - a caballo de los siglos XIX y XX - que medita, objetiva y científicamente, sobre la decadencia de España como nación. El régimen de la Restauración (5) estuvo en su punto de mira. El caciquismo y la alternancia en el gobierno, el mal reparto de geográfico de una industria incipiente y tardía, el latifundismo improductivo y el sistema educativo atrasado e ineficaz fueron los objetivos de su crítica y de sus ansias de reforma.

La figura principal del regeneracionismo fue Joaquín Costa (6) que fue político, jurista, economista e historiador, propulsor de múltiples reformas en el comercio, en la legislación social, en el sistema político, en el poder judicial y es especialmente conocida su propuesta de reforma agraria. 

En el regeneracionismo tuvo una enorme influencia del krausismo (3). Esta filosofía, desarrollada por el filósofo postkantiano alemán Karl Christian Krause (7) que curiosamente no tuvo mucho predicamento en Alemania, vino a llenar el hueco que buscaba colmar un grupo de filósofos que iba detrás una doctrina política que, dentro del liberalismo, sirviera de guía en el proceso regenerador que el país necesitaba y que, además, tuviera un elemento espiritual que el liberalismo no presentaba.

La figura principal fue Francisco Giner de los Ríos, pedagogo, filósofo y ensayista. Fundador de dos de las principales instituciones educativas en la historia de España, la Institución Libre de Enseñanza (8) y la Residencia de Estudiantes (9). Era partidario de regenerar el país a través de la revolución de las conciencias, de crear personas cultas y capaces, sobre la idea de que los cambios los producen los hombres y no las revoluciones ni las guerras.

No quiero dejar de citar a Concepción Arenal (10), escritora realista, que algunos autores asocian al krausismo que marca el inicio del pensamiento feminista en nuestro país.

Todos estos autores no realizaron una sociología empírica propiamente dicha tal y como se practicaba en otros países, eran filósofos, juristas, economistas y algunos que dieron el salto a la política más o menos profesional, que empiezan a realizar estudios sociales empíricos. Para A. de Miguel (11) estos trabajos sociográficos (12), sobre todo los publicados por el Instituto de Reformas Sociales, destacan por implantar métodos de interés en la recogida de datos. 

Estos autores, precursores de la sociología en opinión de de Miguel y de Morente, no llegaron a institucionalizar en España a la sociología, algo que por otra parte no se habían planteado como objetivo, sin embargo, en esta fase se produjeron suficientes ideas y recursos como para haber sido la base del desarrollo inmediato de una sociología homologable si no se hubiera derivado hacia la ruptura intelectual contrapositivista que surgió en los años finales de esta fase.


Grupos
Autores
Institución/Actividad
Figuras iniciales
Francisco Giner de los Ríos
Krausismo/Institución Libre de Enseñanza

Joaquín Costa
Regeracionismo
Figuras de transición
Gumersindo de Azcárate (13)
Krausismo/Ateneo

Concepción Arenal
Feminismo/Instituto de Reformas Sociales

Pedro Dorado Montero (14)
Criminología, positivismo/Universidad de Salamanca
Protosociólogos
Manuel Sales y Ferré (15)
1ª cátedra de sociología Universidad Central de Madrid

Adolfo González Posada (16)
Krausismo/Universidad de Oviedo

Severino Aznar (17)
cristianismo social Instituto Nacional de Previsión
Fuente: Felipe Morente Mejías

Fase de Filosofía Social
En palabras de Morente se debería llamar a esta segunda fase de "ruptura de la expectativa paradigmática", pues todavía no se había conseguido consensuar el concepto de una sociología asociada al rango de "ciencia normal" cuando los autores más importantes habían tomado ya otra dirección. 

Esta fase, que se inicia en la década de 1910 y dura hasta la guerra civil, se caracteriza por una crítica de las corrientes empírico-positivistas en el pensamiento social típico de los comienzos de la sociología y por la propuesta de una filosofía social basada en la metafísica. Se trata de una etapa que supone una ruptura con la visión de los introductores de la sociología en España bajo el enorme peso intelectual de autores como Ortega y Gasset  (18) y Unamuno (19) partidarios de una visión social de la filosofía frente al talante más empiríco de los regeracionistas. De manera que tan solo una minoría de sociógrafos mantenían las expectativas creadas en torno a la ciencia de la sociología.

El grupo que se forma alrededor de la figura de Ortega y Gasset resulta ser el más influyente y su ideario social tiene dos características básicas. En primer lugar, es una reacción contra el positivismo como idea particular inmersa en un repudio general del pensamiento del siglo XIX y, en segundo término, hace gala de una fuerte conciencia de estrenar una nueva época en la historia cultural de España. 

Unamuno, por su parte, arremetió con ironía contra la sociología positivista y el racionalismo europeo desde su exaltación de las principales cualidades de lo español.

Para ilustrar este ambiente Morente cita a Jesús de Miguel que afirma sin dudas que la sociología en España después de 1914 había desaparecido. La siguiente ruptura la marcó la terrible tragedia que supuso estallido la guerra civil en 1936.

Fase de Institucionalización
La guerra civil convirtió a España en un páramo intelectual, con la mayor parte de los intelectuales en el exilio y  con los que se quedaron, partidarios o no del régimen de Franco, rodeados de un ambiente poco dado a aventuras culturales. De esta manera se suele juzgar a la década de 1940 como una época estéril y pobre en la órbita del pensamiento, sociológico o no.

Y sin embargo es precisamente en estos años cuando se dan los inicios de un proceso de estructuración de lo que será - ya en los años sesenta - la consolidación en España de la sociología como ciencia.

La primera  consecuencia de la guerra es la separación del pensamiento social entre los sociólogos que tuvieron que partir para el exilio político y algunas individualidades - como las describe Morente - que impulsarán el proceso definitivo desde una especie de exilio interior creado por el ambiente hostil de la dictadura en su momento de más dureza.

En este grupo de sociólogos en el exilio cabe destacar a Francisco Ayala (20),  Luis Recaséns Sitjes (21) y José Medina Echavarría (22) entre otros, y en la labor ingente que hicieron algunos de ellos desde la Casa de España y, después, desde  el Colegio de México (23). Pero por desgracia ellos, separados forzosamente de su país, no pudieron participar en el desarrollo de la sociología en el interior de España.

En cambio, por los resquicios que dejaba la represión de la dictadura, fue surgiendo un grupo de autores cuyo inicio Morente lo coloca en la llamada Escuela de Granada, promovida por el profesor Murillo (24), cuya acción más significativa fue mantener el espíritu de una sociología activa durante los años cuarenta y sesenta, abriendo líneas plurales y coherentes de pensamiento en una sociedad poco dada a la pluralidad y la coherencia.

Al tiempo se forma otro grupo influyente alrededor del Instituto de Estudios Políticos (25) en el período entre 1948 y 1956, bajo la dirección de un controvertido personaje de demostrada capacidad intelectual, Francisco Javier Conde (26). Conde, socialista converso al franquismo, profesor universitario, diplomático y procurador en Cortes, supo crear en el Instituto - como dice Payne citado por Morente - un cierto ambiente de liberalismo encubierto bajo apariencias fascistas, en el que se combatía al clericalismo reaccionario y se llegó incluso a invitar a algunos socialistas extranjeros.

Conde organizó cursos sistemáticos de sociología que unieron a un profesorado plural formado por autores como Luis Díez del Corral (27), Enrique Gómez Arboleya (28) - catedrático de Sociología en la UNiversidad Complutense a partir de 1954 -, Manuel Jiménez de Parga (29) - que llegó a ministro y a presidente del Tribunal Constitucional -, José Antonio Maravall (30), Carlos Ollero (31) - uno de los "padres" de la Constitución de 1978 -, y el viejo profesor, Enrique Tierno Galván (32) - que llegaría a ser el primer alcalde socialista de Madrid después de la restauración de la democracia -. Son todos ellos los que en definitiva forman el grupo que inicia la sociología moderna en España.

Alguien del régimen debió de darse cuenta de que algo raro pasaba en el Instituto coincidiendo con las revueltas estudiantiles y de trabajadores de 1956 (33) y Javier Conde fue cesado. La salida de Conde hace desaparecer a la institución de la historia de la sociología española. Pero para esa fecha Arboleya ya es catedrático de sociología de la Facultad Ciencias Políticas y Económicas de Madrid y, desde esta tribuna, se continuará con el proceso de desarrollo de la disciplina, creándose a su alrededor la primera escuela académica de sociología en España. Aunque la producción sociológica es poco diferenciada y con un perfil generalista, Arboleya favorece la investigación social positiva. Por tanto Arboleya es una figura clave en la historia de la sociología española.

Para terminar con la descripción de esta fase no podemos dejar de citar que, desde el  punto de vista de la institucionalización de la profesión de sociólogo, se produce en 1953 la creación del Ilustre Colegio Nacional de Doctores y Licenciados en Ciencias Políticas y Sociología, organización que desde el principio se ha interesado por la promoción de los intereses científicos y profesionales, así como el reconocimiento social de la labor de  los politólogos y sociólogos.


Grupos
Representantes
Instituciones
Republicanos exiliados
J. Medina Echavarría
Casa de España (México)

Luis Recaséns Sitjes
Casa de España (México)

Francisco Ayala
Casa de México
Catolicismo Social
José Ros Jimeno


Antonio Perpiñá
I. Católico de Estudios Sociales
Promotores
Francisco J. Conde
I. Estudios Políticos

José A. Maravall


Carlos Ollero
Universidad de Granada

Francisco Murillo
Universidad de Granada

E. Tierno Galván
Universidad de Salamanca

Julio Caro Baroja

primeros académicos
E. Gómez Arboleya
universidad Complutense
Fuente: Felipe Morente Mejías

Fase de consolidación
En la década de 1960, según Emilio Lamo de Espinosa (34), a partir de la tradición instaurada por Gómez de Arboleya  toman cuerpo dos grupos de investigadores que se enmarcan en el funcionalismo - con el empirismo vinculado a esta escuela - y por otro lado surge una línea de actividad que se ocupa de la sociología crítica o marxista, llamada en aquellos tiempos de manera más discreta como sociología europea.

De Miguel afirma que, del antagonismo entre estos grupos y de la publicación continuada de trabajos,  surgen más adelante tres grupos de sociólogos: la  posición crítica, la posición empírica y la posición católica. Así pues, en la década de los sesenta, después de un período constante de producción sociológica, se consolida la institucionalización de la sociología española.

Desde el punto de vista institucional, esta consolidación que quedaría reforzada por la creación de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología en 1973, lo que supone el espaldarazo definitivo para que se produzca la legitimidad institucional desde la Universidad. Poco después se crea la Federación Española de Sociología - la FES - sociedad científica que ha cumplido una importante labor de fomento de las actividades de divulgación, publicación e investigación social. La FES se relaciona internacionalmente con la Asociación Europea y con la Asociación Internacional de Sociología.

A partir de la consolidación definitiva de la sociología en España, surge una producción muy diversa plasmada en frecuentes trabajos teóricos de base empírica que son expuestos ante asambleas organizadas por el colectivo profesional - como son los congresos nacionales de sociología organizados por la FES - suscitando un fructífero debate y demostrando la proliferación de múltiples escuelas orientadas a la profundización y expansión de la creación sociológica. 

Se ha conseguido que la figura del sociólogo no sea extraña en nuestra sociedad, participando de la actividad económica desde los estudios de mercado a los de opinión, a menudo, desde los medios se consulta a profesionales sobre los más diversos asuntos más allá de la sociología electoral que sería el tema estrella. 

Incluso hoy en día contamos con sociólogos de indudable peso internacional, pero esa es otra historia, porque de lo que se trataba es de contar, simplemente, qué pasaba cuando la sociología daba los primeros pasos en España.

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo

 Notas

  1.  Felipe Morente es profesor de sociología en la Universidad de Jaen.
  2. Se llama regeneracionismo al movimiento intelectual que entre los siglos XIX y XX, medita objetiva y científicamente sobre las causas de la decadencia de España como nación. Conviene, sin embargo, diferenciarlo de la Generación del 98, con la que se lo suele confundir, ya que, si bien ambos movimientos expresan el mismo juicio pesimista sobre España, los regeneracionistas lo hacen de una forma menos subjetiva y algo más documentada, mientras que la Generación de 1898 lo hace en forma más literaria, subjetiva y artística. Su principal representante fue el aragonés Joaquín Costa con su lema «Escuela, despensa y doble llave al sepulcro del Cid».
  3. El krausismo es una doctrina que defiende la tolerancia académica y la libertad de cátedra frente al dogmatismo. Debe su nombre al pensador postkantiano alemán Karl Christian Friedrich Krause (1781-1832). Esta filosofía tuvo gran difusión en España, donde alcanzó su máximo desarrollo práctico gracias a la obra de su gran divulgador, Julián Sanz del Río, y a la Institución Libre de Enseñanza dirigida por Francisco Giner de los Ríos, además de la contribución de un gran jurista como Federico de Castro.
  4. El positivismo es un pensamiento filosófico que afirma que el conocimiento auténtico es el conocimiento científico, y que tal conocimiento solamente puede surgir de la afirmación de las hipótesis a través del método científico. El positivismo se deriva de la epistemología que surge en Francia a inicios del siglo XIX de la mano del pensador francés Saint-Simon, de Auguste Comte, y del británico John Stuart Mill y se extiende y desarrolla por el resto de Europa en la segunda mitad del siglo XIX. Uno de sus principales precursores en los siglos XVI y XVII fue el filósofo, político, abogado, escritor y canciller de Inglaterra Francis Bacon.
  5. Se conoce por restauración borbónica a la etapa política de la historia de España desarrollada bajo sistema monárquico que se extendió entre finales de 1874 (momento del pronunciamiento del general Arsenio Martínez Campos que dio fin al periodo de la Primera República Española) y el 14 de abril de 1931 (fecha de proclamación de la Segunda República). El nombre alude a la recuperación del trono por parte de un miembro de la Casa de Borbón, Alfonso XII, después del paréntesis del Sexenio Democrático. La Restauración borbónica se caracterizó por una cierta estabilidad institucional, la construcción de un modelo liberal del Estado y la incorporación de los movimientos sociales y políticos surgidos al calor de la revolución industrial, hasta su progresiva decadencia con la dictadura de Primo de Rivera en 1923.
  6. Joaquín Costa Martínez (Monzón, 14 de septiembre de 1846 – Graus, 8 de febrero de 1911)2 fue un político, jurista, economista e historiador español, el mayor representante del movimiento intelectual decimonónico conocido como regeneracionismo, con sus conocidos lemas «escuela y despensa» y «doble llave al sepulcro del Cid para que no vuelva a cabalgar»
  7. Karl Christian Friedrich Krause (Eisenberg, 6 de mayo de 1781 - Múnich, 27 de septiembre de 1832) fue un autor y filósofo alemán. Es principalmente conocido por ser el creador del panenteísmo y por haber contribuido a la formación de una línea ideológica denominada Krausismo que llegó a inspirar la fundación de centros académicos y culturales, así como grupos intelectuales y políticos de gran influencia, sobre todo en los países de lengua española.
  8. La Institución Libre de Enseñanza o ILE fue un proyecto pedagógico que se desarrolló en España durante medio siglo (1876-1936), inspirado en la filosofía krausista introducida en la Universidad Central de Madrid por Julián Sanz del Río, y que tuvo una importante repercusión en la vida intelectual de la nación española, para la que desempeñó una labor fundamental de renovación.
  9. La Residencia de Estudiantes de Madrid es un centro fundado en 1910 por la Junta para Ampliación de Estudios, producto directo de las ideas renovadoras que había iniciado en España el krausista Francisco Giner de los Ríos con la fundación en 1876 de la Institución Libre de Enseñanza. Desde el primer momento quiso ser un complemento educativo a la universidad en el que se formaran los hijos de las clases dirigentes liberales, y de 1910 a 1939 fue uno de los principales núcleos de modernización científica y educativa de España. Fue declarada en el año 2007 Patrimonio europeo.
  10.  Concepción Arenal Ponte (Ferrol, 31 de enero de 1820 - Vigo, 4 de febrero de 1893) fue una importante escritora española realista vinculada al pionero movimiento feminista de finales del siglo XIX.
  11.  Amando de Miguel Rodríguez (Pereruela de Sayago, Zamora; 20 de enero de 1937) es un sociólogo español, colaborador habitual de medios de comunicación. Es catedrático emérito de Sociología de la Universidad Complutense. Realizó estudios de postgrado en la Universidad de Columbia y ha sido profesor visitante en las de Yale y Florida y en El Colegio de México. Ha profesado, además, en las universidades de Valencia y Barcelona. En 2008 ha sido profesor visitante en la Universidad de San Antonio (Texas).
  12. El término sociográfico- y por ende, sociógrafo -, que no está recogido en el diccionario de la RAE, lo usa Morente para los autores – y sus trabajos – que son precursores de una sociología científica como tal. Otros autores lo usan para aquellos estudios de índole social meramente descriptivos.
  13. Gumersindo de Azcárate y Menéndez (León, 1840 – Madrid, 15 de diciembre de 1917) fue un jurista, pensador, historiador, catedrático y político krausista español.
  14. Pedro García Dorado Montero (Navacarros, Salamanca, 19 de mayo de 1861, Salamanca, 1919), fue un jurista, penalista y criminalista español. Introdujo el positivismo jurídico en España, frente al iusnaturalismo católico tradicional, es considerado representante del correccionalismo español y un adelantado de la criminología radical que consideraba al derecho penal como instrumento de control social de las clases hegemónicas o poderosas para someter y controlar a las desposeídos.
  15. Manuel Sales y Ferré (Ulldecona, Tarragona, 22 de agosto de 1843 — Vinaroz, Castellón de la Plana, 10 de diciembre de 1910) fue un sociólogo, historiador y arqueólogo español.
  16. Adolfo González-Posada y Biesca, (Oviedo, 18 de septiembre de 1860-Madrid, 10 de julio de 1944), jurista, sociólogo, traductor y escritor español vinculable al Regeneracionismo.
  17. Severino Aznar Embid (Tierga, 10 de febrero de 18701 - Madrid,2 19 de noviembre de 1959)2 3 fue un sociólogo, académico y periodista español.4 Perteneció a la corriente del catolicismo social,5 habiendo sido descrito como «el creador del pensamiento social moderno del catolicismo en España»
  18. José Ortega y Gasset (Madrid, 9 de mayo de 1883-ibíd., 18 de octubre de 1955) fue un filósofo y ensayista español, exponente principal de la teoría del perspectivismo y de la razón vital —raciovitalismo— e histórica, situado en el movimiento del novecentismo.
  19. Miguel de Unamuno y Jugo (Bilbao, 29 de septiembre de 1864-Salamanca, 31 de diciembre de 1936) fue un escritor y filósofo español perteneciente a la generación del 98. En su obra cultivó gran variedad de géneros literarios como novela, ensayo, teatro y poesía. Fue, asimismo, diputado en las Cortes republicanas de 1931 a 1933 por Salamanca. Fue nombrado rector de la Universidad de Salamanca tres veces; la primera vez en 1900 y la última, de 1931 hasta su destitución, el 22 de octubre de 1936, por orden de Franco.
  20. Francisco Ayala García-Duarte (Granada, 16 de marzo de 1906 - Madrid, 3 de noviembre de 2009) fue un escritor y sociólogo español. Destacó como narrador y cultivó el relato corto y la novela. Jurista, profesor de Literatura, sociólogo y ensayista, fue elegido miembro de la Real Academia Española de la lengua en 1983. Desde 2004, fue asimismo académico honorario de la Academia de Buenas Letras de Granada
  21. Luis Recasens Siches (n. el 19 de junio de 1903 en la Ciudad de Guatemala, Guatemala; y, m. el 4 de julio de 1977 en la Ciudad de México, D.F.) fue un abogado, sociólogo, jurista y filósofo del derecho hispano-guatemalteco.
  22. José Medina Echavarría (25 de diciembre de 1903, Castellón de la Plana) fue un sociólogo y autor español. Se exilió en México durante la Guerra Civil de su país.
  23. El Colegio de México, A.C. (COLMEX), es una institución pública mexicana de educación superior e investigación en ciencias sociales y humanidades. Fue fundada en 1940 y tuvo como antecedente inmediato "La Casa de España" en México (1938-1940). En 1998 se convirtió en una institución autónoma. En 2001 le fue concedido el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, junto al jurista Juan Iglesias Santos. El Colegio de México cuenta con siete centros de estudios, y se imparten en ellos un total de tres licenciaturas, siete maestrías y ocho doctorados. Posee una de las bibliotecas especializadas en ciencias sociales (incluida una extensa colección de literatura) más importantes de América Latina (más de 665 000 volúmenes).
  24. Francisco Murillo Ferrol, fue una figura clave en el devenir de la sociología y la ciencia política española a lo largo de las últimas cuatro décadas del s. XX. Fue Catedrático de Derecho Político en las universidades de Valencia, Granada y Autónoma de Madrid, miembro de la Academia de Ciencias Morales y Políticas y Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política del CIS en 2003, el primero de esta naturaleza que se otorgaba en esta institución.
  25. El Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, antiguo Instituto de Estudios Políticos del franquismo, es un organismo autónomo de España que depende del Ministerio de la Presidencia y cuya misión es analizar la realidad jurídica y sociopolítica mundial, prestando especial atención a aquellas cuestiones relativas al Derecho español y a las instituciones iberoamericanas, así como a las relaciones de estos países con Europa.
  26. Francisco Javier Conde García nació en Burgos el 3 de diciembre de 1908 y murió en Bonn el 19 de diciembre de 1974 fue un filósofo y embajador español. Miembro de la Sección de Ordenación Social y Corporativa del Instituto de Estudios Políticos, Consejero Nacional y procurador en Cortes durante las cinco primeras legislaturas del período franquista.
  27. Luis Díez del Corral y Pedruzo (Logroño, 1911 - Madrid, 1998) fue un jurista, escritor y politólogo español, procurador a Cortes Españolas durante las dos primeras legislaturas del período franquista como Jefe de la Sección de Ordenación Social y Corporativa del Instituto de Estudios Políticos
  28. Enrique Gómez Arboleya es una figura central de la historia de la sociología en nuestro país porque al ganar la Cátedra de Sociología en 1954 consolida definitivamente la disciplina. Para alcanzar este hito tuvo que beneficiarse de unas estructuras institucionales —el Instituto de Estudios Políticos y la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas— que cobijaron y alentaron el desarrollo sociológico en el primer franquismo. Pero además tuvo que evolucionar intelectualmente desde la Filosofía del Derecho de su tesis doctoral sobre Séller hasta la Sociología, tanto formal como empírica. El estudio de esta trayectoria nos muestra una obra que destila una pasión humanista que, ya sea desde el Derecho o la Sociología, ensalza y celebra la libertad humana.
  29. Manuel Jiménez de Parga y Cabrera (Granada, 9 de abril de 1929 - Madrid, 6 de mayo de 2014)1 fue un jurista, político y diplomático español. Fue presidente del Tribuna Constitucional desde 2001 a 2004.
  30. José Antonio Maravall Casesnoves (Játiva, 12 de junio de 1911 – Madrid, 19 de diciembre de 1986) fue un historiador y ensayista español, figura central de la segunda mitad del siglo XX en la historia de las ideas
  31. Carlos Ollero Gómez (Carrión de los Condes, Palencia, 1 de diciembre de 1912 - Madrid, 1 de diciembre de 1993) fue un jurista y politólogo español, catedrático de Teoría del Estado y Derecho Constitucional
  32. Enrique Tierno Galván (Madrid, 8 de febrero de 1918-Madrid, 19 de enero de 1986) fue un político, sociólogo, jurista y ensayista español. Fue diputado en Cortes y alcalde de Madrid, famoso por redactar los bandos, llenos de ironía y humos, con un español arcaico. Su entierro fue una manifestación multitudinaria de duelo del pueblo de Madrid.
  33. Los sucesos de 1956 se refieren a una serie de disturbios acaecidos en Madrid en febrero de dicho año, involucrando a estudiantes universitarios contrarios al régimen imperante en la época, falangistas y otras ramas del entramado franquista, y que concluyó con la destitución entre otros del Ministro de Educación, Joaquín Ruiz-Giménez. Estos sucesos supusieron también el inicio del enfrentamiento, habitual ya en la década de los sesenta, de parte del alumnado universitario contra el régimen de Franco.
  34. Emilio Lamo de Espinosa (Madrid, 1946) es un sociólogo, catedrático de sociología de la Universidad Complutense y presidente del Real Instituto Elcano.


Bibliografía:

Sociología en España. Una aproximación sintética
Felipe Morente Mejías
Revista de Estudios Políticos núm 108, abril-junio 2000
Centro de Estudios Políticos y Constitucionales
Madrid

El renacer de la sociología española (1939-1959)
Salustiano del Campo
Historia de la sociología española
Ariel, Barcelona 2011

El marxismo y la sociología crítica en la historia de la sociología española
José Félix Tezanos
Historia de la sociología española
Ariel, Barcelona 2011

Enrique Gómez Arboleya: La definitiva institucionalización de la sociología en España
Pedro José Mesas de Román
Revista Política y Sociedad, vol 41 Núm. 2
Universidad Complutense de Madrid, 2004

Teoría sociológica clásica
George Ritzer
Editorial McGraw-Hill
3ª Edición, Madrid 2001


Juan Carlos Barajas Martínez