jueves, 26 de diciembre de 2019

McDonaldización del mundo


Resumen
Se trata de explicar la tesis de la McDonaldización del mundo de G. Ritzer (1), de cómo la estructura de organizativa de esta cadena de restaurantes es una representación de un sistema de organización administrativa de la sociedad posindustrial.

Índice:
Introducción
Expansión del modelo
Paradigma de la racionalidad formal
Principios básicos
Sistema de franquicias
¿Y dónde está el problema?


Introducción

El McDonaldismo, la McDonaldización y la tesis de la McDonaldización del mundo son conceptos que forman parte de una teoría sociológica seria, a pesar de que en principio podría parecer lo contrario, propuesta por el sociólogo norteamericano George Ritzer en su libro “The McDonaldization of society”.

Aunque también es verdad que ha desaparecido cualquier referencia a esta teoría en su libro “Teoría Sociológica Contemporánea” en su tercera edición, que sí aparecía en su segunda edición. Quizás porque hablar en tercera persona de sí mismo – como hizo Julio César en su “Guerras de las Galias” – le resultaba enojoso, o bien, porque la teoría no ha tenido todo el predicamento que esperaba. A mí me parece divertida y original y no tengo que hablar de ella en tercera persona, así que, allá vamos.

Cuando he andado por esos mundos de Dios a miles de kilómetros de casa, un poco desesperado pues ya se hacía tarde para comer, en sitios dónde se hablan idiomas inconcebibles, allá dónde se acentúan las consonantes o usan símbolos maléficos ininteligibles a los que llaman escritura, sitios en los que tienes que usar la mímica para comunicarte, con una cocina local completamente distinta de la nuestra, en situaciones en las que te hallas al borde del límite de la tarjeta; en esos sitios y situaciones he de confesar que he agradecido al cielo  encontrarme con un McDonald’s – siempre hay uno a la vuelta de la esquina – básicamente porque todo era previsible: menús, calidad, sabor y precio.

Esta cadena de restaurantes de comida rápida está tan presente en todo el mundo que la revista “The Economist” (2) elabora semanalmente el llamado “The Big Mac Index” (3) o Índice “Big Mac”, nombre que recibe en atención al producto estrella de la marca.  Es este un índice elaborado a partir de una investigación no científica, que permite evaluar el poder adquisitivo de los distintos países en donde se vende la famosa hamburguesa de McDonald’s. La idea consiste en comparar lo que cuesta una hamburguesa “Big Mac” en todos los países donde se elabora para, de esta manera, poder comparar los costes de la vida en cada país y saber si las monedas están sobrevaloradas con respecto al dólar estadounidense.

Porque hay McDonald’s por todo el mundo pero, lo realmente extraordinario no es la proliferación de estos restaurantes de comida rápida, sino que las patatas fritas saben igual en Pekín que en Madrid, el “Big Mac” es igual en Lyon que en Murcia y, si me apuráis, la Coca Cola tiene el mismo número de burbujas por centímetro cúbico en Buenos Aires y  Zurich.

Expansión del modelo
A partir de un único restaurante en los años ’50, la franquicia cuenta con treinta y tres mil restaurantes repartidos por el orbe. McDonald’s se ha convertido en un símbolo de mundo moderno pero lo más interesante, sociológicamente hablando, es el estudio de cómo los principios  que inspiran a esta empresa están invadiendo todos los aspectos de vida social en todos los países. Su sistema copa no sólo el sector de la restauración sino todos los ámbitos del comercio como ópticas, tiendas de electrodomésticos, agencias de viajes, gasolineras y, así, una lista innumerable de negocios.

Se ha extendido más allá del ámbito comercial, el mismo Ritzer cita que lo que han hecho con las tarjetas de crédito es McDonaldizar el recibo y expedición del crédito. La obtención del crédito ya no implica un proceso largo y pesado, sino que cualquiera puede acceder a una tarjeta sólo con responder a unas cuantas preguntas. Y el pago se ha simplificado al máximo, nada de entregar monedas y billetes que tanto hay que sudar para ganarlos, entregas un plastiquito que encima te  lo devuelven para el siguiente uso.

La comunicación cara a cara se va perdiendo a favor de otros medios de comunicación como el correo electrónico o todos los productos derivados de Internet y de las nuevas tecnologías. Las empresas de todos los sectores de la economía sustituyen la atención al cliente por sistemas informatizados, incluso las Administraciones Públicas  están desarrollando la Administración Electrónica que evita que el ciudadano tenga que desplazarse a la oficina administrativa a resolver sus trámites.

La radio y la televisión nos dan fragmentos de noticias comentadas en diez segundos. En diez minutos de película pasan más cosas que en dos horas y media de los filmes de los años ’40. Y si la televisión es rápida las redes sociales lo son todavía más, se filtran noticias de modo viral, se tumban reputaciones de toda una vida en segundos. Todo es rápido, instantáneo, cuando tu equipo gana la Copa de Europa no puedes descansar y disfrutar del momento porque enseguida viene la Supercopa, la Megacopa o el décimo partido del siglo de este año.

Bien, paremos un momento, pues este artículo se está McDonaldizando. Ni Ritzer, ni yo que estoy intentando hacer de traductor suyo al lenguaje de la calle, consideramos que la cadena McDonald’s sea la culpable de estos hechos sociales que hemos comentado y que todos reconocemos en nuestra vida diaria. Lo que Ritzer expresa en su teoría, es que la cadena de comida rápida es una representación fidedigna, un paradigma de cómo  se produce y se consume en la sociedad moderna y por eso ha llamado a este sistema de organización como McDonaldismo. McDonald’s no ha creado los cambios sociales sino que los cambios sociales han creado McDonald’s.

Paradigma de la racionalidad formal

Concretamente Ritzer habla de paradigma contemporáneo de la racionalidad formal, ¿Qué quiere decir con esas cuatro palabrejas?, bueno, intentaré traducirlo. Max Weber (4), uno de los padres de la sociología, dejó escrito que el mundo, sobre todo la sociedad occidental, había sufrido un proceso de racionalización en muchos campos, en la economía, la religión, el derecho, la política y el arte. Para Weber la expresión de esta racionalidad en la formas de organización social era la burocracia. Según Rizter, el mundo ha seguido evolucionando desde los tiempos de Weber, principios del siglo XX, y el modelo actual de la racionalización no es la burocracia sino el McDonaldismo. Textualmente dice: “la burocracia aún está entre nosotros, pero el restaurante de comida rápida ilustra mejor este tipo de racionalidad”.

Principios básicos
Para entender este fenómeno en toda su amplitud, es necesario comprender los cuatro principios básicos o dimensiones – como prefiere llamarlas Ritzer – del Mcdonaldismo: Eficiencia, cálculo, previsibilidad y automatización.

La eficiencia podríamos definirla como la búsqueda de los mejores medios para conseguir un fin; en el restaurante de comida rápida, todo está pensado para despachar el mayor número de menús en el mínimo tiempo posible. Todo está controlado, la disposición de las cajas en las que encargas la comida, pagas y recoges el servicio que te llevas a la mesa y que retiras y echas a la basura tú mismo lo que nos lleva al colmo de la eficiencia que es que tú – el cliente – trabajes sin cobrar. Por supuesto, también está estudiada la disposición de las mesas, los paneles que anuncian los distintos menús, la comunicación entre los cajeros y la cocina. Y no digamos ya del servicio de comida a través de la ventanilla de los automóviles que ilustra bien el aumento de la eficiencia para conseguir una comida, no tienes ni que entrar en el restaurante.

La previsibilidad implica la ausencia de sorpresas, como señalábamos en párrafos anteriores, las patatas de McDonald’s saben igual en cualquier parte del mundo. Aparte de McDonald’s, he comido en muchos restaurantes chinos a lo largo y ancho de este mundo y los rollitos de primavera son distintos según el país de que se trate aunque el nombre y el origen del plato sea el mismo. Esto se debe a que los restaurantes chinos aprovechan los ingredientes locales y no tienen normas estándar de producción como en el McDonald’s pero, para ser justos, hay que decir que ya se están McDonaldizando y las empresas de distribución chinas llevan un tiempo importando ingredientes directamente desde China y están logrando cierta uniformidad.

El cálculo,  todo en McDonald’s está calculado. De la misma manera que en la fabricación de un coche, existen una serie de especificaciones técnicas muy precisas para cada pieza, ya en el primer manual interno de la compañía se especificaba cuánto debía pesar la hamburguesa precocinada (45,5 g), su tamaño (10 cm) y el contenidos de materia grasa (19%), así como el peso la loncha de queso y el grosor de las patatas fritas.

La automatización consiste en la realización de los procesos de producción mediante la tecnología.  En vez de basarse en las cualidades humanas del cocinero, lo que suele pasar en los restaurantes de toda la vida, los restaurantes de comida rápida se basan en tecnologías no humanas y en cocineros sin cualificar que siguen instrucciones detalladas y métodos de cadena de montaje aplicados al proceso culinario y al servicio.

Para Ritzer el restaurante de comida rápida en su aspecto productivo es fordista (5) en la medida en que utiliza principios y tecnologías asociadas a la cadena de montaje. Quizás habría que pensar en que más que fordista es toyotista (6). Para algunos autores el toyotismo es la evolución del fordismo.

Vivimos en unas sociedades muy complejas que incorporan elementos del industrialismo y del postindustrialismo. El fordismo sigue ahí, en las fábricas, pero con menor influencia. Hay autores que señalan que ha sido sustituido, a partir de la crisis de los años ’70, por el toyotismo, que se caracteriza por estar pensado para economías con crecimiento aceptable y apertura a mercados exteriores y que se basa fundamentalmente en los principios de fábrica mínima, es decir, personal mínimo y capaz de rotar y realizar múltiples funciones, burocracia mínima, producción adaptada a la demanda con almacenaje cero y robotización y automatización de los procesos de producción. De esta manera, podríamos hacer la equivalencia entre la burocracia y el fordismo y entre el McDonaldismo y el toyotismo, parece que todo encaja mejor.

Organización de la administración
Organización de la producción
Burocracia
Fordismo
McDonaldismo
Toyotismo


El sistema de franquicias

Se cree que Isaac Singer (7), el creador de la compañía de máquinas de coser Singer, fue la primera persona en manejar el concepto de franquicia en el mercado comercial. Así que,  aunque McDonald’s no creó el sistema de franquicias, lo ha optimizado y ha sacado un gran provecho del mismo. La franquicia  es la forma de crear sucursales en el mcdonaldismo.

Una franquicia es un negocio en el que una empresa cede a otra el derecho de explotación a cambio de una cuota inicial y plazos mensuales. A la empresa que cede su marca se la denomina franquiciador – en nuestro caso la central de McDonald’s -  y a la que alquila la marca se le llama franquiciado – cada una de las miles de empresas que a lo largo del mundo montan restaurantes bajo su licencia-.

Este tipo de acuerdo beneficia al franquiciador y al franquiciado,  pues el primero cobra por su marca, que se distribuye con mayor facilidad, toma decisiones estratégicas sin realizar grandes inversiones si lo comparamos con el número de restaurantes que llevan su rótulo. La gente no piensa que está entrando en el restaurante de Fulanito franquiciado por McDonald’s sino que está entrando en un restaurante original de McDonald’s.

En cuanto al franquiciado, le permite usar una marca consolidada con derecho a una cierta exclusividad territorial, lo que le asegura un éxito comercial. No tiene que diseñar los procesos de negocio, le vienen dados. Ni tiene que realizar ninguna inversión en publicidad. Es una simbiosis casi perfecta.

El sistema de franquicias ha contribuido enormemente a la expansión del negocio que empezó en 1955 con el primer restaurante con este tipo de contrato.  A día de hoy, como hemos señalado antes,  hay treinta y tres mil restaurantes de esta marca, en los que trabajan cuatrocientos mil personas, uno de cada ocho estadounidenses ha trabajado alguna vez en esto restaurantes  y cuenta con franquiciados tan famosos como la mismísima reina de Inglaterra.

¿Y dónde está el problema?

Hasta ahora hemos hecho una descripción pero no hemos dicho qué hay de malo en todo esto.

Hay un grabado de la serie “Los Caprichos” de Goya (7) que me ha impresionado siempre, y más que el mismo grabado, que es sin duda una obra maestra, por su título: “el sueño de la razón produce monstruos”. Este título me vino a la cabeza cuando leí a Ritzer cuando dice que “esta forma de racionalidad tiende a acarrear con ella la irracionalidad de la racionalidad”. Es decir, el uso de la racionalidad suele conllevar aspectos irracionales. Un  ejemplo un poco bufo de irracionalidad que todos podemos entender es que uno inventa la dinamita para hacer carreteras y va otro y la usa para matar personas, con lo que no te queda más remedio que inventar un premio de prestigio internacional para compensar. Pienso en Alfred Nobel por supuesto.

En el caso de los restaurantes de comida rápida, la irracionalidad básica es la desmitificación y la deshumanización del ritual de la comida, sin tener en cuenta los aspectos saludables o no de la dieta que eso sería otra cuestión de debate. La McDonaldización de las tarjetas de crédito, que era el otro gran ejemplo que ponía Ritzer,  lleva aparejada la deshumanización de empleados y del proceso bancario, ya de por sí muy deshumanizado con cajeros automáticos y otro tipo de tecnologías. Pero, sobre todo, produce la deshumanización de la relación con el cliente, sin contar con los efectos negativos que en su calidad de vida tiene contraer una deuda elevada, pues muchas personas sólo se fijan en la cantidad de tarjetas que pueden obtener y los límites de esas tarjetas y no en lo que efectivamente se gastan.

Y esto se puede aplicar a cientos de ejemplos que vemos todos los días, tienes que hablar con el seguro te saldrá una voz mecánica, tienes que llamar al hospital y te saldrá una voz mecánica, allá dónde llames te responderá una voz mecánica o te tratará un sistema informático, muy eficientes si, pero, y ¿si tu problema o la atención que necesitas se sale un poco de la norma?, pues que no encuentras manera fácil de solucionarlo, es ese uno de los problemas de la deshumanización.

Como todo invento humano, el McDonaldismo en su proyección como modelo de producción, tiene aspectos positivos y negativos. No me voy a meter a hacer juicios de valor al respecto, según Weber un sociólogo no debe hacerlo, pero de lo que estoy seguro es que nadie de los que intervino en el desarrollo de este sistema ha pensado en el bienestar general y sí en la eficiencia de los procesos y en el beneficio económico que se pueda obtener.

Ritzer dice que la aplicación de estos cuatro principios implican una renuncia a la creatividad y la autonomía individual y concluye profético: “quizá la última irracionalidad de la Mcdonaldización consista en la posibilidad de que las personas queden a merced del sistema, y que éste llegue a controlarnos”. Al desarrollar este punto no creo que Ritzer pensara sólo en McDonald’s.

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo

Notas:
  1. George Ritzer nació en 1940 en la ciudad de Nueva York, se graduó en sociología en la Escuela Superior de Ciencia del Bronx en 1958. En la actualidad es profesor de sociología de la Universidad de Maryland. Sus principales áreas de interés son la Teoría Sociológica y la Sociología del Consumo.
  2. The Economist es una publicación semanal en lengua inglesa, con sede en Londres (Reino Unido), que aborda la actualidad de las relaciones internacionales y de la economía desde un marco global. Su primer número fue publicado en septiembre de 1843 bajo la dirección de James Wilson. Aunque por razones históricas se define a sí misma como un periódico, su formato actual es similar al de una revista.
  3. El Índice Big Mac (en inglésBig Mac Index) es un índice publicado por la revista The Economist y es elaborado a partir de una investigación no científica, que permite comparar el poder adquisitivo de distintos países donde se vende la hamburguesa Big Mac de McDonald's.
  4. Maximilian Carl Emil Weber (Erfurt, 21 de abril de 1864-Múnich, 14 de junio de 1920) fue un filósofo, economista, jurista, historiador, politólogo y sociólogo alemán, considerado uno de los fundadores del estudio moderno de la sociología y la administración pública, con un marcado sentido antipositivista.
  5. El fordismo es un sistema en la producción industrial en serie, establecido antes de la Primera Guerra Mundial. El concepto recibe el nombre de Henry Ford, quien popularizó línea de ensamble inventada por Ransom Eli Olds,1​ y es atribuido al teórico marxista Antonio Gramsci, quien lo usó por primera vez en su ensayo Americanismo y fordismo (1934), perteneciente a sus Cuadernos desde la cárcel.
  6. El toyotismo es una relación en el entorno de la producción industrial que fue pilar importante en el sistema de procedimiento industrial japonés, y que después de la crisis del petróleo de 1973 comenzó a reemplazar al fordismo como modelo referencial en la producción en cadena. Se destaca de su antecesor básicamente en su idea de trabajo flexible, aumento de la productividad a través de la gestión y organización (just in time) y el trabajo combinado que supera a la mecanización e individualización del trabajador, elemento característico del proceso de la cadena Ford.
  7. Isaac Merritt Singer (PittstownNueva York26 de octubre de 1811 - PaigntonDevon23 de julio de 1875) fue un inventor estadounidense, actor y empresario. Realizó importantes mejoras en el diseño de la máquina de coser y fue el fundador de Singer Sewing Machine Company (Compañía de máquinas de coser Singer). Varios inventores patentaron máquinas de coser antes que él, pero su éxito se basó en la practicidad de su máquina, la facilidad con la que podía ser adaptada para uso doméstico y que podía ser pagada a plazos.
  8. El aguafuerte «El sueño de la razón produce monstruos» es un grabado de la serie los Caprichos del pintor español Francisco de Goya. Está numerado con el número 43 en la serie de 80 estampas. Se publicó en 1799.


Nota Final:
Este artículo es una fusión de dos artículos de Sociología Divertida, “El mundo está Mcdonaldizado” y “…¿quién lo desmacdonaldizará?” que publiqué en 2011. Más tarde fusioné los dos artículos y me los publicaron en el portal “Debate 21”. Ahora he corregido algunos datos y he ampliado el contenido.  

Bibliografía:

George Ritzer
Teoría Sociológica Moderna
Mac Graw-Hill
Ediciones 2ª y 3ª
Madrid 2001-2003

Franquicia: concepto, claves y principios de éxito
Agustín Grau

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociología Divertida
  

lunes, 25 de noviembre de 2019

En Busca de una Sociología de la Creatividad


Resumen

Este artículo surge de las notas que desarrollé para el episodio 12 de “La filosofía no sirve para nada”, denominado: “El club del sándwich mixto y el ataque de los normópatas”. En este podcast colaboro con mis amigos, el filósofo Joaquín Herrero y el ingeniero y profesor José Carlos García.
La sociología no ha tratado con profusión el asunto de la creatividad, pues las más de las veces, esta característica de la mente humana, ha sido considerada como una virtud individual perdiendo de vista las características sociales de este fenómeno. Pareciera que en el tránsito de la microsociología a la macrosociología hubiéramos perdido por el camino a la creatividad. Este artículo es un esfuerzo por encontrarla.


René Magritte. El Hada Ignorante. Museo Magritte Bruselas (1)

Índice
Sociologías aplicadas y un poco de historia
Valor social de la creatividad
Cómo encajar la creatividad social con la individual: Interaccionismo Simbólico
La sociedad de sándwich mixto
La creatividad en las organizaciones
Conclusión

Sociologías aplicadas y un poco de historia

Esmeralda Ballesteros (2), que fue mi profesora de sociología de la educación hace ya unos cuantos años, solía decir que no existían muchas sociologías, sino que había una sola aplicada a múltiples cuestiones sociales. Así tenemos una sociología de la educación sí, pero también una sociología política, de la religión, de la familia, del conocimiento y así, un número impresionante de sociologías aplicadas. Vamos a ver si podemos decir que existe, del mismo modo, una sociología de la creatividad.

Para Juan Antonio Roche (3), el concepto de creatividad ha estado al margen de la disciplina. Desde los primeros tiempos de la sociología como ciencia, desde Augusto Comte (4), se ha visto que uno de los ejes principales por los que se mueve, es la división entre lo que es la estructura social - la foto fija de la sociedad en un momento dado - y el cambio social - cómo va pasando la sociedad de una situación estable a otra-. Pues bien, en el estudio del cambio social – que es donde podría encajar mejor el concepto de creatividad – ha sido predominante, como objetos de investigación, la racionalidad sujeta a fines y la normativa, es decir, dicho de una manera más simple, sólo se han tenido en cuenta los fines económicos y las normas admitidas por la sociedad, ya sean jurídicas o institucionales.

Sin embargo, la creatividad ha asomado la patita en las ciencias sociales, revelándose como un objeto de estudio emergente, por ejemplo, en el contexto de la “sociedad de devenir” del historiador Franklin Baumer (5) o en el famoso concepto de la “sociedad líquida” de Zygmund Bauman (6). Según Roche, la creatividad esta actualmente de moda en la sociología hasta el punto de que tiene un cierto tufillo a obligación, a imposición y, para este autor, no hay que exagerar, entre el desprecio de la creatividad como objeto de estudio del cambio social y, la postura opuesta, que sea el ideal absoluto de la investigación en este campo, hay un camino intermedio que parece razonable transitar.

Señala Saturnino de la Torre (7), que la creatividad como concepto nace en 1900 de la mano del autor francés Theódulo Ribot (8), en un libro llamado “La imaginación creadora”. En este texto se relacionan por primera vez la noción de persona y el proceso creativo. La sombra de Ribot fue alargada pues, durante los siguientes cincuenta años, la creatividad fue conocida como “imaginación” acompañada a veces del término “creativa”, y no fue hasta 1950, cuando J. P. Guilford (9) inventa el nombre de “creatividad”.

Pocos años después, la carrera espacial entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, propulsa el interés por la creatividad en el mundo académico norteamericano, asociándola a la inteligencia creadora, a la capacidad para generar ideas y resolver problemas. Para Saturnino de la Torre, al menos en el origen del término, la creatividad es social.

Valor social de la creatividad

La creatividad ha sido considerada a menudo como una aptitud o cualidad personal e intransferible, ha primado una visión psicológica. Sin embargo, tiene un indudable valor social, constituyendo un hecho social y no sólo un hecho psicológico. Algunos autores – como Goleman, Kaufman y Ray - hablan de “espíritu creativo” cuando se refieren a la creatividad poniendo el foco en la sociedad en su conjunto. Parece intuitivo que si agregamos las creatividades individuales podemos hablar de una creatividad social, aunque de sobra sepamos que los agregados de variables sociales no son ni mucho menos operaciones exactas.

Saturnino de la Torre nos da seis características de la creatividad que encontramos si la observamos como un valor social y no como una aptitud individual.

En primer lugar, es un bien social y un valor futuro, aquellas sociedades que no promuevan el desarrollo de la creatividad se verán en desventaja con respecto a las sociedades que pongan atención al potencial creativo.

Como segundo punto destaca su carácter halocéntrico, la creatividad personal no pertenece al sujeto sino al medio social que se beneficia de ella y al mismo tiempo la modula, la condiciona.

En tercer lugar, tiene un carácter ético y constructivo. Decíamos en el párrafo anterior que la sociedad modula lo creado, es decir, aquellas ideas o productos de la imaginación creadora que son contrarios a los valores sociales son rechazados. La sociedad hace de filtro y control de calidad atendiendo a su cultura.

La creatividad mejora si es multidisciplinar, si juntas equipos de trabajo con personas de distintos ámbitos del saber puedes obtener resultados mucho más prometedores. De hecho, lo vienen haciendo desde hace décadas las instituciones científicas más reputadas.

En quinto lugar, la creatividad se alimenta del estrés. Podríamos expresarlo como, “dame un problema y tendré motivos para crear”, hay muchos ejemplos históricos de esto, pensemos en la innovación tecnológica surgida durante la segunda guerra mundial o, en una situación mucho más positiva que hemos destacado párrafos arriba, la carrera espacial.

Y, por último, lo que Saturnino de la Torre denomina la creatividad paradójica, se trata de la necesidad de crear como reto, como ruptura de la zona de confort para buscar caminos nuevos. A mi entender se trata de una visión un tanto deportiva de la creatividad con la que yo no me siento identificado ya que yo soy muy de sofá y de ver una serie de televisión.

Cómo encajar la creatividad social con la individual: Interaccionismo Simbólico

Sabemos que existe, porque es evidente, una creatividad individual y hemos admitido que existe una creatividad social resultado de algún tipo de agregación de las creatividades individuales. Pero ¿cómo las encajamos? ¿cómo transitamos del ámbito de la interacción social por dónde anda la creatividad personal al ámbito de la sociedad en su conjunto?, es el dilema constante entre la micro y la macrosociología.

No tengo una respuesta categórica, pero creo que podemos aproximarnos al problema si le echadnos un ojo a una teoría sociológica muy interesante: el interaccionismo simbólico.

El interaccionismo simbólico, cuyo mayor representante fue George Herbert Mead (10), se centró en explicar cómo las personas van construyendo su propia identidad y definiéndose a sí mismas a través de sus interacciones con otras personas. Y aún fueron más ambiciosos, según el interaccionismo simbólico, la sociedad es el producto o resultado de las interacciones cotidianas de las personas, que van definiendo o dotando de sentido al mundo social que les rodea. Algo así como un agregado total de las visiones de todos los individuos. Como veis se trata de una explicación muy psicológica.

No perdamos de vista que estamos hablando del nivel micro, de la interacción social, que podríamos definir como el proceso según el cual una persona actúa y reacciona en relación con otras personas. La interacción social nos permite crear y recrear la realidad que percibimos. En nuestra vida cotidiana estamos continuamente interactuando con otras personas, pero no de cualquier modo, sino, según pautas sociales determinadas.

Y siendo una explicación tan psicológica, Mead propuso una teoría de la mente con un fuerte componente social, no en balde, se trata de sociología, aunque con una clara influencia del movimiento conductista (11).

En primer lugar, Mead nos dice que el todo social precede a la mente individual y ésta no puede existir sin un grupo social. La segunda característica de la mente para nuestro autor es que no se trata de algo estático sino de un conjunto de procesos, que no está ubicada en el cerebro, al fin y al cabo el hardware de todo este asunto, sino que es algo funcional que surge y se desarrolla en el discurrir cotidiano de la interacción social. De este modo, la inteligencia o la conciencia son procesos mentales para Mead.

Y ya estamos llegando adonde quería llegar. Uno de esos procesos mentales es el self, que es el proceso de entrada/salida de la mente. Todo lo que entra y sale de nuestra mente está gobernado para Mead por el self.

El self es a la vez, objetivo y subjetivo, con este mecanismo somos capaces de ponernos en el lugar del otro, vernos desde fuera de nosotros, contemplar nuestro entorno y comprenderlo, claro está, a nuestra manera. Y tiene memoria, es un repositorio de experiencias a las que echar mano cuando sea necesario.

El self se habla con otros tres procesos mentales: El mí, el yo y el otro generalizado. Mead los denomina “fases del self”.


Esquema del Self de Mead
El mí es la parte social, la parte de cada uno de nosotros que depende de lo externo. Internaliza las convenciones sociales, es dónde reside el conformismo.

Al otro generalizado lo define muy bien su propio nombre, es una generalización de las personas, construye modelos o arquetipos de la gente, configurados a través de la experiencia. Y, por último, el yo.

Si el mí es la parte conformista el yo es la parte creativa, activa, la que rompe con las pautas sociales y nos hace individuos distintos. En el yo reside la creatividad.

Si aplicamos el interaccionismo simbólico podríamos dar una explicación, la creatividad podría surgir rompiendo la pauta social internalizada, apareciendo en la interacción social para ir influyendo en el entorno inmediato de la persona que crea. Unas creaciones se desvanecen y otras se difunden, se moldean, se constriñen y se asumen socialmente.

Así, conforme vamos subiendo hacia el nivel macrosociológico las novedades se moldean, muchas veces - ocurre más de lo que parece - no se trata de nuevas ideas o creaciones, sino que son transformaciones de ideas más antiguas o, simplemente, recuperaciones intactas de ideas o creaciones ya olvidadas. De esto último saben mucho la industria discográfica y la cinematográfica. Al respecto de las recreaciones, me acuerdo de un documental británico que presentaba Terry Jones (12) sobre inventos de la edad antigua que se han reinventado modernamente.

Podríamos decir que cuanto más permisiva sea una sociedad a las ideas nuevas, mayor será creatividad general que habrá en la sociedad y, es de esperar, que le vaya mejor que a otras sociedades más rígidas y menos innovadoras.

Aun así, la creatividad se puede constreñir, pero no se puede eliminar, el espíritu creativo encontrará su resquicio y alguna flor innovadora puede salir en el desierto de la imposición. Me viene ahora a la mente la inmensa creatividad de los autores españoles para salvar la censura del régimen del General Franco.

La sociedad del sándwich mixto

En este punto me parece oportuno traer a colación la idea de sociólogo canadiense Alain Denault (13). Según este autor vivimos en un orden en el que la media ha dejado de ser una síntesis abstracta que nos permite entender el estado de las cosas y ha pasado a ser el estándar impuesto que estamos obligados a acatar.

Según Alain Denault vivimos en una mediocracia, se descartan los valores menores y los mayores y nos quedamos con los medios. Una sociedad gobernada y constituida por mediocres. A este tipo de sociedad la denomina la sociedad del sándwich mixto, por ser éste, un plato que no es ni bueno ni malo, no nos disgusta, pero nadie lo pondría en el menú de su boda. Es simplemente una medianía.

Una sociedad de este tenor no puede fomentar la creatividad porque ésta se sale de la norma, no forma parte de los valores medios. En una sociedad así se castiga la disonancia, lo disruptivo, como dice Denault, “lo que nos suena extraño tendemos a calificarlo como malo”.

Uno tiene la tentación de creer en Denault, desde luego hay síntomas que le dan la razón, uno no tiene más que ver a los grandes líderes mundiales actuales para echarse a temblar, pero confío en la capacidad que ha demostrado creatividad, a lo largo de la historia, para abrirse paso en todas las sociedades. Esperemos que se equivoque.

La creatividad en las organizaciones

Si nos fijamos en el ámbito de las organizaciones podemos afirmar que la creatividad se fomenta o se constriñe en función del tipo de que se trate. El profesor canadiense Henry Mintzberg (14) ha hecho una taxonomía de las organizaciones, ha construido unos modelos de los tipos de empresas que hay por esos mundos de Dios.

De su clasificación me voy a quedar con los dos extremos de su continuo porque son los casos en los que se aprecia la gestión de la creatividad, es decir, la burocracia maquinal y la adhocracia.

En las burocracias se da una proliferación de reglas, normas, comunicación formal y respeto por la jerarquía lineal. En una estructura así queda menos espacio para la creatividad y la innovación. De hecho, muchas grandes organizaciones burocráticas crean entes independientes de su estructura principal para el desarrollo de la innovación. No se adaptan bien al ambiente las burocracias, si hay cambios radicales en su entorno suelen verse en problemas muy serios, sin embargo, funcionan muy bien en medios sujetos a pocos cambios, en mercados clásicos, en entornos regulados administrativamente.

La adhocracia (del latín ad hoc = para esto o para este fin) son estructuras altamente flexibles capaces de adaptarse continuamente a las condiciones cambiantes del ambiente. Es una organización fluida, descentralizada, de equipos multidisciplinarios coordinados mediante adaptación mutua, con directivos integradores y estructura matricial. En este tipo de organización se fomenta la innovación por lo que suele presentarse en el mundo de la alta tecnología. Este tipo es especialmente interesante, ya que podríamos ponerlo como lo opuesto a la burocracia.

Según Mintzberg, cuanto más vieja y más grande es una organización más burocrática se hace. Muchas organizaciones nacen como adhocracias, tienen éxito y crecen, al crecer de tamaño, es muy difícil mantener la fluidez y la adaptación mutua de los equipos en el trabajo y empieza la necesidad de escribir procedimientos formales y normas,  hay que poner jefes intermedios que supervisen con lo que crece la necesidad de tener una jeraquía clara, la dirección se separa de los trabajadores, a veces a otro edificio en otra ciudad, comienza la sospecha, y con ella nuevas normas para restaurar la confianza, cada vez innovan menos, cada vez más restringen la creatividad y compran una adhocracia para que les resuelva un problema nuevo en su entorno. No es un camino inevitable pero sí muy transitado.

Conclusión

De lo dicho hasta aquí podemos extraer varias conclusiones. En primer lugar, que la sociología no se ha ocupado hasta tiempos recientes de la creatividad. Que es una cualidad individual, pero con un valor social innegable, pues la sociedad se alimenta de ella, la fomenta o la constriñe según los valores culturales predominantes y las situaciones a las que se enfrenta y que, a menor escala, pasa lo mismo con las organizaciones. Y, por último, que un sándwich mixto con un café con leche está muy bien como merienda, pero no mola ni un ápice que se aplique como término descriptivo a nuestra sociedad.

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo


A Joaquín Herrero @joakinen y a José Carlos García @quobit a los que me une un espíritu filosófico

Notas:
  1. Cuando buscaba imágenes para ilustrar este artículo sobre la creatividad me di cuenta de que muchas de las propuestas que me hacía Google eran bombillas de todo tipo y manera. No en balde, la bombilla es nuestro icono cultural de idea. Entonces me acordé de un cuadro de uno de mis pintores favoritos, Rene Magritte, que vi el pasado invierno en su museo de Bruselas y que me impresionó mucho. El cuadro se llama “El Hada Ignorante”. En esta obra sale una bellísima mujer y una vela. La vela es lo que me impresionó. Es una vela que produce oscuridad en vez de luz, de hecho, la cara de la muchacha que está del lado de la vela está más oscura que la otra. Es la vela de la ignorancia que produce oscuridad. Me pareció una metáfora de nuestro mundo actual, justo cuando más conocimientos atesoramos, más ignorancia demuestran algunos.
  2. Esmeralda Ballesteros Doncel es profesora de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid.
  3. Juan Antonio Roche, doctor en sociología, profesor de sociología de la cultura y de las artes en la Universidad de Alicante
  4. Auguste Comte, cuyo nombre completo Isidore Marie Auguste François Xavier Comte (Montpellier, Francia, 19 de enero de 1798-París, 5 de septiembre de 1857), es considerado el creador del positivismo y de la sociología, aunque hay sociólogos que solo le atribuyen haberle puesto el nombre. Mirad "De cuando la sociología daba sus primeros pasos".
  5. Franklin Baumer, (1913-1990) profesor de historia en la Universidad de Yale
  6. Zygmunt Bauman (Poznań, 19 de noviembre de 1925 — Leeds, 9 de enero de 2017)​ fue un sociólogo, filósofo y ensayista polaco de origen judío. Su obra, que comenzó en la década de 1950, se ocupa, entre otras cosas, de cuestiones como las clases sociales, el socialismo, el holocausto, la hermenéutica, la modernidad y la posmodernidad, el consumismo, la globalización y la nueva pobreza. Desarrolló el concepto de la «modernidad líquida», y acuñó el término correspondiente. Junto con el también sociólogo Alain Touraine, Bauman recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010
  7. Saturnino de la Torre, catedrático de Didáctica e Innovación Educativa en la Universidad de Barcelona
  8. Théodule-Armand Ribot (18 de diciembre de 1839-9 de diciembre de 1916), psicólogo y filósofo francés nacido en Guingamp, estudió en el Liceo de San Brieuc (Lycée de St Brieuc). En 1856 comenzó a dar clase y fue admitido en la Escuela Normal Superior de París en 1862. En 1885 dio una serie de conferencias sobre psicología experimental en la Sorbona, y en 1888 fue nombrado profesor de tal asignatura en el Collège de France. La tesis de su doctorado (republicada en 1882): Hérédité: étude psychologique (5ª ed, 1889) (Herencia: estudio psicológico) fue su obra más importante y famosa. Siguiendo los métodos experimentales y sintéticos, trajo consigo un vasto número de ejemplos de peculiaridades heredadas. Prestó especial atención al elemento psicológico de la vida mental, ignorado todo factor espiritual o no-material en el ser humano. En su obra La Psychologie anglaise contemporaine: l'école expérimentale (La Psicología inglesa contemporánea: la escuela experimental) (1870) mostró su tendencia hacia la escuela sensacionalista, y de nuevo en su traducción de el libro Principles of Psychology (Principios de Psicología) de Herbert Spencer. Además de numerosos artículos, escribió sobre Arthur Schopenhauer, Philosophie de Schopenhauer (1874; 7ª ed, 1896) (Filosofía de Schopenhauer), sobre la psicología contemporánea de Alemania (La Psychologie allemande contemporaine, 1879; 13ª ed, 1898) (La Psicología alemana contemporánea) y también cuatro pequeñas monografías: Les Maladies de la mémoire (1881; x3ª ed, 1898) (Las enfermedades de la memoria), De la volonté (1883; 14ª ed, 1899) (De la voluntad), De la personnalité (1885; 8ª ed, 1899) (De la personalidad) y La Psychologie de l'attention (1888) (La Psicología de la atención), con la que aportó datos útiles para el estudio de la enfermedad mental.
  9. Joy Paul Guilford (Marquette, Nebraska, EE.UU., 7 de marzo de 1897 - Los Ángeles, EE.UU., 26 de noviembre de 19871​) fue un psicólogo estadounidense, conocido por sus estudios sobre la inteligencia con su modelo de Estructura de la inteligencia.
  10. George H. Mead (27 de febrero de 1863 - 26 de abril de 1931), filósofo pragmático, sociólogo y psicólogo social estadounidense. Teórico del primer conductismo social, también llamado interaccionismo simbólico en el ámbito de la ciencia de la comunicación. Nació en South Hadley, Massachusetts. Cursó estudios en varias universidades de Estados Unidos y Europa e impartió clases en la Universidad de Chicago desde 1894 hasta su muerte. Con influencias de la teoría evolutiva y la naturaleza social de la experiencia y de la conducta, recalcó la emersión del yo y de la mente dentro del orden social y en el marco del simbolismo lingüístico que usan las personas para comunicarse (interaccionismo simbólico). A partir de la crítica al conductismo de J. B. Watson denominó su propia corriente como conductismo social. Pensaba que el yo surge por un proceso social en el que el organismo se cohíbe. Esta timidez es el resultado de la interacción del organismo con su ambiente, incluyendo la comunicación con otros organismos.
  11. El conductismo, según John B. Watson (uno de los primeros en definir el objeto de estudio de la psicología), es el estudio experimental objetivo y natural de la conducta. Para Burrhus Frederic Skinner el conductismo es una filosofía de la ciencia de la conducta, definió varios aspectos esenciales de su objeto de estudio y a diferencia de Watson se centró en describir las leyes generales que rigen la conducta. El objeto de estudio de la psicología y la forma en cómo se concibe la conducta es entendida de diversos modos, según el enfoque desde el que se vea. Se pueden identificar más de diez formas de conductismo4​ desde el propuesto por Watson hasta nuestros días; pasando por el conductismo de Tolman, Hull y Skinner, el interconductismo y la psicología interconductual de Kantor, el conductismo teleológico de Rachlin, empírico de Bijou, teórico de Staddon y biológico de Timberlake, el contextualismo funcional de Hayes, etc. Jacob Robert Kantor define el conductismo como «una renuncia a las doctrinas del alma, la mente y la conciencia», para ocuparse del «estudio de los organismos en interacción con sus ambientes». En términos más amplios, lo considera como equivalente al término ciencia (Kantor 1968, cit. por Campos, 1973, p. 91), dado que se ocupa de la naturaleza a partir del «principio del comportamiento». Así, la química estudia el comportamiento de los elementos y la sustancia, la física estudia el comportamiento de la materia y sus propiedades, la astronomía estudia el comportamiento de los astros y galaxias, y la psicología estudia las interacciones entre los organismos y su entorno.
  12. Terry Jones (1 de febrero de 1942, Bahía de Colwyn, en el norte del Gales) es un actor de cine galés y uno de los dos miembros no ingleses de Monty Python; el otro es Terry Gilliam. Realizó estudios de inglés en la Universidad de Oxford. Ha sido a lo largo de su vida actor, director, guionista y compositor de las películas del grupo y fuera de él.
  13. Alain Deneault es un sociólogo y filósofo  francocanadiense de Quebec. Es conocido por su libro Noir Canada: Pillaje , corrupción y criminalidad, y los procesos judiciales que siguieron a su publicación. Deneault es profesor de sociología en el Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Montreal.
  14. Henry Mintzberg (nacido en Montreal, 2 de septiembre de 1939) es un profesor académico internacionalmente reconocido y autor de varias publicaciones sobre negocios y gestión. En la actualidad, es profesor de la cátedra Cleghorn de Estudios de Gestión en la Universidad McGill en Canadá, donde ha estado enseñando desde 1968, luego de obtener su graduación en Gerencia y el Ph.D. de la MIT Sloan School of Management, en 1965 y 1968 respectivamente.



Bibliografía:

Joaquín Herrero, José Carlos García y Juan Carlos Barajas
20 de septiembre de 2019

George Ritzer
Teoría Sociológica Moderna
Mac Graw-Hill
Madrid 2001

Juan Antonio Roche
La creatividad social y cultural, el cambio social y la libertad
Diario Información Alicante

Saturnino de la Torre
La creatividad es social
En Torre S. y Violant, V.
Creatividad aplicada.
Barcelona 2003
PPU/Autores
Henry Mintzberg
La estructuración de las organizaciones
Ariel Economía
Barcelona 199

Juan Carlos Barajas Martínez
Los Modelos de Mintzberg