miércoles, 8 de diciembre de 2021

El homo usuarius

 

(Breve etnografía de los usuarios de aplicaciones informáticas)

Resumen

Todo humano moderno es usuario de algo, en particular, de aplicaciones informáticas. Este artículo es una descripción de los tipos de usuarios de aplicaciones desde el punto de vista de un desarrollador y se completa con una serie de consejos para obtener una comunicación personal buena entre el técnico y el usuario imprescindible para realizar un buen trabajo.

Abstract

Every modern human being is a user of something, particularly computer applications. This article is a description of the types of application users from a developer's point of view and is completed with a series of tips for good personal communication between the technician and the user, which is essential to do a good job.

Índice

·         Introducción a la figura del homo usuarius

·         Actitud y conocimiento tecnológico

·         Homo usuarius stultus

·         Homo usuarius intelligens

·         Homo usuarius voluntarius

·         Homo usuarius inimicus

·         Consejos útiles para lidiar con los usuarios

 

Introducción a la figura del homo usuarius

Ser usuario de algo es, en cierto modo, como ser un peatón. En algún momento de la vida, seas quién seas y te dediques a lo que te dediques, lo eres. Y, por si fuera poco, en un mundo tan tecnificado como el que vivimos, eres usuario de algo con mucha frecuencia.

El lector avisado podría aducir que durmiendo no se es usuario de nada, pero a mí se me ocurre que, si no se duerme en un lecho de paja, al menos se es usuario de una marca de colchones.

Así que el ser humano moderno es un homo usuarius que se pasa la vida siendo usuario de algo, en cierto modo, es prácticamente indistinguible del homo sapiens actual.

Si hacemos un experimento mental y nos trajéramos del pasado a un cazador-recolector y lo comparáramos con una persona contemporánea, no encontraríamos ninguna diferencia biológica. Encontraríamos diferencias culturales y seguro que no era la menor el hecho de que el segundo tipo sería usuario de algo.

Ya no quedan humanos – salvo en selvas remotas o islas alejadas del tráfico marítimo – que no sean usuarios de una empresa de telefonía, de un club de libros por correspondencia o de una pizzería italiana sin ningún empleado italiano en su plantilla.

Así pues, el homo usuarius es un término filosófico, como el homo politicus o el homo oeconomicus, tan usado por politólogos y economistas, en el primer caso cuando se refieren a un humano genérico que tiene una serie de características cautivas de un contexto político vigente en un determinado período histórico o, en el segundo caso, cuando es esclavo de ese concepto con extremidades invisibles al que llamamos mercado.

No obstante, de la amplísima taxonomía de usuarios que pueblan el mundo, en este artículo me voy a referir a un tipo concreto, los de una aplicación informática desarrollada específicamente para ellos. Más que nada porque me falta conocimiento y capacidad para contemplar la complejidad de estudiar al usuario como un todo, sin embargo, llevo treinta y seis años trabajando en el desarrollo de sistemas de información así que, a poco que Dios me haya dotado de una mínima inteligencia, soy toda una autoridad en el trato con usuarios de informática.

Y para ellos trabajamos un motón de personas, entre los cuales estamos los desarrolladores. Un conjunto de almas atormentadas y mal pagadas que intentamos satisfacer sus exigencias- a menudo tiránicas - con código de programación, bases de datos y algunos con técnicas de ingeniería del software.

A pesar de llevar atado tanto tiempo a este grupo de personas, de haberlas sufrido o disfrutado, depende del caso, no creo que este heterogéneo colectivo pueda calificarse como nefasto, aunque hay algún individuo nefasto entre sus filas, pero si podríamos calificarlo como nefando - sin pretender ofender al prójimo - en el sentido de que nadie se atreve a escribir sobre ellos… hasta ahora.

Actitud y conocimiento tecnológico

Para el estudio de los usuarios hemos de echar mano de dos variables: la actitud y el conocimiento tecnológico.

La actitud es el grado de implicación de un usuario en el desarrollo de la aplicación de la que va a ser receptor. Si la recibe convencido de que va a ser útil para su trabajo estará a favor del equipo de desarrollo y dará toda la ayuda de la que sea capaz de proporcionar. Si es renuente por desconfianza, miedo a la desaparición de su trabajo, indolencia o cualquiera otra causa, puede llegar a ser un quebradero de cabeza e incluso, si la oposición es tenaz, puede llevar al fracaso del proyecto.

El conocimiento tecnológico hace referencia a la capacidad en el entendimiento de cómo funciona la tecnología, en particular, los programas de ordenador y, lo que es más importante, a ser capaz de conceptualizar su trabajo estructuradamente y explicarlo en términos próximos al lenguaje tecnológico.

Desgraciadamente, abundando en esto último, hay mucha gente que hace su trabajo sin pensar nunca en la filosofía de lo que hace, en el cómo y el por qué, dicho un modo más claro, no saben expresar ni oralmente ni por escrito, el contenido de su puesto de trabajo; a estos, por supuesto, hay que colocarlos en la escala negativa de la variable de conocimiento tecnológico.

Otros hay, en cambio, que cuando se le acercan los informáticos a hablar con ellos son capaces de explicar las reglas en las que se basa su labor diaria y de ayudar a los técnicos a entender unos procedimientos con los que estos últimos normalmente no tienen relación ni familiaridad; estos están en la escala positiva de la variable del conocimiento tecnológico.

Del cruce de ambas variables obtenemos el siguiente gráfico:



Del estudio del gráfico surgen cuatro tipos ideales de homo usuarius: el “stultus”, que son aquellos que tienen un conocimiento bajo y una actitud negativa, el “intelligens”, que son los que disponen de un elevado conocimiento y una actitud a favor, el “voluntarius”, que hace lo que puede pero le faltan conocimientos tecnológicos y, por último, el “inimicus”, a los que no les hace falta conocimientos pero tienen una actitud negativa.

Vamos a ver cada uno de los tipos ideales en detalle.

Homo usuarius stultus

Lo que convierte al “usuarius” en “stultus” es la ignorancia. En nuestra sociedad posindustrial se ha creado la ficción de que la gente sabe de tecnología. Está tan presente en nuestra vida, manejamos tantos aparatitos que contienen microprocesadores dentro, que nos hace pensar que deslizar los dedos por la pantalla para pasar a la siguiente foto nos da un “cum laude” en informática.

Se oye mucho que los nativos digitales saben de informática porque han nacido rodeados de dispositivos electrónicos. En verdad saben manejarlos como nadie, han desarrollado una percepción especial que no tienen sus mayores que hasta que no se hicieron adultos no tuvieron contacto con la computación o las telecomunicaciones. Pero si se le pregunta cuál es el funcionamiento básico de su teléfono móvil o cómo funciona una memoria o en qué consiste el trabajo de su primo programador en Java, no tendrá ni repajolera idea. Así que, si los más diestros no tienen ni idea, podemos imaginarnos los conocimientos de los más siniestros.

La conclusión sería que la gente no es que sepa de informática, sino que se ha acostumbrado a ella. De manera que la mayoría tan sólo tiene un conocimiento muy parcial.

Como el stultus padece una forma de ignorancia suele acompañar de una cierta osadía su relación con la informática. Es muy dado a minimizar dificultades y maximizar las facilidades, lo que le parece fácil es realidad muy difícil y se entusiasma con lo que para él es muy difícil cuando en realidad ha sido muy fácil de implementar.

Entre los “stultus” son comunes las actitudes negativas, desde la oposición total a la inercia administrativa. Se suelen tomar como horas extra no computables la labor de descripción de sus procesos de trabajo, tan necesaria para que el analista informático pueda entender dichos procesos y traducirlos al ámbito tecnológico. No alcanzan a ver que esta labor forma en realidad parte de su trabajo, piensan que desarrollar una aplicación es sólo un problema de los informáticos.

Creen que la futura aplicación no va a facilitarle su trabajo, más bien al contrario, la única misión del departamento de informática de su empresa es ponerle la oficina cabeza abajo, modificando esa forma de trabajar tan cómoda que ha demostrado su ineficacia durante años pero que, como siempre se ha hecho así, así se debe seguir haciendo por los siglos de los siglos.

En todo caso, si al final todo sale bien, cuando aprende y comprende la nueva aplicación y los nuevos métodos de trabajo se le hacen imprescindibles y ya no puede vivir sin ellos y, algunos, hasta te lo agradecen.

El caso máximo de ignorancia informática es el analfabeto digital. Es la persona que no conoce los rudimentos del manejo de los ordenadores y su mente es completamente incapaz de seguir algo que no sea analógico. Es, con mucho, el peor usuario.

El analfabeto funcional, aquel que apenas sabe leer y escribir, puede llegar a ser mejor usuario que el analfabeto digital. El funcional conoce sus limitaciones, la propia sociedad se lo recuerda a cada instante y les reserva los peores puestos de trabajo cuando no son destinados directamente a la precariedad más absoluta. De manera que conoce su sitio en el mundo y el pobre no suele pretender nada por encima de sus posibilidades.

En cambio, el analfabeto digital puede tener un buen nivel cultural siempre que no sea digital. Puede ser catedrático de instituto de lenguas muertas, juez del tribunal supremo, empresario de éxito y cien miles roles sociales más que atesoran un prestigio alto. Pero cuando topan con las nuevas tecnologías no se enteran de nada y, como analfabetos que son, reaccionan con una buena dosis de disonancia cognitiva. Ellos, al contrario que el analfabeto de toda la vida, no son conscientes de su propio analfabetismo ni de la tara que supone para su rendimiento laboral en un mundo como el nuestro.

La disonancia cognitiva es un malestar que se manifiesta cuando se hace consciente la diferencia entre tu visión del mundo y la realidad del mismo, esto, evidentemente incluye darse cuenta de las limitaciones de sus habilidades. Por eso suelen reaccionar con agresividad o de manera despectiva hacia los técnicos cuando se encuentran con una situación en la que la tecnología es la clave.

El peor de los casos posibles es un analfabeto digital con poder. Supe hace algunos años del caso de un juez que amenazó con juzgar por desacato a unos informáticos del Ministerio de Justicia por querer que franqueara la frontera del siglo XIX. Un analfabeto con poder puede cargarse un proyecto.

Tengo que admitir que el número de analfabetos digitales va disminuyendo conforme la tecnología va llenando todos los huecos de la vida cotidiana y, como existe una correlación entre la edad y el analfabetismo digital, conforme las cohortes de edad más avanzada van jubilándose y desapareciendo de este mundo traidor.

Homo usuarius intelligens

Cuando un usuario tiene un buen nivel de conocimiento tecnológico y una actitud positiva ante el futuro de disponer de una nueva aplicación informática para su trabajo, estamos ante el homo usuarius intelligens y ante la felicidad más absoluta del desarrollador de sistemas de información.

Piénsese que el intelligens entiende el beneficio de la informatización y hará todo lo posible para ayudar en el desarrollo. Escribirá, probablemente motu proprio, documentos explicativos, resolverá dudas, hará de lubricante con compañeros menos cultos y dispuestos, será cómplice y confidente - en el mejor de los sentidos - de los informáticos y, normalmente tomará la iniciativa en las pruebas de aceptación de los sistemas. Tener un intelligens en el desarrollo es rozar el cielo con la punta de los dedos.

En las metodologías de desarrollo conocidas como “ágiles” existe la figura del “product owner” o propietario del producto. Esta figura consiste en un usuario conocedor de las reglas de negocio, es decir, comprende y es capaz de estructurar los procedimientos de trabajo y, al mismo tiempo, tiene un nivel alto de conocimiento tecnológico, lo que le permite la toma de decisiones importantes en el desarrollo del producto de software resultante. Podríamos decir que un product owner es un usuarius intelligens llevado al extremo.

Esto es a la vez una ventaja y un inconveniente de las metodologías ágiles. Es una ventaja, porque pones en el foco del desarrollo en las necesidades de las personas que van a trabajar con la futura aplicación, pero es un inconveniente porque encontrar alguien capaz de realizar esta función en algunas organizaciones es como encontrar un unicornio con el cuerno de colores. Pienso que las metodologías ágiles pecan de optimismo en este aspecto y que esta función solo se puede encontrar en organizaciones con un muy alto nivel de madurez tecnológica.

Yo he tenido la suerte de encontrar más de un intelligens, pero a pesar de lo buenos que eran, no creo que pudieran ser product owner tal y como lo definen las metodologías ágiles. Es lo que tiene no trabajar en la NASA o Airbus.

El principal problema con los “usuarius intelligens” es que su entusiasmo los lleve a traspasar la línea que separa los desarrolladores y los usuarios y se meta en tu trabajo. Con mucha educación, pues no queremos espantarlos ni ofenderlos, hemos de saber siempre mantener las distancias.

Homo usuarius voluntarius

El “voluntarius” es otro tipo muy positivo para los que desarrollamos programas pues los inconvenientes que pueda generar por su falta de conocimiento son equilibrados con creces por su actitud positiva ante el proyecto.

Comprenden las mejoras que una aplicación puede introducir en su forma de trabajar, entienden que su productividad aumentará sin aumentar su esfuerzo y que los conocimientos que adquirirá le permitirán ser más competitivo en su segmento del mercado laboral, o al menos, les hará más necesarios en su puesto de trabajo.

Para el desarrollador es también una felicidad encontrarse con este tipo de personas. Se tendrá que emplear un tiempo en formación y pedagogía, pero los resultados serán siempre positivos, pues, aparte de su predisposición a favor suele venir acompañada de ganas de aprender.

El homo usuarius inimicus

El inimicus se caracteriza por tener un alto nivel de conocimientos tecnológicos, pero también por oponerse – las razones pueden ser múltiples y muy variadas – al desarrollo de una nueva aplicación.

Yo me he encontrado con alguno de estos usuarios y es muy difícil sacar el proyecto adelante. En una ocasión era un trabajador que tenía estudios de informática que tenía dos problemas principales. Por un lado, se sentía capitidisminuido porque percibía que estaba apartado de las decisiones del proyecto y, por otro lado, la parte comercial había vendido a los directivos de que la tarea del grupo de personas al que pertenecía esta persona podría ser realizada por el sistema que íbamos a desarrollar debido a que se podían incorporar ciertas funciones de inteligencia artificial al procedimiento de trabajo. Sólo había que sumar dos y dos para darse cuenta de que si el sistema hacía el trabajo ellos ya no eran necesarios; lo más irónico es que no era verdad, ni había intención ni capacidad para sustituir al equipo.

El inimicus se encargó de revolver al resto del personal y hubo que llegar a un compromiso. No era la intención reducir el personal del grupo ni tampoco pasar por encima de los usuarios a la hora de diseñar las funciones del sistema. Hasta que no se llegó al compromiso el desarrollo fue un infierno.

En este caso hay que identificar la causa de la tenaz oposición y tratar de mitigarla.

Consejos útiles sobre cómo lidiar con los usuarios

Para este apartado he optado por la forma del decálogo porque es un clásico en este tipo de exposiciones en las que se quiere aconsejar al otro desde la torre de marfil que te dan los años.

Mis recetas no tienen por que gustar a todo el mundo ni definen de manera completa el problema, no se agotan en sí mismas; seguro que otros profesionales tendrán otros consejos y opiniones, pero creo que en lo esencial estaremos de acuerdo.

 

1.       Busca puntos de conexión humana con el usuario, hazlo cómplice, sé empático, entiende su situación. Es muy útil fijarse en su entorno de trabajo: la foto del nieto, el diploma en la pared, los adornos de la mesa de trabajo son ejemplos de fuentes de información muy valiosa para saber cómo es la persona tras la máscara. Habla de asuntos diferentes a los del trabajo, de cultura o deportes o cualquier otro tema, en función del nivel cultural y los gustos del usuario en cuestión.

2.       No te burles ni te tomes a broma a un usuario, al menos delante de él, en la trastienda del equipo de desarrollo puedes hacer lo que quieras, pero nunca llegues a infravalorarlos porque puedes pecar de arrogancia cuando vuelvas a hablar con ellos.

3.       Nunca comentes que estás allí para quitarle trabajo, pues puede oír “puesto de trabajo”, sino para hacerle más productivo con menos esfuerzo.

4.       No mientas nunca a un usuario, independientemente del nivel jerárquico que ocupe. Si mientes perderás toda la credibilidad que es el mayor bien de que dispone un desarrollador. Lo que digas, sobre todo por escrito, debe ser verdadero. Debes conseguir que todo lo que salga de tu boca o de tu pluma sea confiable.

5.       No le digas toda la verdad al usuario, solo lo que él necesita saber. Mientras la falsedad es siempre punible, reservarse información es socialmente aceptable. Es esencial no contar nada cuando la información no está contrastada ni por tu experiencia ni por tu análisis formal. Hay que ser especialmente riguroso con las fechas de entrega y no dar la información si no estás completamente seguro técnicamente.

6.       Acepta para su estudio todas las peticiones y sugerencias funcionales que tengan un mínimo de sentido común. Todo, hasta lo más aparentemente inocuo puede presentar características imprevistas que requieren de un estudio formal. No te comprometas en el momento de la petición a nada. Hay que distinguir la necesidad real de la simple ocurrencia del momento. Esta última suele desaparecer con el tiempo.

7.       No empieces ninguna reunión de usuarios sin haber hecho un guion previo. El que lleva más trabajo previo hecho se suele llevar el gato al agua.

8.       Es necesario ser lo más pedagógico posible. Hemos visto a lo largo del artículo que es muy importante para nuestro trabajo subir el nivel de conocimiento tecnológico del usuario. No te importe explicar detalles de nuestro trabajo o de las tecnologías que usamos, esto ayuda mucho a fijar en sus mentes qué se puede hacer por un determinado coste y qué no, o bien, que es aquello que no se puede hacer en ningún caso.

9.       Procura implicar al usuario en el desarrollo, hazle ver que sin su colaboración es imposible trabajar, que una aplicación informática no es solo una cuestión de los informáticos. Esto es especialmente importante durante las pruebas de aceptación, porque se une a lo tedioso del proceso que no acaban de entender la necesidad de su participación.

10.   El usuario, aunque conoce su trabajo, es muy posible que no sepa explicarlo con orden y estructura, normalmente recibirás una corriente caótica de información. Ve preparado con presentaciones gráficas para fijar los asuntos y es muy útil llevar un prototipo desechable para fijar los detalles. Lo más importante es reducir al máximo el desfase semántico que hay entre lo que piensa el usuario, lo que dice y lo que tú entiendes. En este sentido es muy útil explicar al usuario qué es lo que has entendido tú al analizar la información que te ha proporcionado.

Todos estos mandamientos se pueden resumir en dos. No tomarás el nombre de un usuario en vano, todos son necesarios, aunque ninguno sea suficiente. Y, en segundo lugar, no hace falta que los ames como a ti mismo, pero tampoco les cojas manía, aunque no sean seres maravillosos, pues el secreto del éxito está en hacer de la necesidad una virtud.

Juan Carlos Barajas Martínez

Sociólogo e informático


lunes, 8 de noviembre de 2021

Un modelo multinivel de sociedad

 

Resumen

Este trabajo representa un ejercicio intelectual personal que pretende arrojar luz al espacio poco transitado que va desde la microsociología a la macrosociología.

Para ello se han tomado conceptos definidos en teorías sociológicas integradoras previas. Asimismo, se han usado técnicas que pertenecen al mundo de las ingenierías y tecnologías de la información y de las comunicaciones. El método usado ha consistido en realizar un análisis de problema, un refinamiento gradual del mismo que ha permitido examinar distintos niveles de estudio por separado y una labor de síntesis que ha permitido construir, a partir de las partes, un modelo completo.

 

Abstract

This work represents a personal intellectual exercise that aims to shed light on the little-traveled space that goes from microsociology to macrosociology.

To this end, concepts defined in previous integrative sociological theories have been used. Likewise, techniques belonging to the world of engineering and information and communication technologies have been used. The method used has consisted of an analysis of the problem, a gradual refinement of the problem that has made it possible to examine different levels of study separately, and a work of synthesis that has made it possible to construct, from the parts, a complete model.

 

Índice

Introducción

El problema macro-micro en sociología

Modelos multinivel

Modelo multinivel de sociedad

Elementos del modelo

Interrelaciones sociales

Interrelaciones de nivel 1

Interrelaciones de nivel 2

Interrelaciones de nivel 3

Interrelaciones de nivel 4

Interrelaciones de nivel 5

Interrelaciones de nivel 6

Modelo completo

  

Introducción

Desde que empecé a estudiar sociología, más concretamente desde que tuve un cierto conocimiento de los fundamentos de la sociología y de la historia de la teoría sociológica, he estado interesado en el problema de la transición entre las teorías sociológicas que se ocupaban de explicar la sociedad en su totalidad y las que ponían el foco en las interacciones sociales entre individuos. Allí ha quedado un espacio, no diré que vacío, pero que ha sido poco explorado por los autores. De hecho, hablamos de macrosociología y microsociología como dos entidades de estudio separadas.

Por otra parte, no puedo evitar ser quién soy. Antes de estudiar sociología estudié informática cuando era jovencito y las ingenierías, que tienen que ver con las tecnologías de la información y de las comunicaciones, que afrontar y dar soluciones a problemas que debían ser resueltos tanto a nivel microscópico como macroscópico, pero con la necesidad de cubrir todos los niveles intermedios. Los ingenieros no podían ignorar lo que había en medio si querían que todo el sistema completo funcionara.

Así que llevo tiempo pensando en aplicar técnicas que se usan en ingeniería a un modelo que permita describir la transición entre los distintos niveles que se pueden establecer en una sociedad genérica.

Es inevitable que el modelo resultante tenga un olor y un sabor de corte funcionalista o recuerde a la Teoría de Sistemas, esto puede echar para atrás a algún colega, pero en mi caso, quizá por esta deformación profesional que tengo, siempre me ha parecido que el enfoque funcionalista es una explicación muy coherente de la estructura social, aunque patine cuando intenta explicar el cambio social y tenga una cierta tendencia a justificar el estatus quo. Yo intentaré huir de esto, lo prometo.

No sé si el modelo que presento aportará algo a las ciencias sociales o tan solo será un mero ejercicio teórico que no conduzca a nada. Lo que si te puedo asegurar, querido lector, es que me lo he pasado muy bien diseñándolo.

El problema macro-micro

Caben pocas dudas de que en la teoría sociológica existe un gran salto entre el estudio de la sociedad de un modo completo y el análisis de las relaciones sociales entre individuos, es decir, hay un espacio entre la macrosociología y la micrososciología que tiene poco desarrollo teórico.

En general, la sociología se ha ocupado más del nivel macrosociológico. No obstante, no sería justo decir que los padres de la sociología y los desarrollos teóricos posteriores no se ocuparan del papel del individuo en la sociedad. Marx (1) estudió los efectos de la sociedad capitalista en los trabajadores individuales, Weber (2) se preocupó por las constricciones de la burocracia sobre los ciudadanos y Durkheim (3) describió los efectos de los hechos sociales en los individuos y su influencia en su conducta. Ahora bien, estas preocupaciones no eran, ni mucho menos, una parte esencial de sus teorías.

En las décadas siguientes a estos autores podemos hablar de olvido del espacio sociológico intermedio, Ritzer (4) habla de extremismos macro-micro. Por un lado, tenemos a movimientos tan importantes como el funcionalismo y la teoría del conflicto preocupados tan solo por el conjunto de la sociedad y el interaccionismo simbólico ylas escuelas que surgieron a partir del mismo , por otro lado, a las que podemos identificar claramente en el ámbito microsociológico.

A finales del siglo XX se produjo un esfuerzo integrador entre las teorías micro y las macro y sus correspondientes niveles análisis social. Ahora bien, es tanta la influencia del extremismo macro-micro, que casi todos los esfuerzos de integración, o bien han partido de una teoría macro para llegar a una teoría micro, o viceversa. Esto ha representado para Ritzer un corsé que ha limitado los esfuerzos de integración.

Según Ritzer, las teorías integradoras siguen dos vías, por un lado, los que vinculan una teoría macro con una micro para así cubrir todos los niveles de análisis y aquellos que desarrollan una teoría específica. No voy a entrar en hacer un resumen de todas estas teorías, sería excesivamente prolijo pero el lector puede consultar los libros de la bibliografía.

Me parece interesante, para los fines de este artículo ,echar una ojeada a las teorías del segundo grupo, las que tratan de desarrollar algo específico para el problema macro-micro, concretamente que presentan el propio Ritzer, Alexander (5) y un conjunto de teorías que se agrupan en la llamada “teoría del interactor” formulada por Berger (6), Eyre(7) y Zelditch(8), entre otros autores.

La teoría de Ritzer plantea un modelo con dos ejes cartesianos. En el eje horizontal representa un continuo que va de lo objetivo a lo subjetivo y en el eje vertical el continuo macroscópico-microscópico.

Esta estructura proporciona a Ritzer cuatro niveles de análisis social. El nivel macro-objetivo, situado en
el primer cuadrante, en el que sitúa estructuras e instituciones como la sociedad, el derecho, la burocracia, la arquitectura, la tecnología y el lenguaje. El Segundo cuadrante contiene el nivel macro-subjetivo, en el que sitúa a la cultura o a la ética. El tercer cuadrante es el micro-objetivo en el que coloca las pautas de conducta, la acción y la interacción. Y, por último, el nivel micro-subjetivo, en el cuarto cuadrante, en el que Ritzer pone las diversas facetas de la construcción social de la realidad.


Figura 1: Modelo de Ritzer

La sociología multidimensional de Alexander establece dos ejes de coordenadas, dos dimensiones del análisis social: el problema del orden y el problema de acción.

En el extremo macroscópico el orden se crea externamente y es colectivo, en el extremo microscópico el orden se manifiesta mediante funciones que son internalizadas por el individuo, nacen de una negociación individual.

Mientras el problema de orden sigue un continuo colectivo-individual, el problema de la acción se representa mediante un un eje materialista-idealista.

En el extremo materialista, la acción es instrumental, racional y condicional. En el extremo idealista la acción es normativa y emocional.

Si lo vemos todo en conjunto, la norma, es acción idealista y normativa. La acción voluntaria es individual e instrumental. La acción racional es individual e instrumental y las estructuras materiales son colectivas e instrumentales.

Figura 2: Sociología multidimensional de Alexander (Fuente:Ritzer)


Por último, la teoría del interactor, se centra en los actores y sus interrelaciones. Los actores pueden ser individuales pero también colectivos como organizaciones o, por qué no, el Estado.

La teoría del interactor es lo suficientemente abstracta y general, tiene una concepción muy general del actor, como para situarlo en cualquier nivel del continuo macro-micro.

Modelos multinivel

Podríamos definir un modelo como una forma de representación a escala reducida de una realidad mayor. El modelo puede ser matemático, es decir, mediante ecuaciones que describen un comportamiento o puede ser un modelo esquemático, es decir, mediante la reducción del fenómeno real a unas cuantas ideas representativas que nos dan una explicación sin tener que reproducir toda la complejidad de lo real. En todo caso, un modelo es una simplificación de la realidad en aras de una mayor comprensión de esa realidad.

Por otro lado, hay una técnica de resolución de problemas muy potente que vamos a combinar con la modelización. Se denomina descomposición de un problema, descomposición en subproblemas o, según el gran científico de la computación Nicklaus Wirth (9), refinamiento gradual.

Supongamos que tengo un gran problema que resolver en el mundo real, llamémosle P. Si P es un problema complejo, muy difícil se me tiene que dar para no poder descomponerlo en problemas más pequeños. Por ejemplo, puedo descomponer la tarea de ir al trabajo desde mi casa en: ir en coche hasta la estación del tren, ir en tren hasta la estación de Atocha, ir desde la estación de Atocha al trabajo andando. La suma de estas tres subtareas me da la tarea completa de ir al trabajo. Dicho de un modo más matemático puedo descomponer P en sus partes más pequeñas p1, p2 y p3. Si generalizamos

Esto tiene la increíble ventaja de que cada pi es mucho más fácil de resolver que P. Incluso puedo seguir refinando y coger un pi  cualquiera y, si tiene complejidad suficiente, seguir descomponiéndolo. Por ejemplo, la tarea de ir en coche a la estación de tren puedo descomponerla en abrir la puerta del garaje, sacar el coche, cerrar la puerta del garaje, conducir hasta el estacionamiento de la estación, estacionar el coche e ir al andén.

El truco está en seguir refinando hasta que las tareas resultantes sean de resolución inmediata o casi, de manera que convertimos un problema difícil de resolver en problemas fáciles que resueltos conjuntamente solucionan el problema grande.

Una vez descompuesto el problema puedo hacer que la misma entidad lo resuelva secuencialmente. Este es el caso del ejemplo de ir al trabajo, en el que a mi toca ir resolviendo sucesivamente los pi hasta que llego al trabajo, o se pueden dividir las tareas entre entidades distintas como ocurre en el caso de una carrera de relevos. El uso de una técnica o de la otra dependerá del tipo de problema.

Combinando la modelización con el refinamiento gradual, los ingenieros han dado solución a un motón de problemas. Por ejemplo, el primer tipo (el secuencial) se corresponde con un programa de ordenador escrito en un lenguaje procedural (10), el segundo (el de la carrera de relevos) se corresponde con un modelo de máquina multinivel.

Un ejemplo de máquina multinivel es el ordenador. Desde los primeros tiempos de la informática se ha planteado el problema de la interfaz (11) entre el hombre y la máquina. La persona piensa y habla en un lenguaje natural como el español y las computadoras hablan en binario ( si pasa la corriente es un “1”, si no pasa corriente es un “0”).

Es como si quisiera hablar con un chino, no puedo hablar directamente con él porque no sé chino, pero conozco a uno que habla inglés y chino, con lo que estoy más cerca y, casualmente, me acompaña mi hijo que habla perfectamente inglés ya que yo soy un desastre para los idiomas. Pues ya lo tengo solucionado, yo le digo algo a mi hijo, mi hijo se lo traduce al siguiente en inglés y, éste, se lo traduce al chino. Tenemos aquí una máquina multinivel de cuatro niveles: el chino, el que habla inglés, mi hijo y yo.

La siguiente figura ilustra el funcionamiento del ordenador como máquina multinivel:

Figura 3: Máquina multinivel (ordenador)


La persona plasma sus instrucciones en un lenguaje de programación que está orientado a las personas, normalmente son comandos en inglés y expresiones matemáticas. Este programa se traduce cinco veces por distintos actores hasta llegar al nivel de la máquina real con sus “0” y sus “1”. Así un problema complicado, se divide en problemas más pequeños que resuelven entidades diferentes en niveles distintos, es como el problema de hablar con un chino en chino si no sabes chino, se subdivide en problemas más pequeños resueltos por personas distintas.

Ahora supongamos que tengo muchos ordenadores que quiero conectar entre sí a través de una red como internet. Esto requiere de un modelo más complejo pues no sólo tengo niveles distintos, sino que los tengo distribuidos a lo largo de la red.

Para representar este modelo solo me hacen falta dos elementos de la red, pues las comunicaciones se realizan siempre entre pares, es decir, puedo generalizar todas las conversaciones en la red al caso de comunicación entre dos, aunque en la realidad se tenga que pasar por muchos nodos intermedios, pero como se trata de un modelo, reduzco la realidad para aumentar la comprensión.

Así que, para reducir la complejidad del diseño, la mayoría de las redes están organizadas como una pila de capas o niveles (entre los telecos se prefiere la palabra “capa” a “nivel”) cada una construida a partir de la que está debajo de ella. La capa n de una máquina entra en conversación con la capa n de otra máquina. Las reglas y convenciones utilizadas en esta conversación se llaman protocolos, al ser en el nivel n, se trata de un protocolo de capa n. Básicamente, un protocolo es un acuerdo entre las partes en conexión sobre cómo llevar la comunicación. No es casualidad que se llamen protocolos, al fin y al cabo, cada vez que dos personas hablan, establecen también un protocolo en el que intervienen un idioma, una cultura, unas reglas de urbanidad, en definitiva, todo un enjambre de pautas sociales convencionales, los sociólogos solemos llamarlo interacción social.

En la figura, se ilustra una red de cinco niveles. Las entidades que abarcan las capas correspondientes en diferentes máquinas se llaman “iguales” o “peers”, pueden ser procesos, dispositivos o incluso seres humanos. Dicho de otra manera, los iguales son los que se comunican a través del protocolo.

Figura 4: Modelo de red de comunicaciones de 5 niveles (Fuente:Tanembaum)


Según este modelo teórico, la Organización Internacional de Normalización (ISO), ha creado un modelo de referencia para todas las redes de comunicaciones denominado: modelo de interconexión de sistemas abiertos (OSI).

Figura 5: Modelo OSI de la ISO (Fuente:Tanembaum)

Espero que se comprenda bien la similitud entre las dos últimas figuras.

Modelo multinivel de sociedad 

Bien, pues ya estamos donde quería llegar, ya tengo todos los elementos que voy a tomar prestados de la ingeniería y de la sociología para construir mi modelo.

Por lo que hemos visto en las teorías sociológicas de integración macro-micro se repite en todas el concepto de continuo o continuum, es decir, que el estudio de una sociedad desde el individuo hasta la colectividad necesita de la idea de un sustrato continuo sobre el que trabajar. Y, de hecho, tanto la teoría de Ritzer como la sociología dimensional de Alexander se plasman gráficamente sobre un eje de coordenadas.

Por otra parte, la teoría del interactor de Berger y compañía, sitúa a los actores y sus interrelaciones dentro del continuo. Y otro autor, Wiley (12), establece una serie de niveles de análisis en el eje microsocial-macrosocial en lo tocante a la interacción social y la estructura social.

Así que de la sociología tomaré las ideas de la existencia de un continuo macro-micro, que los actores (que pueden ser individuos, agrupaciones de individuos y organizaciones) interactúan a lo largo de ese continuo y que el resultado de esas pautas sociales que configuran la estructura social podemos clasificarla por niveles.

Respecto de la ingeniería, voy a partir del modelo OSI para construir un modelo social multinivel que vaya desde el ámbito de lo individual hasta el ámbito de una sociedad en su conjunto.

Tomo prestadas también ideas como red, entidad de nivel n, protocolo de comunicación, comunicación entre entidades de distinto nivel y entre entidades del mismo nivel. Todas estas características están presentes en cualquier sociedad, aunque los sociólogos las llamemos de otro modo distinto al que se emplea en la jerga de los telecos.

El método que he seguido para desarrollar el modelo ha sido el siguiente. He hecho un primer análisis del problema macro-micro, he establecido los niveles de análisis, he analizado cada uno de los niveles por separado colocando en el foco al actor del nivel correspondiente y estudiando todas las relaciones que tiene con los actores del resto de los niveles. Una vez he completado el análisis de 6 los niveles de estudio, he vuelto a construir el modelo completo; es decir la metodología es: análisis por refinamiento gradual y síntesis.

Elementos del modelo

Un actor es una entidad que participa en su entorno social y reacciona a los estímulos que vienen de ese entorno. Considero que los actores son los individuos, los grupos sociales, las redes sociales, las organizaciones, las clases sociales y las sociedades.

Un grupo social podría definirse como un conjunto de personas en el que cada una de las cuales cuenta con una identidad reconocida por el resto y mantiene una relación o vínculo estrecho entre sí. Todos los seres humanos formamos parte de diferentes grupos de muy distinta naturaleza, características y extensión o tamaño. Incluso podemos tener una visión de la estructura de una sociedad en base a los grupos que la conforman, de manera que ésta está formada por una tupida red de grupos sociales en la que los individuos se encuentran implicados en diferente grado. Una familia, un grupo de trabajo, el grupo de amigos íntimos, son ejemplos de grupos sociales.

Formalmente una red social es un entramado de vínculos sociales que une, temporal o superficialmente, a distintas personas entre sí. No implica relaciones estrechas o permanentes entre las personas. Las redes son más porosas o difusas que los grupos pues sus límites no están bien definidos y tampoco se reclama a sus miembros que cultiven un sentimiento de lealtad o pertenencia. Mientras el grupo suele estar orientado hacia adentro, una red social sirve para conectarse hacia el exterior. Los compañeros de universidad, de profesión, los coleccionistas, los clubes sociales son ejemplos de redes.

Una organización es también un entramado de vínculos sociales, pero en vez de ser una unión temporal o superficial, tiene vocación de permanencia y se crea de exprofeso con el fin de lograr unos objetivos. Las personas trabajan para la organización, las interacciones internas y las actividades están reguladas según un plan (en muchos casos es una norma legal) preestablecido y consciente. Los organismos públicos, las empresas, las fundaciones, las organizaciones no gubernamentales son ejemplos de organizaciones.

La clase social es la forma de estratificación que toman las sociedades industriales en las que se agrupan las personas de posiciones económicas semejantes. Es más una estructura social que un actor social, pero me he decidido a introducirlo en el modelo porque los comportamientos de clase son muy importantes en las sociedades complejas modernas y el seguimiento de estas conductas por parte de las personas que pertenecen a una clase se cuela, se mete sin ser invitado, en las interrelaciones entre las entidades sociales.

El término sociedad se refiere a todas las formas de comunicación mutua e intersubjetiva entre las personas. Estas redes intersubjetivas pueden existir en una multiplicidad de niveles dentro de las regiones, naciones y a través de las fronteras. Existen a través de un continuo de relaciones desde lo informal hasta lo formal, lo voluntario a lo obligatorio, desde las instituciones sociales más básicas y espontáneas a las más formales como la administración pública y la diplomacia. Y, por supuesto, incluyen también los actores que hemos ido describiendo en párrafos anteriores.

Las sociedades contienen una complejidad enorme que es difícil de reducir, para los fines de este modelo vamos a establecer seis niveles de estudio, coincidente con los actores que hemos definido.

Interrelaciones sociales

Este es otro concepto que tiene que ser necesariamente amplio. En las interrelaciones sociales metemos todas formas de relación entre actores sociales: la interacción social, las pautas culturales, las instituciones sociales, las pautas burocráticas, los roles sociales y demás estructuras sociales. Estas pautas regulan las relaciones y los comportamientos de los actores.

En nuestro modelo, de manera general, vamos a llamar pautas sociales a las interrelaciones entre actores de diferente nivel y protocolos sociales a las interrelaciones sociales entre actores del mismo nivel.

Interrelaciones de nivel 1

En el primer nivel, el nivel individual, un individuo se comporta internamente según su sistema de creencias y conforme los estímulos externos que percibe, en este sentido, si hacemos caso a los interaccionistas simbólicos, esto sería la acción social. La acción social implica a un solo individuo, en ella la persona actúa teniendo en mente a los otros, al emprender la acción el actor trata de medir su influencia sobre el resto de las personas implicadas.

Ahora bien, se interrelaciona con otros mediante la interacción social en la que las personas intercambian símbolos y significados, los procesan en su mente y dan una respuesta en función de la interpretación que hacen de esos símbolos y significados. Estos patrones varían según el grado de proximidad y conocimiento que hay entre los individuos, en el caso de que sean completos desconocidos la interacción es débil y se basa en formas de cortesía y distancia.

El individuo se relaciona con los grupos sociales a los que pertenece mediante formas de interacción social con un grado alto de sentido de pertenencia, afinidad y alto grado de conocimiento mutuo.

Cualquier persona ajena al grupo se relaciona con sus miembros por medio de la interacción social.

La interrelación entre las personas dentro de las redes sociales es también la interacción social pero, en este caso, las formas no son las que se usan entre desconocidos pero tampoco son muy próximas, hay conocimiento mutuo pero existe también una cierta distancia que es variable a lo largo de la red.

Dentro de una organización pueden existir grupos y redes sociales, pero la forma de relación por excelencia (lo que denomino pautas organización-individuo) es de carácter formal, regulado y burocrático.

La interrelación entre un individuo y la sociedad a la que pertenece, las pautas sociedad-individuo, relacionan a la persona con la colectividad a la que pertenece, son pautas culturales, informales y formales o burocráticas.

En el siguiente gráfico se muestran las relaciones entre todos los niveles de estudio poniendo como centro al individuo.

Figura 6: Nivel 1, actor individual (Fuente: el autor)


Interrelaciones de nivel 2

Si nos centramos en el grupo social, en el nivel 2, el endogrupo se regula según pautas internas de organización y comportamiento y que, en parte, lo definen como grupo por diferenciación con respecto al exogrupo.

Un grupo se relaciona con otro grupo social mediante pautas sociales de grupo a grupo que he denominado protocolo de grupo social.

Las interrelaciones entre redes sociales y grupos suelen venir marcadas porque el grupo es interior a la red. Dentro de las redes sociales hay grupos que tienen sus propias relaciones internas y que pueden tomar una actitud común con respecto a otros miembros de la red. Un ejemplo podría ser que, dentro de una red social profesional, grupo de profesionales con mayores lazos vitales se comporte como un grupo social.

Lo mismo pasa entre organizaciones y grupos, solo que de manera más formal, el caso más habitual es el grupo de trabajo, en cuyo seno se pueden crear lazos muy fuertes, pero está claro que el grupo es interior a la organización. A estas interrelaciones las he denominado pautas organización-grupo, pueden ser informales pero lo normal es cierto nivel de burocratización.

La clase social influye mucho en la constitución y organización interna de los grupos, es más, es muy frecuente que los miembros del grupo sean de la misma clase y se comporten según las pautas de la clase a la que pertenecen. Si el grupo es interclasista, las pautas de clase también estarán presentes y serán fuentes de conflicto interno.

En el caso de las interrelaciones entre un grupo y la sociedad suelen ser formales, culturales y burocráticas. Pensemos en el caso paradigmático de una familia como grupo social y en sus relaciones con respecto a la sociedad. Son las pautas sociedad-grupo.

En el gráfico siguiente se describen todas las interrelaciones descritas en los párrafos anteriores:

                                                                     

Figura 7: Nivel 2, grupo social (Fuente: el autor)


Interrelaciones de nivel 3

Si situamos a la red social en el centro y estudiamos sus relaciones con otras entidades nos damos cuenta de que los individuos se relacionan con otros individuos dentro la red mediante la interacción social constreñida por las reglas internas de la red, convenios no escritos que dicen a los miembros de la red cuál debe ser su comportamiento.

Dentro del nivel de redes sociales, todas las formas de comunicación formarían en protocolo red-red. Por ejemplo, un símil que me es mi próximo, una asociación profesional de funcionarios administrativos tiene una serie de protocolos de interrelación con una asociación profesional de funcionarios informáticos ambas internamente se comportan como redes sociales profesionales por los vínculos e intereses comunes entre sus miembros, pero les falta cohesión y objetivos más firmes para llegar a ser organizaciones formales. Se relacionan entre sí como redes para establecer puentes de conocimiento mutuo y colaboración pues comparten el sustrato común de la administración del Estado.

Las redes sociales pueden ser internas o externas a la organización con la que se relacionan. Un ejemplo de red social incluida dentro de una organización serían las constelaciones informales que, según Mintzberg, se forman en las organizaciones formales y constituyen flujos de información paralelos a los métodos de comunicación oficiales y, a veces, resultan más eficaces. Las pautas organización-red pueden ser informales o burocráticas.

Las interrelaciones entre la sociedad y las redes sociales son tenues en la mayoría de los casos. Sólo si los miembros de la red tienen influencia social grande se puede notar esta interrelación en las estructuras y dinámica de la sociedad. Estoy pensando en una red de políticos o de grandes empresarios y financieros.

Figura 8: Nivel 3, red social (Fuente: el autor)


Interrelaciones de nivel 4

En este caso nos toca poner en el foco a la organización. Las pautas que relacionan a una organización con individuos, grupos sociales y redes sociales internas a ella, ya las hemos visto.

Las organizaciones se relacionan entre sí mediante protocolos que incluyen normas de tipo legal, intercambios comerciales, servicios, relaciones de pertenencia y propiedad, entre otras.

Con las clases sociales las relaciones son menos formales. Hay organizaciones de clase, por ejemplo, los sindicatos o lobbies profesionales pero la mayoría de las organizaciones tienen objetivos interclasistas, en lo que si difieren es en la forma de dirigirse a los diferentes estamentos. Una marca comercial, por ejemplo, puede buscar vender de manera interclasista para lograr el máximo beneficio posible pero su oferta de productos es muy probable que esté orientada por criterios de clase.

Las organizaciones tienen que adaptarse a la sociedad a la que pertenecen. Deben estar en consonancia con el sistema legal, administrativo vigente en la sociedad anfitriona. En el caso de multinacionales los patrones de la sociedad en que realizan su actividad tienen influencia en su organización interna y en su imagen externa, independientemente de que tengan una imagen y estructura corporativas internacionales que no varía. 

Figura 9: Nivel 4, Organización (Fuente: el autor)

Interrelaciones de nivel 5

Las pautas sociales entre la clase social y los individuos, el grupo social las redes sociales y las organizaciones han sido descritas anteriormente. La clase social influye en todas las relaciones regulando cultural y normativamente la conducta de los actores. Por ejemplo, el origen de clase mediatiza la pertenencia a un grupo, a una red social y puede situar la posición de la persona en una organización

En el ámbito macroscópico, las clases sociales se relacionan entre sí y con la sociedad anfitriona de formas menos evidentes, en forma de estrategias a largo plazo, de manera cultural e ideológica, usando organizaciones de clase, dominando (o influyendo al menos) sobre sistemas sociales como el económico, el político o el jurídico. Marx identificaba estas relaciones como una lucha entre estamentos que se había producido a lo largo de toda la historia, Weber opinaba que no siempre había sido una lucha descarnada, sino que también se habían producido formas de colaboración.

A todas estas relaciones las he denominado relaciones de clase, cuando las pautas sociales se desarrollan entre clases, y pautas sociedad-clase, para identificar el comportamiento social de las clases dentro de la sociedad, por ejemplo, las clases altas puede comportarse como élites extractivas en una sociedad y mostrarse más colaborativas en otras.

Figura 10: Nivel 5, clase social (Fuente: el autor)


Interrelaciones de nivel 6

Al llegar al nivel 6, ya hemos estudiado todas las relaciones entre una sociedad y el conjunto de actores internos a la misma.

Nos queda por ver como se relacionan las sociedades entre sí. Para ello debemos tener en cuenta que la idea de sociedad también tiene niveles. Cuando estudiamos sociedades ponemos el foco en distintos ámbitos, podemos hablar de sociedad catalana, sociedad española y sociedad europea. Podemos examinar como se relacionan este tipo de sociedades que de alguna manera se engloban mutuamente, o bien, podemos relacionar sociedades similares como la española y la francesa, o bien, podemos hacer generalizaciones como “las sociedades occidentales”, “las sociedades católicas” o “las sociedades indígenas”. Por eso son buenas las abstracciones y, gracias a esta herramienta, calificar a esta amalgama de posibilidades como “sociedad” y sus interrelaciones “protocolos entre sociedades”.

Dentro de las interrelaciones o protocolos entre sociedades podríamos colocar fenómenos como la aculturación, la difusión cultural, los estados-nación, el turismo, el comercio, la diplomacia y muchos más.

Figura 11: Nivel 6, sociedad (Fuente: el autor)

Modelo completo

Hasta el momento, hemos estudiado nivel a nivel, poniendo el foco en la entidad del nivel que se estudia y examinando todas las relaciones que tiene con las entidades de otros niveles. Ahora nos toca componer un modelo completo.

El modelo se constituye comparando dos entidades del mismo nivel, dos individuos, dos grupos, dos redes sociales, etc. Se colocan también los protocolos (interrelación en el mismo nivel) y las pautas (interrelaciones entre dos niveles). Las entidades y las interrelaciones son abstractas, cabe cualquier entidad de ese nivel dentro de la cajita de la entidad, dentro de la caja de organización cabe cualquier organización social y dentro de la interrelación cualquier tipo de interrelación, por ejemplo, burocrática o cultural o normativa.  Se representan de esta manera todos los niveles de análisis.

La principal diferencia estructural entre el modelo que se propone y el modelo OSI en el que está basado, está en el ejercicio de abstracción que se realiza. En el caso de las capas del modelo OSI describen un nodo de comunicaciones, por tanto, son como muñecas rusas, cada nivel engloba a los niveles inferiores por eso precisamente las llaman capas.

En el caso del modelo multinivel de sociedad, la relación entre una entidad de un nivel inferior con respecto a la del nivel superior puede ser de pertenencia por supuesto, o bien, completamente ajena; evidentemente, aunque son interrelaciones sociales del mismo nivel, éstas son distintas en un caso o el otro. Por poner un ejemplo, una persona se puede relacionar con el grupo desde dentro, pero también desde fuera de un grupo al que no pertenece. Es el caso de una persona que es amiga de otra, la relación de esa persona con su familia es necesariamente diferente de la que tiene su amigo, uno forma parte de la familia y el otro no, pero ambas relaciones son interacciones sociales.

Al compactar todos los modelos parciales que hemos visto hasta ahora en uno solo, se produce inevitablemente un cruce continuo de interrelaciones, para evitarlo he inventado el bus de interrelaciones. Me he basado en los buses de la electrónica digital, que son elementos del circuito que sirven para conectar componentes sin tener que cruzar cables, son una especie de autopista en las placas de circuitos.  El bus de interrelaciones funciona del mismo modo, dentro de él están definidas todas las interrelaciones entre entidades separadas en más de un nivel.

En el diagrama del modelo completo están representados todos los objetos que hemos visto en cada nivel de análisis por lo tanto no requiere de nuevas explicaciones.

En la figura siguiente está representado el modelo completo de sociedad:

Figura 12: Modelo completo (Fuente: el autor)

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Juan Carlos Barajas Martínez

Sociólogo e Informático

 

Dedicatoria

A la socióloga Rosana Claver y al filósofo Joaquín Herrero por leer y comentar el borrador de este artículo. Han sido mis faros pues en este artículo he navegado por mares poco transitados.

Notas

  1. Karl Marx, conocido también en castellano como Carlos Marx (Tréveris, Reino de Prusia, 5 de mayo de 1818-Londres, Reino Unido, 14 de marzo de 1883), fue un filósofo, intelectual y militante comunista alemán de origen judío. En su vasta e influyente obra  en los campos de la filosofía, la historia, la ciencia política, la sociología y la economía; aunque no limitó su trabajo solamente al área intelectual, pues además incursionó en el campo del periodismo y la política, proponiendo en su pensamiento la unión de la teoría y la práctica. Junto a Friedrich Engels, es el padre del socialismo científico, del comunismo moderno, del marxismo y del materialismo histórico. Sus escritos más conocidos son el Manifiesto del Partido Comunista (en coautoría con Engels) y El Capital.
  2. Maximilian Carl Emil Weber (Erfurt, 21 de abril de 1864-Múnich, 14 de junio de 1920) fue un filósofo, economista, jurista, historiador, politólogo y sociólogo alemán, considerado uno de los fundadores del estudio moderno de la sociología y la administración pública, con un marcado sentido antipositivista.
  3. Émile Durkheim (Épinal, Francia, 15 de abril de 1858 – París, 15 de noviembre de 1917) fue un sociólogo francés. Estableció formalmente la disciplina académica y, junto con Karl Marx y Max Weber, es considerado uno de los padres fundadores de dicha ciencia. Ver “Decuando la sociología daba sus primeros pasos” en este mismo blog
  4. George Ritzer nació en 1940 en la ciudad de Nueva York, se graduó en sociología en la Escuela Superior de Ciencia del Bronx en 1958. En la actualidad es profesor de sociología de la Universidad de Maryland. Sus principales áreas de interés son la Teoría Sociológica y la Sociología del Consumo. Fue director de las secciones de Teoría Sociológica (1989-1990) y de Organizaciones y ocupaciones (1980-1981) de la Asociación Americana de Sociología.
  5. Jeffrey C. Alexander es un destacado pensador y profesor norteamericano que ha contribuido notablemente en la sociología contemporánea; particularmente en la sociología cultural.1​ También es considerado como una referencia necesaria del "neofuncionalismo" en sociología.
  6. Peter Ludwig Berger (Viena, Austria; 17 de marzo de 1929-Brookline, Massachusetts; 27 de junio de 2017)1​ fue un teólogo luterano y sociólogo vienés. Fue director e investigador senior del Instituto de Cultura, Religión y Asuntos Mundiales de la Universidad de Boston. Fue conocido, sobre todo, por su obra La construcción social de la realidad: un tratado en la sociología del conocimiento (1966), que escribió junto con Thomas Luckmann.
  7. Dana P. Eyre, es doctor en sociología por la universidad de Stanford
  8. Morris Zelditch (29 de febrero de 1928 - 8 de diciembre de 2017) fue un sociólogo estadounidense. Fue profesor emérito de sociología en la Universidad de Stanford, donde había sido miembro de la facultad desde 1961. Era conocido por su trabajo sobre los efectos de las características de estatus incrustadas en la estratificación de la sociedad en general, la legitimidad de las estructuras de autoridad y generalizabilidad de los resultados de los experimentos sociológicos.
  9. Niklaus Wirth (Winterthur Suiza, 15 de febrero de 1934), científico de la computación. Conocido, sobre todo, por ser el creador de varios lenguajes de programación como Algol, Pascal y Modula.
  10. Un lenguaje procedural es un lenguaje de programación en el cual se especifica de forma explícita la secuencia de pasos para llegar a un resultado.
  11. Una interfaz, es cualquier cosa que actúa como intermediario entre dos cosas que no son compatibles entre sí
  12. David S. Wiley (nacido en 1935) es profesor de sociología en la Universidad Estatal de Michigan (MSU).

 

Bibliografía

Mintzberg, Henry.: La Estructuración de las Organizaciones. Ariel Economía. 6ª Reimpresión. Barcelona 1999

Ritzer, George: Teoría Sociológica Moderna, Mac Graw-Hill, Madrid 2003

Ritzer, George; Hall, Peter M y otros.: Symbolic Interaction, Encyclopedia of Sociology, Blackwell, Londres 2010

Tanenbaum, Andrew S.: Redes de Computadores. Pearson Educación, 4ª edición, México 2003

Tezanos, José Félix.: La explicación Sociológica. Una Introducción a la Sociología. 2ª Edición. Madrid 1998

Wirth, Nicklaus.: Estructuras de Datos + Algoritmos = Programas. Ediciones del Castillo. Madrid

Garvía, Roberto.: Conceptos Fundamentales de Sociología. Alianza Editorial. Madrid 2003