lunes, 23 de junio de 2014

El Mayor Invento de la Humanidad: La Cultura (2ª Parte)



…Seguimos

En la primera parte de este artículo - en el que dimos una definición de cultura, vimos los rasgos comunes a todas las culturas y repasamos la diversidad cultural - pusimos un “continuará”  y ahora seguimos donde lo dejamos y empezaremos por el etnocentrismo y el relativismo cultural.
 

¿El que el norte esté siempre arriba es una cuestión de etnocentrismo?
 

Etnocentrismo y relativismo cultural

Hemos visto cómo hay tantas culturas como sociedades humanas, que podemos estructurar el análisis de esas culturas en distintos niveles, hemos comprobado que se puede hablar de cultura internacional o nacional, que se puede afirmar la existencia en el mundo actual de una cultura global e, incluso dentro de una misma sociedad, podemos analizar las diversas subculturas que la integran.

Por otra parte hemos visto también que las culturas configuran una cierta manera de pensar, constituyen una manera determinada de ver el mundo, una ideología entendida – no como una forma de hacer política – sino como la contemplación de lo que nos rodea, una cosmovisión si se quiere.

De ambas características, de la diversidad cultural y de la cultura como visión del mundo, surge inevitable el etnocentrismo, es decir, el hábito de juzgar a otra cultura con los parámetros de la propia.

El etnocentrismo es una disposición natural y, por tanto, inevitable y universal que resulta de la vinculación emocional que todos tenemos a la cultura en la que nos hemos educado. Es tan universal que cuando lo ejerce un francés lo llamamos chovinismo (12), si nos referimos a esta actitud en un occidental lo solemos llamar eurocentrismo, hace poco he leído por ahí acerca del afrocentrismo, los chinos padecen de sinocentrismo y se refieren a china como el “reino central”, situando a su sociedad en el centro del mundo, tal y como hacemos los europeos para los que los chinos están en el lejano oriente, y hay quien utiliza el término “usacentrismo” para referirse a ese afán de los norteamericanos por considerar que el mundo es simplemente una extensión de su país que les lleva a llamar series mundiales a la liga de béisbol que sólo juegan sus equipos.

El etnocentrismo puede dar lugar a malentendidos e, incluso, a conflictos. Todos estamos tocados por nuestra cultura madre, lo importante es que no nos salgamos de madre, no llegar nunca a niveles patológicos, a fanatismos. Un buen antídoto contra el etnocentrismo enfermizo es el relativismo cultural que, al contrario de lo que pasa con el etnocentrismo no es una disposición natural sino un ejercicio intelectual consciente.

El relativismo cultural es la disposición a juzgar una cultura desde sí misma. Por supuesto, hacer esto no es nada fácil, ya hemos dicho que no es natural, requiere conocer y entender las normas y valores de la otra sociedad, requiere también reprimir la tendencia a seguir estereotiposy prejuicios, así como,  las valoraciones apresuradas y justicieras que solemos hacer cuando juzgamos a las otras sociedades desde las normas y valores de la nuestra.

Pero el mundo se nos ha hecho pequeño, cada vez hay más contactos entre personas de culturas distintas. Este acercamiento por un lado hace que sea cada vez más necesaria ciertas dosis de relativismo cultural y, por otro lado, con el conocimiento del otro se facilita la tarea de comprender el comportamiento de las personas de otras culturas.

No  he podido resistir la tentación de colocar esta viñeta. A menudo somos poco respetuosos con las creencias ajenas

Una última cuestión importante en relación con el relativismo cultural es plantearse cuáles son sus límites, ¿hemos de tragar con toda clase de conductas porque se basen en normas de otra cultura?.  Bien, yo creo que el relativismo cultural es un proceso racional, por consiguiente, hemos de aproximarnos a otros estilos de vida sin prejuzgarlos realizando un análisis detallado de causas, efectos y del medio ambiente en que se producen, pero esto no significa que toda conducta sea válida o correcta. No tenemos porque aceptar el trabajo infantil o ciertas visiones de la condición femenina por poner dos ejemplos, aunque los antropólogos se encuentran con cosas peores todavía en sus trabajos de campo. Existen límites.

Universalidad, generalidad y particularidad

Venimos manejando el concepto de la diversidad humana representado en el hecho de la cantidad inmensa de culturas que pueblan la Tierra, pero estamos perdiendo de vista que todas estas sociedades tienen el común denominador de que todas tienen precisamente una cultura social.

La antropología asume que existe la llamada igualdad biopsicológica entre los grupos humanos que viene a decir que aunque los individuos difieren en tendencias y capacidades, todas las poblaciones humanas tienen capacidades equivalentes para la cultura. Todos somos capaces de aprender una tradición cultural.

Esto se produce porque ciertos rasgos biológicos, psicológicos, sociales y culturales son universales, compartidos por todos los seres humanos en todas las culturas. Ejemplos de universales de base biológica incluyen el largo período de dependencia infantil o la sexualidad durante todo el año, el ser humano no tiene períodos de celo. Universal de base psicológica es la interacción con los padres, que es vital para el desarrollo de las personas. De tipo social está la tendencia universal a vivir en grupos y en algún tipo de familia y entre los universales culturales más conocidos está el emparejamiento por algún tipo de matrimonio y el tabú del incesto que hace precisamente que ese matrimonio sea en general exogámico (13).

Cuando un rasgo cultural se produce de manera regular en diferentes momentos históricos y lugares pero no en todas las culturas se habla de generalidad cultural. Un ejemplo curioso de generalidad es la familia nuclear, típica de las sociedades industriales modernas y, sorprendentemente, típica de sociedades cazadoras recolectoras que más de uno denominaría como “primitivas” (14).

Por último, ya hemos visto que las distintas culturas difieren enormemente en sus creencias, prácticas, normas y entornos vitales. Así que no es extraño que presenten rasgos culturales exclusivos. Son las denominadas particularidades culturales, por ejemplo, el hecho de que en España se coma y se cene tan tarde es bastante peculiar y llama la atención en todas las guías turísticas que se publican en el extranjero.

Cambio y Difusión Cultural

Nada es inmutable. Nuestro entorno cambia continuamente, si las sociedades también cambian, ¿cómo no van a cambiar las culturas?. Esa es precisamente la gran virtud de las culturas sociales, lo que ha permitido que la especie humana haya sido tan adaptativa: su capacidad para cambiar.

Una de las primeras cuestiones que aprendí al estudiar sociología es que los fenómenos sociales no van solos, suelen estar provocados por varias causas y provocan varios efectos. Por tanto, no es extraño que el cambio en una dimensión de la cultura lleve aparejados cambios en otras dimensiones. Cuanto más compleja es una sociedad los cambios sociales afectan a más dimensiones sociales.

Pongamos como ejemplo uno de los cambios sociales más importantes que se ha producido en los últimos años: la incorporación de la mujer al mundo del trabajo. Este cambio ha provocado una evolución en la institución de la familia, las mujeres se casan más tarde, tienen hijos – si los tienen – más tarde, son más independientes económicamente por tanto hay más divorcios, han aparecido nuevas formas de familia como las monoparentales, ha aumentado la presencia de la mujer en situaciones en las que antes eran una excepción, han cambiado las formas de socialización y educación de los niños, ha aumentado el negocio de las guarderías  y muchos cambios más; en general, la sociedad y la cultura occidental han cambiado mucho.

Mancionis y Plummer señalan que la incorporación de la mujer al trabajo remunerado fuera de casa es un ejemplo de integración cultural, es decir, que – una vez producido un cambio cultural – los elementos de una cultura encajan o vuelven a encajar en el resto de dimensiones sociales. En estas situaciones no existe – o apenas existe - conflicto entre normas, valores y costumbres, por un lado, y las estructuras familiares, económicas y políticas por otro.

Como estos autores señalan, se trata de una visión con un punto de optimismo pues este cambio social no se ha impuesto sin tensiones, pero claro, es que puede ser mucho peor. Ocurre a menudo que los elementos de una cultura cambian a ritmo distinto. Ogburn (15) opinaba que mientras era relativamente fácil el cambio en los elementos materiales de la cultura, esto es, la tecnología; la concepción del mundo, las normas y valores de esa cultura no cambian tan rápidamente. Y esto me recuerda a mi tío Celestino que nunca se acabó de creer del todo que el hombre hubiera hollado la luna. El propio Ogburn denominó esta situación como desajuste cultural. El desajuste cultural puede ser causa de conflicto entre los que se apuntan al cambio con todas las consecuencias y los que no son partidarios del mismo porque agrede su sistema de valores. Me viene a la cabeza el debate sobre el uso de las células madre o la que se armó cuando Darwin empezó a hablar del evolucionismo.

Normalmente se dice que tres son las causas por las que se produce un cambio cultural. En primer lugar, por la invención, que supone la creación de nuevos elementos culturales. Nos estamos refiriendo sobre todo a nuevas formas de tecnología. ¿Cómo ha cambiado a nuestra sociedad el invento del ordenador, del teléfono, del tornillo (16), del telescopio, del jabón, de la espada? Y así podemos retrotraernos a la escena de “2001 una odisea espacial(17) en la que aquel mono descubre que con la tibia podía dar mamporros con mayor fundamento que con su brazo.

En segundo lugar, el cambio cultural puede estar causado por el descubrimiento, es decir, la comprensión o interpretación de algo de manera correcta dejando de lado las explicaciones anteriores. Por tanto tiene que ver más con la ideología y el conocimiento que con los elementos materiales de la cultura, aunque descubrimiento e invención van de la mano muchas veces, el descubrimiento de las ondas hertzianas llevó décadas después al invento de la radio o la televisión.

Por último, el cambio cultural puede venir del préstamo o transmisión de los rasgos culturales de una sociedad a otra. Por su interés vamos a detenernos un poco aquí.

La difusión cultural es, en general, la transmisión de elementos culturales de una cultura a otra. No es necesario el contacto directo entre las dos culturas sino que puede haber sido transmitida por culturas intermedias. A mi se me ocurre el ejemplo de la seda. No nos consta que el Imperio Romano y el Imperio Chino tuvieran contacto directo, sin embargo, había rutas comerciales que llevaban los tejidos desde el primero al segundo a través de múltiples pasos intermedios.

Existe otro concepto parecido, la aculturación, que es el intercambio de rasgos culturales resultante de que los grupos estén en contacto continuado. Los patrones culturales originales de cada una o ambas sociedades pueden verse alterados por ese contacto. La aculturación implica necesariamente el contacto entre sociedades o naciones distintas, supone el cambio cultural en algunos aspectos pero cada grupo permanece con su cultura independiente y diferente (18).

Componentes de la cultura

Independientemente de lo repetido ya varias veces, la enorme diversidad cultural de las sociedades humanas, podemos establecer – atendiendo a la estructura de las culturas – una serie de componentes básicos presentes en todas ellas. Ahora bien, al igual que pasaba con la definición de cultura, podríamos escribir un catálogo de divisiones de componentes según la opinión de diversos autores (19). Vamos a intentar hacer un trabajo de integración, de consenso entre posturas y a presentar una clasificación lo más estándar posible.

Una primera división sería entre elementos materiales o cultura material, en la que habría que incluir todos los objetos que crean los miembros de una sociedad, y los elementos inmateriales o cultura no material, que hace referencia al mundo intangible, es decir, el pensamiento, los valores, los conocimientos, la visión del mundo entre otros conceptos que crean los miembros de una sociedad.

La cultura material y la inmaterial están relacionadas entre sí, ya que los artefactos creados por una sociedad reflejan los valores de esa sociedad. La gran devoción que profesamos a nuestros automóviles está relacionada con nuestra valoración del consumo, el amor que dispensan las tribus cazadoras recolectoras a sus arcos y flechas está relacionado con la valoración que conceden esas sociedades a las habilidades en la caza y en la guerra.

La cultura material refleja también la tecnología de una sociedad. La tecnología es el conocimiento aplicado de que dispone una sociedad para adaptarse a su entorno y poder sobrevivir. Y no sólo nosotros disponemos de tecnología, nuestro etnocentrismo y la importancia que concedemos a nuestros aparatitos electrónicos, a nuestra capacidad de cálculo y a nuestra comprensión científica del universo, nos hace olvidar que tan tecnología es un “grid” de servidores de Google (20) como un hacha de la edad de bronce. Es más, si consideramos la coletilla “adaptarse al entorno” de nuestra definición de tecnología, no sé no sé, a lo mejor resulta que la tecnología de los cazadores recolectores está más adaptada a su entorno que la de nuestra sociedad industrial consumidora abusiva de los recursos naturales.

Dentro de la cultura no material habría que situar uno de los componentes más originales de la cultura: los símbolos. Un símbolo es algo, verbal o no, que viene a representar otra cosa. Lo mejor de todo es que no tiene porque darse una conexión obvia entre el símbolo y lo simbolizado, las más de las veces la relación puede ser incluso completamente arbitraria. ¿Qué tiene que ver una bandera con la nación a la que representa?, ¿el fuego con la purificación?, ¿el agua bendita con la pureza?, ¿un águila, tan amada por la heráldica, con la nobleza?, ¿un círculo rojo con una raya blanca con la prohibición de entrar?.

Dentro del lenguaje simbólico de una sociedad la pieza fundamental es la lengua hablada o escrita. Esta impresionante invención humana permite la comunicación entre los miembros de una sociedad y es el vehículo más importante de la llamada reproducción cultural o enculturación, que permite la transmisión cultural de una generación a la siguiente. El lenguaje nos abre las puertas al conocimiento que una sociedad ha ido acumulando durante siglos independientemente que la transmisión sea oral, escrita o mediante un “pendrive”.

Otros elementos de la cultura son los valores, las creencias, las costumbres y las normas que dan forma a la conducta y la ética de las personas. Según Mancionis y Plummer los valores son modelos culturalmente definidos con los que las personas evalúan lo que es deseable, bueno o bello, y que sirven de guía la vida en sociedad.

Los valores son principios amplios y generales que sirven de base a las creencias. Las creencias son enunciados específicos que las personas consideran ciertos. Mientras los valores son proposiciones abstractas acerca de cómo deben ser las cosas, las creencias hacen referencia a asuntos más específicos sobre los que se puede emitir un juicio acerca de su veracidad o falsedad.

Las costumbres son reglas de conducta que se siguen en la interacción cotidiana y rutinaria. Por ejemplo las normas de etiqueta y de cortesía, el decir los buenos días o vestir como requiere la ocasión. Las costumbres sirven para distinguir las conductas adecuadas, inadecuadas o impertinentes.

Las normas son reglas más exigentes, y por tanto, menos flexibles que las costumbres, mediante las normas una sociedad regula la conducta de sus miembros prohibiendo lo que no es socialmente aceptable o prescribiendo cuál es la forma correcta de hacer las cosas.

Las personas pueden aprender, interpretar y manipular la misma regla de formas diferentes, utilizando creativamente su cultura en lugar de seguirla ciegamente. Algunos antropólogos consideran útil distinguir entre la cultura ideal, que es lo que la gente debería hacer y que, si les preguntas, es lo que dicen que hacen; y la cultura real que se refiere al comportamiento real tal y como lo observa el científico social.

No olvidemos para terminar, que para los sociólogos todos estos componentes culturales, al tener un amplio consenso social, son instituciones sociales.

Cultura y Personalidad

Ante tal cuerpo de normas, valores, creencias y símbolos institucionalizados en una sociedad, no es de extrañar que toda cultura ejerza una fuerte presión en todos los individuos que la conforman, y que tiendan a comportarse según unas determinadas personalidades – personalidades básicas – que reflejan las características propias de los contornos sociales estereotipados de dicha cultura.

En realidad se trata de una muy humana búsqueda de la normalidad, de parecerse a un estándar configurado por las pautas culturales establecidas. Durante muchos años, en mi primera juventud, viéndome desde la tribuna del tiempo me doy cuenta que mi forma de actuar era un programa más o menos consciente de la conquista de la normalidad. Yo quería ser ingeniero, tener una familia, una casa, un coche y nunca quise un perro porque no me gustan, ¿hay algo más convencional?. Era mi deseo pues, por azares de la vida, yo estaba en una posición muy cercana a la marginalidad.

Pero, de la misma manera que yo aspiraba a la normalidad hay quién busca lo contrario. Siempre hay individuos no adaptados, no integrados culturalmente. Estas faltas de adaptación revelan que la relación entre el individuo y la sociedad que lo contiene no siempre es armónica, no está exenta de tensiones y conflictos. Gracias a Dios los seres humanos poseemos importantes márgenes de libertad e independencia lo que redunda en la posibilidad de desarrollo dinámico y creativo de las culturas.

Para Terminar

Creo que con esto termino. Sé que he dejado temas en el tintero y a importantísimos autores en la estantería de mi biblioteca y en la memoria de mi ordenador. También he tratado muchos asuntos muy por encima pero, querido lector, es que la cultura de las sociedades ha merecido la escritura de libros enteros y yo he hecho un resumen tratando de equilibrar, el contenido, la profundidad del mismo, el rigor y facilitar la comprensión de los conceptos que pretendo divulgar. No sé si lo he conseguido. Vosotros amigos tenéis la palabra.


Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo

Notas:

12.  Para ampliar información sobre chovinismo pulsa el enlace.
13.  Para ampliar información sobre la exogamia pulsa el enlace.
14.  Es la formada por los padres y los hijos hasta que se independizan. Es típica de las sociedades industriales, en las sociedades agrícolas las familias son extensas, agrupan a varios núcleos familiares convivientes, y suelen ser patriarcales, existe un patriarca que hace de jefe familiar, hay también fórmulas matriarcales. Curiosamente las familias nucleares se dan como forma de familia en sociedades cazadoras recolectoras, que alternan en diferente período del año la convivencia con el resto del clan y en otros períodos viven solas. Para ampliar información sobre la familia nuclear pulsa el enlace.
15.  Para más información sobre William Ogburn pulsa sobre el enlace.
16.  Para más información sobre el invento del tornillo pulsa sobre el enlace
17.  Se trata de una escena simbólica sobre la invención de las armas o de la tecnología si se quiere. En un amanecer, unos primates se despiertan y encuentran enfrente del refugio un monolito negro, un bloque ortoédrico perfecto de varios metros de altura que provoca la alarma en el grupo y un primer momento de confusión y miedo. Al poco tiempo, se acercan y, confiando prudentemente, llegan incluso a acariciarlo. A la postre, uno de los simios se da cuenta de cómo utilizar un hueso como herramienta y arma al tiempo que se observan “flashbacks” mentales del monolito, sugiriéndose que este ha motivado ciertos cambios en la conducta de los primates y les ha dado cierto grado de conciencia sobre los recursos disponibles para sobrevivir debido a que ahora los monos son capaces de matar animales y comer carne. A la mañana siguiente le arrebatan el control de la charca a la otra manada, matando en el proceso al líder de la manada rival. Exultante con su triunfo, el primate vencedor lanza su hueso al aire, produciéndose una enorme elipsis temporal en la narración: el hueso que asciende en el aire, pasa a convertirse en un ingenio espacial que surca el espacio entre la Tierra y la Luna en el año 1999 de nuestra era; se lo ha denominado la "elipsis más larga de la historia del cine" de 4 millones de años. Para más información sobre 2001una odisea en el espacio pulsa sobre el enlace. Adjunto como homenaje un visor del vídeo de la escena en Youtube.

18.  Una de las causas más comunes de aculturación se ha dado durante las colonizaciones de unas naciones por otras, por eso el término también se usa en un sentido peyorativo. Pero no es necesario que una cultura colonice a otra para que se dé un proceso de aculturación.
19.  No voy a entrar en la consideración de los mitos y leyendas, ritos, formas religiosas pues pueden incluirse en el terreno de las creencias y porque su descripción me haría entrar en una materia extensa de la que no sabría salir sin muchas explicaciones que harían todavía más largo al artículo.
20.  Servidores grid, servidores en malla, computación en malla o computación o informática distribuida son términos prácticamente equivalentes, son un grupo variable de servidores que actúan conjuntamente como si de una única máquina se tratara,  pueden estar juntos unidos por una red local o separados geográficamente unidos por redes de area metropolitana (MAN) o redes de área amplia (WAN) como Internet. Para más información sobre computacióndistribuída pulse sobre el enlace.

Bibliografía:

La explicación Sociológica
Una introducción a la Sociología
2ª Edición
José Félix Tezanos
UNED
Madrid 1998

Sociología,
John Mancionis y Ken Plummer,
Pearson Prentice Hall,
Madrid 2005

Antropología, una explicación de la diversidad humana,
Conrad Phillip Kottak,
McGraw-Hill,
Madrid 1999

Introducción a la Etnología
Jacques Lombard
Alianza Universidad
Madrid 1997

es.wikipedia.org




lunes, 9 de junio de 2014

El Mayor Invento de la Humanidad: La Cultura




Foto tomada del blog universal-culture.blogspot.com


Como Max Weber, creo que el hombre es un animal
suspendido en unas telarañas de significados que él
mismo ha ido tejiendo. La cultura son esas telarañas.
Clifford Geertz. The interpretation of cultures.

La función capital de la cultura, su verdadera razón
De ser, es defendernos contra la naturaleza.
Sigmund Freud. El porvenir de una ilusión III


El concepto de cultura en las ciencias sociales

Mi madre repetía a menudo a quien quisiera oírlo que a mi hermano y a mí mis padres no podían dejarnos posesiones ni dinero pero que harían todo lo posible por proporcionarnos una “cultura”. Mi madre se refería al significado común de la palabra cultura.  Mi madre veía la cultura como un conjunto de conocimientos, entre los que destacaba una carrera universitaria pero incluía también a la literatura, la música, la ciencia o el cine, que me permitirían alcanzar un estatus y una renta superior a la que mis padres tenían. Tengo que afirmar que los dos, mis padres, cumplieron con creces su parte del trato hasta donde pudieron, tengo mis dudas de que yo haya cumplido completamente la mía, sobre todo he fallado en esto de convertir los bienes culturales de que dispongo – lo que calificarían como capital humano los amantes de la economía clásica - en dinero; en cualquier caso, también he llegado hasta donde he podido, o me han dejado, que no es lo mismo pero al final es igual.

Pero en las ciencias sociales el concepto de cultura es diferente y es que la palabreja en cuestión es de esas que, aunque teniendo la misma raíz latina – significaba cultivo -, tiene en castellano múltiples significados. De hecho, si hemos de hacer caso al diccionario de la Real Academia, tiene seis (1). Aunque seis son pocos significados si los comparamos con las ciento cincuenta definiciones de cultura, desde el punto de vista de las ciencias sociales, que Kroeber y Kickhohn inventariaron en un libro que trataba específicamente de este tema (2). Y esto puede sorprender pero es que por la cultura de las sociedades se han preocupado mucho los sociólogos y los antropólogos en primera instancia, como asunto primordial y, por supuesto, también ha influido enormemente en los enfoques y teorías de la psicología social, de la ciencia política e, incluso, de la economía y la historia.

Entonces, ¿en qué consiste la cultura para las ciencias sociales?. Creo que el lector me odiaría con mucha razón si empezara a relacionar las ciento cincuenta definiciones, además para eso ya está el libro de Kroeber y Kickhohn. Hay muchas definiciones válidas pero elegiremos una. El gran antropólogo Malinowski (3) se refería a la cultura como “el conjunto integral constituido por los utensilios y bienes de consumo, por el cuerpo de normas que rige los diversos grupos sociales, por las ideas y artesanías, creencias y costumbres. Ya consideremos una cultura muy simple y primitiva o una extremadamente compleja y desarrollada, estaremos en presencia de un vasto aparato, en parte material, en parte humano y en parte espiritual, con el que el hombre es capaz de superar los problemas concretos y específicos que lo enfrentan”.

Malinowski quiso subrayar tres aspectos básicos de la cultura. En primer lugar, que la cultura, en tanto en cuanto que el ser humano es una especie animal, tiene una base biológica. Ha surgido durante el proceso evolutivo de los homínidos. En segundo término, gracias a la tecnología propia de cada cultura, el ser humano ha creado un ambiente secundario, una especie de urna de protección para adaptarse al medio y mejorar las condiciones de vida de los miembros de una sociedad. Y, por último, la definición de cultura debe tener en cuenta otro aspecto esencial: la organización, ya que con el propósito de lograr cualquier objetivo o alcanzar un fin los humanos deben organizarse socialmente y esto se convierte en una tendencia a crear grupos sociales permanentes.

La cultura presenta una serie de rasgos comunes, por un lado, y una gran diversidad cultural entre las diferentes sociedades, incluso en sociedades complejas, podemos encontrar una gran diversidad cultural dentro de ellas. Vamos a hablar de ello a continuación, de lo que une a todas las culturas y lo que las diferencia.

Rasgos comunes a todas las culturas

El rasgo común sobresaliente es que la cultura es específica de las sociedades humanas. Aunque se ha puesto mucho énfasis en las protoculturas de los simios (4), el carácter simbólico de la cultura, el aprendizaje social y los métodos de reproducción cultural mediante el lenguaje entre otras características exclusivas, hacen que sean sólo los humanos los únicos seres capaces sobre la faz de la Tierra de crear y transmitir la cultura.

Por tanto la cultura es el factor fundamental de la sociabilidad humana y sólo puede desarrollarse en sociedad. La cultura identifica a las sociedades e identifica a cada persona con la sociedad a la que pertenece y, lo que es más importante, permite a cada individuo autoidentificarse con la sociedad de la que forma parte.

La cultura no está escrita en nuestro código genético. Se trata de una adquisición, no es innata, se aprende. Las personas aprenden el acervo cultural de su sociedad mediante los procesos de aprendizaje formal y la socialización (5). La cultura es simbólica, los símbolos, el lenguaje y la mera observación de los comportamientos de los demás son los vehículos del aprendizaje cultural, lo que todavía hace a la cultura más humana, que yo sepa no hay por ahí miembros del reino animal con capacidad de compresión simbólica, quizás algún primo simio, pero de manera muy embrionaria.

En toda sociedad la cultura está institucionalizada. No exactamente en el sentido de que toda cultura pertenece a una sociedad que debe tener un Estado hablando en términos políticos o jurídicos, ni instituciones formales de gobierno, éstas aparecieron en tiempos históricos recientes (6). (¿hablar de cultura sociedad y estado?) Aquí el término institución social se entiende como pautas de comportamiento con un amplio consenso social, tan amplio, que si las sigues se trata de un comportamiento normal y si no lo haces puedes incurrir, como mínimo en una extravagancia y, como máximo… no hay máximo puede pasarte cualquier cosa dependiendo de la sociedad y el tiempo histórico en el que estés. Hay sociedades muy poco tolerantes en esto de las desviaciones culturales.

Por tanto las pautas culturales, es decir, las normas, los valores, las creencias, las costumbres, las leyes conforman un cuerpo de instituciones que regulan el comportamiento social e influyen en la personalidad de los miembros de la sociedad. Lo veremos más adelante.

La cultura hace posible una mejor adaptación del hombre al medio físico, con la utilización de todo un componente de medios materiales, de tecnología, que nos permiten elevarnos por encima de las posibilidades que la madre Naturaleza nos dotó en origen. No olvidemos, por ejemplo, que el ser humano ha poblado toda la Tierra aunque seamos originarios de África, yo personalmente, por muchos documentales del National Geographic que he visto, nunca he tenido noticias de una gacela o una serpiente de cascabel paseando por las cercanías del círculo polar ártico, sin embargo, parece que los esquimales se dan mucha maña en estos menesteres. Y puestos a poner ejemplos, los seres humanos no parecen muy adaptados por sí mismos para pasear por el suelo ceniciento de la Luna, sin embargo, miembros de la tribu de los Estados Unidos que, a pesar de ser gente extraña y un poco maniática, no dejan de ser humanos, se han dado unos cuantos garbeos por nuestro satélite.

Me gustaría realizar dos apuntes breves más acerca de cómo la cultura nos permite adaptarnos al medio físico. En primer lugar, en cierto modo la cultura se impone a la naturaleza. La cultura toma las necesidades biológicas que compartimos con otros animales y nos enseña a expresarlas de formas particulares. Por ejemplo, las personas tienen que comer, pero la cultura nos enseña qué, cuándo y cómo. Otro ejemplo puede ser cuando se asignan horarios de baño en un balneario, la naturaleza ha creado la fuente termal, pero para el usuario sólo existe hasta las seis de la tarde.

El segundo apunte que quería hacer es que la cultura no sólo nos permite adaptarnos bien al medio, también tiene su lado oscuro, la cultura puede ser mal adaptante, amenazando la existencia continuada del grupo, es decir, la supervivencia y la reproducción. El ejemplo más fácil son los patrones culturales modernos como las políticas que fomentan la superpoblación, el consumismo desmedido o la contaminación ambiental que no parecen conductas que a largo plazo sean buenas para nuestro medio ambiente sino todo lo contrario.

Más aún, las prácticas que son mal adaptantes o inocuas para una cultura podrían ser perjudiciales para otra con la que comercia o la que domina políticamente. Ejemplos en la historia hay a raudales.

La diversidad cultural

En un restaurante de Caracas, mi compañero de trabajo y de viaje, le dijo al camarero, “¡vale!”, para indicarle que ya tenía suficiente comida en el plato, sin embargo, el camarero le echó otro cazo de comida y se quedó expectante, mi compañero alarmado dijo “!qué vale¡, ¡qué vale!” y el camarero mirando a mi compañero como si estuviera loco, le sirvió hasta que la comida rebasaba los bordes del plato, se hubiera podido poner una banderita en la parte superior del montón comida como si de una cumbre borrascosa se tratara. “Pero si le he dicho que vale” – dijo desesperado mi compañero – “Pero si no cabe más en el plato” – le contestó el camarero. Un señor de una mesa vecina, disimulando apenas que la escena le había divertido mucho, explicó al viajero español y al camarero venezolano que España y Venezuela están separadas  por la misma lengua y que lo que esta parte del océano puede significar que vale que ya está bien en aquella parte del charco puede significar que vale que eche más. Incluso en culturas tan parecidas puede haber equívocos culturales.

Lo que le pasó a este amigo con el camarero caraqueño fue un episodio muy leve de lo que se denomina choque cultural, que es la desorientación, incomprensión o reacción desagradable que se produce al vernos expuestos a una cultura diferente que cuestiona nuestros propios parámetros culturales. Y digo leve porque los choques culturales pueden traer consecuencias muy desagradables.

Y es que la Tierra está poblada por miles de sociedades y grupos sociales distintos con culturas distintas. La especie humana presenta una enorme diversidad cultural desde  los famosos yanomamos (7) del Amazonas, tantas veces estudiados por los antropólogos, hasta el otro vivero de la antropología, la isla de Nueva Guinea (8), en donde se hablan miles de lenguas distintas, pasando por las grandes culturas, las europeas, las árabes o las orientales. Además existen distintos niveles en las culturas de manera que este asunto es bastante complicado de analizar. Vamos a ver si ponemos un poco de orden en este maremágnum.

En una primera división podemos hablar de cultura nacional e internacional. La cultura nacional se refiere a las experiencias, creencias, patrones de comportamiento y valores compartidos por los ciudadanos de un mismo Estado. El concepto es tan intuitivo que no se necesitan ejemplos. Cultura internacional es el término utilizado cuando hablamos de tradiciones culturales que se extienden más allá de las fronteras nacionales como la cultura europea o la cultura árabe.

Pero en la realidad todo es más complicado. Sabemos por experiencia que muchas sociedades son multiculturales, en muchas naciones existen múltiples creencias, visiones del mundo, formas de hacer las cosas. En España, por ejemplo, tenemos diferentes lenguas, culturas y tradiciones no exentas de tensiones entre ellas, pero es que además, con los grandes procesos migratorios, hay comunidades musulmanas, latinoamericanas que han traído sus propios patrones culturales convirtiendo a la sociedad española en claramente multicultural compuesta de distintas subculturas.

El término subcultura hace referencia a las manifestaciones culturales que distinguen a un segmento de la población. Se puede hablar de subcultura de la juventud o de subcultura gay pero otras subculturas tienen su origen en la etnicidad,  la religión o clase, como por ejemplo, las subculturas judía, católica o protestante en una sociedad multirreligiosa como la de los Estados Unidos. No siempre es correcto clasificar a las personas en categorías subculturales porque en las sociedades complejas una misma persona pertenece o comparte criterios con distintos universos culturales a los que dedica dosis variable de lealtad y desapego a cada una de ellas.

Lógicamente, si hablamos de diversidad cultural y distintas subculturas no sólo estamos hablando de variedad, hemos de analizar si existe una jerarquía entre ellas. A menudo consideramos como cultura dominante a la cultura de los segmentos dominantes de una sociedad, pero este término no es muy del agrado de muchos sociólogos y antropólogos pues de alguna manera el término menosprecia al resto y, ya se sabe, en esto del estudio de las culturas, no se puede considerar a unas superiores a las otras o caerás en el prejuicio cultural o en alguna forma de “centrismo cultural” como veremos un poco más adelante.

La diversidad cultural también puede manifestarse en forma de rechazo u oposición a los valores de una sociedad. Este tipo de manifestaciones culturales contrarias a los valores dominantes de una sociedad se le denomina contracultura. El ejemplo más gráfico de contracultura podemos encontrarlo en los movimientos juveniles. En los años ’60 surgió el movimiento “hippy”(9), o jipi según la Real Academia, que se oponía a valores como la competitividad, el individualismo y el consumismo; o el movimiento “punk” de finales de los ’70, protagonizado por una juventud víctima de la crisis del petróleo y que adoptaba los modos y maneras más desagradables a la estética y ética mayoritaria en la sociedad.

La diversidad cultural también se aprecia entre las clases sociales. Al principio os comentaba como mi madre estaba preocupada porque mi hermano y yo fuéramos gente culta, sofisticada, amantes de las bellas artes y capaces de expresarnos con propiedad en cualquier ambiente. En una palabra, que al menos en lo que se refiere a nuestro nivel cultural nos alineáramos con las élites sociales. Mucho le tengo que agradecer a la constancia de mi madre porque nunca he desentonado en las raras ocasiones que he tenido que alternar con jueces, diplomáticos y alguna que otra alta magistratura del Estado.

Pero, volvamos a la sociología, hemos de distinguir entre cultura elitista, que son las manifestaciones culturales de las que se sirven las élites para distinguirse del resto de la sociedad, y cultura popular, que se refiere a las manifestaciones culturales ampliamente difundidas entre los miembros de una sociedad. De esta manera, la sinfonía nº 6 de Chaikovski pertenecería a la cultura elitista y la canción “Michelle” de los Beatles pertenecería a la cultura popular. Y este ejemplo me permite ilustrar, con dos piezas que me encantan y que me parecen muy meritorias, que para los sociólogos la cultura elitista no es superior a la cultura popular, no somos críticos musicales.

El gran sociólogo francés Pierre Bourdieu (10) trató mucho de estos asuntos, recuerdo haber pasado muy buenos ratos leyéndolo. Como cuando habla de una investigación acerca de las Cuatro Estaciones de Vivaldi y de cómo, conforme fue siendo conocida esta pieza musical por más capas de la población, las élites fueron cambiando su opinión hacia la misma, abrazando a otras composiciones de la música clásica menos conocidas, como iconos culturales.

¿Existe una cultura global?

Mancionis y Plummer (11), se plantean está pregunta. Yo la contestaría afirmativamente.  Un día, hace ya muchos años cuando estaba de moda, paseando por las calles de Asuán, al sur de Egipto, escuché “¡vaya, vaya, aquí no hay playa!”, que es la última canción que esperaba oír. Como mucho, tan lejos de España, estaba preparado para escuchar algo de Julio Iglesias.

A pesar de que actualmente hay miles de culturas en el mundo, éste se nos ha hecho mucho más pequeño. En cualquier parte puedes comerte una hamburguesa que te sabe igual que la del McDonald’s de la Gran Vía, a la gente la ves vestir vaqueros o llevar traje y corbata, encuentras camisetas del Madrid o del Barça en cualquier latitud, oyes la misma música en una Bazar del Cairo que en un chiringuito de Shaghai. Las sociedades nunca han estado tan interrelacionadas mediante todo tipo de vínculos y contactos como ahora mismo lo están. A esto contribuyen, entre otras circunstancias, la existencia de una economía global, las comunicaciones globales y el flujo global de personas.

Estos vínculos globales hacen que las culturas se parezcan un poco más, al menos en los aspectos más superficiales. Pero también han generado  problemas de desigualdad y de rechazo y autoafirmación de valores propios, muchas veces, por desgracia, con el recurso a la violencia.

Continuará

Creo que voy a utilizar la técnica del “continuará” de los viejos folletines de los periódicos dieciochescos o de las series de televisión. No me ha cabido todo lo que quiero decir sobre la cultura en un único artículo lo que llenará de regocijo al grupo de amigos que me acusan de escribir artículos largos. Pero, ¿cómo hablar de la cultura social sin tratar temas como los componentes de la cultura, sobre cómo se difunde, sobre el relativismo cultural, sobre cómo afecta la cultura de la sociedad a la personalidad de los individuos o cómo ven a la cultura las principales escuelas sociológicas?. La solución: en un próximo capítulo. Para aliviar la tensión de espera ya os adelanto que el asesino no es el mayordomo.


Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo


Notas:

  1. Cultura en el diccionario de la RAE
  2. A.L. Kroeber y C. Kluckhon: Culture, a critical review of concepts and definitions. Random House, Nueva York, 1963
  3. Bronislaw Malinowsky en la Wikipedia
  4. Nuestros parientes cercanos chimpancés y los gorilas, tienen capacidades culturales rudimentarias. Es lo que se denomina por los etólogos, protocultura. Sin embargo ningún otro animal tiene las capacidades culturales elaboradas – aprender, comunicar, almacenar, procesar y utilizar la información – en la misma medida que el género homo.
  5. La socialización es el proceso mediante el cual el ser humano aprende e interioriza, en el transcurso de su vida, los elementos socioculturales de su medioambiente, los integra a la estructura de su personalidad, bajo la influencia de experiencias y de agentes sociales significativos, y se adapta así al entorno social en cuyo seno debe vivir.
  6. Hay que distinguir entre cultura, sociedad y Estado. La cultura se refiere a unas pautas comunes de vida de un grupo social. Un Estado es una entidad política con un territorio con fronteras reconocidas y una sociedad hace referencia a la interacción ordenada de las personas en un ámbito territorial que puede ser un Estado, o inferior o superior al nivel del Estado. Podemos hablar de sociedad madrileña, sociedad española o sociedad europea.
  7. La tribu de los yanomamos en la Wikipedia
  8. La isla de Nueva Guinea en la Wikipedia
  9. El movimiento hippy, hippie o jipi en la Wikipedia
  10. Pierre Bourdieu en la Wikipedia
  11. John Mancionis es profesor de sociología en el Kenyon College en Ohio, EEUU. Para más información pulsa aquí. Ken Plummer es profesor de sociología en la Universidad de Essex, Reino Unido. Para más información pulse aquí.

Bibliografía:

La explicación Sociológica
Una introducción a la Sociología
2ª Edición
José Félix Tezanos
UNED
Madrid 1998

Sociología,
John Mancionis y Ken Plummer,
Pearson Prentice Hall,
Madrid 2005

Antropología, una explicación de la diversidad humana,
Conrad Phillip Kottak,
McGraw-Hill,
Madrid 1999

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